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Cuando pasaron pocos minutos de las diez de la noche y las luces del SonarClub se apagaron, muchos tuvieron la sensación de estar asistiendo a un pequeño momento histórico. Tuvieron que pasar 33 ediciones para que The Prodigy, una de las bandas más influyentes de la música electrónica contemporánea, debutara finalmente en el Sónar. Y lo hizo convirtiendo la última noche del festival en una auténtica rave multitudinaria bajo el techo de la Fira Gran Via. La actuación de la banda de culto británica, junto con Namasenda y WhoMadeWho, pusieron este sábado punto final a un Sónar que ha contado con unos 150.000 espectadores en una edición marcada por el cambio de modelo, de dirección y también de ubicación, que ha desplazado la actividad al recinto de Fira Gran Via.

Un festival marcado por la polémica

Estos 150.000 asistentes es una cifra notable, pero inferior a la del año pasado, que cerró con cerca de 167.000 espectadores, una de las cifras más altas de su historia. Esto significa una caída de unos 17.000 asistentes, aproximadamente un 10%, pero lo más relevante es que el festival ha sobrevivido a un año potencialmente muy complicado sin hundirse en asistencia ni en relevancia artística. Era la primera edición después del cambio de dirección, la primera con toda la actividad concentrada en Fira Gran Via, abandonando el modelo tradicional de Sónar de Día y Sónar de Noche, y el festival venía marcado por la polémica de los últimos meses sobre la relación con el fondo israelí KKR, que provocó cancelaciones de artistas y llamadas al boicot. A pesar de ello, ha mantenido una cifra muy elevada de público y continúa siendo uno de los grandes festivales europeos de electrónica.

El cambio de ubicación y la nueva dirección del festival generaban incógnitas, pero la respuesta del público ha sido contundente. Durante tres días, los escenarios han acogido más de un centenar de propuestas que han ido desde la electrónica más experimental hasta los grandes nombres de la música de baile global. Por las naves de la Fira han pasado artistas como Charlotte de Witte, Skepta, Reinier Zonneveld, Cabaret Voltaire, Daito Manabe o el proyecto inmersivo STOOR Live, liderado por Speedy J, confirmando que el festival continúa ejerciendo de radar de las tendencias electrónicas internacionales.

El recuerdo del vocalista fallecido Keith Flint

Con los primeros compases de Omen, The Prodigy desató una avalancha de energía que ya no se detendría hasta el final del concierto. Las pantallas gigantes, los láseres verdes atravesando la sala y los bajos retumbando en el esternón de los asistentes transformaron el recinto en una celebración colectiva de la cultura rave. Cuando sonaron himnos como Firestarter, Invaders Must Die, Breathe o Out of Space, el público respondió como si fuera una ceremonia generacional. La imagen más emotiva llegó precisamente durante Firestarter, cuando las pantallas proyectaron la silueta de Keith Flint, el icónico vocalista fallecido en 2019. Un homenaje silencioso en medio del ruido ensordecedor que recordó hasta qué punto The Prodigy sigue siendo una referencia indiscutible de la música electrónica.

Actuación de The Prodigy (ACN)

Pero el cierre del Sónar no fue solo cosa de los veteranos. A pocos metros, la sueca Namasenda demostró por qué se ha convertido en una de las voces más personales del electropop contemporáneo. Con las canciones de su nuevo trabajo, Limbo, la cantante desplegó un universo sonoro que combina sensibilidad pop, texturas digitales y una estética futurista que encaja perfectamente con el espíritu del festival.

Más elegante y melancólico fue el regreso de los daneses WhoMadeWho, que volvían al Sónar doce años después de su última actuación. El trío ofreció una de las actuaciones más celebradas de la noche con su fórmula inconfundible: electrónica para bailar, pero con alma. El cantante Tomas Høffding incluso bajó del escenario para fundirse con el público durante una de las primeras canciones, en uno de los momentos más celebrados del concierto. Temas como Flying Away, Ember o Miracle confirmaron por qué la banda se ha convertido en una de las propuestas más respetadas del circuito internacional.

La última jornada también contó con nombres destacados como Amelie Lens, que presentaba su nuevo espectáculo Aura; el australiano Dom Dolla; Joy Orbison; Modeselektor o la DJ berlinesa Akua, que desplegó una sesión de techno contundente y sin concesiones para los más resistentes de la noche.