Los médicos siempre han recomendado utilizar los auriculares con precaución, ya que pueden influir mucho en la pérdida auditiva a largo plazo. Y aunque los modelos más modernos con cancelación activa de ruido han conseguido que bajemos el volumen, yo he optado por seguir la regla 60-60 para evitar posibles pérdidas de audición a largo plazo, y te recomiendo hacer lo mismo.
¿Qué es la regla 60-60?
La mayoría de los expertos en salud auditiva recomiendan seguir la regla 60-60 a todos los usuarios que escuchen música a través de auriculares. Casi todos los estudios realizados concluyen que el límite máximo de decibelios no debería superar los 85, algo bastante fácil de superar si ponemos los auriculares a máximo volumen.
Por ese motivo, la regla 60-60 es tan interesante y esto es lo que dice: utiliza los auriculares a un volumen máximo del 60% y durante un tiempo máximo de 60 minutos seguidos. Es una regla muy sencilla y fácil de entender y aplicar, que puede evitar daños irreparables en tu oido.

Al escuchar música a un volumen demasiado alto, podemos dañar las células ciliadas de la cóclea, una parte del oído encargada de transformar el sonido en señales para el cerebro. El problema es que estas células no se regeneran, por lo que el daño auditivo puede ser permanente.
Tus propios dispositivos pueden ayudarte
Muchos de los auriculares que se venden en el mercado ya incorporan funciones para evitar estos posibles daños. Por ejemplo, los AirPods de Apple tienen funciones de salud auditiva que pueden adaptar el volumen para evitar este tipo de daños permanentes. También hay otros auriculares que incluyen una función que te avisa cuando has estado escuchando a un volumen demasiado alto durante mucho tiempo.
Tanto los Google Pixel como los Samsung Galaxy o los iPhone incluyen herramientas pensadas para controlar la salud auditiva. Estas funciones permiten medir el volumen al que escuchas música con auriculares y avisarte si estás superando niveles que podrían acabar dañando tu oído con el tiempo. Eso sí, la experiencia suele ser más completa cuando utilizas auriculares de la misma marca, como los AirPods en el caso de Apple.

Apple incluso va un paso más allá con el Apple Watch, capaz de medir el ruido ambiental y lanzar alertas cuando el entorno es demasiado ruidoso. Por ejemplo, en conciertos o eventos deportivos se pueden superar fácilmente los 110 dBA, un nivel donde apenas unos minutos de exposición ya pueden empezar a afectar a la audición.
Una función clave también puede ser la cancelación de ruido activa disponible en muchos auriculares. En el día a día, la cancelación de ruido puede ayudar bastante a cuidar la audición. Al aislar mejor el sonido exterior, evita que tengas que subir el volumen de los auriculares al máximo constantemente, algo que varios estudios relacionan directamente con una menor exposición a niveles dañinos de ruido.
Aunque expertos recuerdan que la cancelación activa de ruido no sustituye a la protección auditiva tradicional en entornos realmente ruidosos, como fábricas u obras. Para esos casos siguen siendo necesarios tapones o protección especializada.