Álvaro Arbeloa es plenamente consciente de que su etapa al frente del Real Madrid tenía fecha de caducidad desde el primer día en el que entrenó al equipo. Aunque ejerce como entrenador del primer equipo, asume internamente que su posición se aproxima más a la de un técnico de transición que a la de un proyecto a largo plazo. Esa percepción le ha llevado a mantener conversaciones con el club para conocer cuál es el plan previsto para la temporada 2026/27.

El técnico entiende el contexto y vive con cierta naturalidad que el cliub busque su relevo con cierta celeridad. Precisamente por eso quiere que sean claros con él. Pide saber quién será su sustituto una vez finalice su etapa en el banquillo del Real Madrid y cuál es la hoja de ruta de la entidad en cuanto al liderazgo del primer equipo, para tomar una dirección u otra.

Una pregunta directa a la dirección deportiva

Arbeloa ha trasladado a la cúpula su inquietud por conocer el nombre que manejan como relevo. Se trata de una cuestión puramente estratégica, porque si el club ya tiene decidido un cambio de ciclo, el actual entrenador considera lógico estar informado para gestionar mejor el vestuario y su propia posición dentro del grupo, para prepararlo para lo que venga.

Jurgen Klopp
Jurgen Klopp

En el entorno del club suenan con fuerza varios nombres. Jürgen Klopp aparece como la opción soñada por la mayoría; José Mourinho es el entrenador duro que muchos creen que hace falta; Zinedine Zidane llegaría a rescatar por tercera vez al club; mientras que Unai Emery encaja en un perfil táctico meticuloso y probado en la Premier League. Son los candidatos que más fuerza han ganado en las conversaciones de planificación futura.

Gestión del presente con mirada al futuro

Arbeloa sabe que su rendimiento será determinante, pero también que el Real Madrid planifica con antelación sus movimientos. Esa forma de trabajar por parte del club implica que los cambios en el banquillo no suelen ser improvisados. Por eso ha querido anticiparse y entender el escenario que se dibuja a medio plazo.

La conversación con el club no implica una ruptura, sino transparencia para saber qué hacer con los jugadores. Arbeloa conoce la exigencia del cargo y quiere gestionar su etapa de la mejor forma posible. Si su ciclo concluye en 2026/27, pretende hacerlo sabiendo quién continuará el proyecto y con la sensación de haber cumplido su papel dentro de la transición del Real Madrid.