Álvaro Arbeloa empieza a tener una visión crítica sobre el encaje de Kylian Mbappé en el Real Madrid. El técnico considera que, aunque el delantero francés acumula goles y cifras muy por encima del rest de jugadores, el equipo no termina de funcionar como bloque cuando está sobre el terreno de juego. En su análisis, la presencia de Mbappé condiciona el juego ofensivo y concentra demasiadas acciones en una sola figura.
Para Arbeloa, el problema no es la calidad del francés, sino el impacto colectivo que tiene su presencia en el terreno de juego. Con Mbappé todo el flujo del ataque se canaliza en una sola dirección y hace que el resto de jugadores ya no puedan brillar por ellos mismos como verdaderamente pueden hacerlo. El resultado es un conjunto menos coral y más dependiente de la inspiración del galo.
Vinicius y el efecto dominó
Uno de los futbolistas que más nota este cambio, según el entrenador blanco, es Vinicius. El brasileño pierde libertad y presencia cuando comparte foco ofensivo con Mbappé. La distribución de espacios y la acumulación de ataques por un mismo perfil reducen su capacidad de desborde y su influencia en el juego del equipo. El equilibrio ofensivo se resiente y el equipo se vuelve más fácil de leer para los rivales.

La acumulación de ocasiones y decisiones en torno a Mbappé provoca que el resto de jugadores queden en un segundo plano y sintiéndose muycho menos importantes. Arbeloa empieza a pensar que los goles del francés no llegan a cambio de nada, sino que se producen a costa de un peor rendimiento colectivo. El equipo, en su opinión, pierde muchas cosas solo en favor de Kylian Mbappé. Pero sentar al francés es casi imposible.
Un debate sobre el modelo de juego
El entrenador considera que con un perfil diferente, como el de Gonzalo García en punta, el equipo ofrece una versión mucho más natural. Con un delantero menos dominante en el juego y más integrado en el sistema, el conjunto distribuye mejor las responsabilidades ofensivas y gana fluidez. La presión tras pérdida mejora y el bloque se muestra más compacto en todo momento.
Desde esta perspectiva, Arbeloa comienza a creer que el Real Madrid podría rendir mejor sin que Mbappé monopolice las acciones decisivas. La cuestión atañe al encaje colectivo más que la calidad individual del jugador. En su planteamiento, el equipo debe estar por encima de cualquier individualidad, y el verdadero salto competitivo llegará cuando el juego vuelva a ser colectivo, como debe ser, y no dependa de una sola figura. Algo que pasará en un sueño, porque Arbeloa, de la misma forma ni se plantea sentar a Mbappé.