Historias de ejecuciones, anécdotas de humor negro con difuntos, sórdidas tramas de prostitución... Los cuentos incluidos a la compilación Savis, bojos i difunts​ (El conte decadentista a Catalunya, 1895-1930) (editorial Males Herbes) no forman parte del canon literario catalán, probablemente porque explican historias que no se consideraron lo suficiente "constructivas". Pero su editor, Ramon Mas, ha decidido hacer esta antología, justamente, porque reivindica su calidad literaria.

Contra la modernidad

Los cuentos recogidos en Savis, bojos i difunts están, realmente, en la línea con algunas producciones literarias que por aquel entonces se hacían en otros países europeos. Representan los aspectos más turbios de la sociedad industrial, pero sin ninguna voluntad panfletaria. Mas cree que reflejan el desencanto de los autores hacia el rumbo que había tomado la sociedad industrial, reflejan "el mal de época", una reacción hacia un progreso que se olvidaba de las personas y que acababa creando marginalidad. El antólogo asegura que en varios cuentos son precisamente los personajes marginales los que hacen muestra de dignidad y de sabiduría: los indigentes, las prostitutas... En cambio, la masa y las convenciones sociales son agudamente diseccionadas en estas obras inconformistas.

Lo más raro de los más canónicos y lo más raro de los más desconocidos

Ramon Mas ha tenido que hacer una fuerte búsqueda en librerías de viejos para encontrar estos originales. Afirma que sólo un 10% de los cuentos aquí reproducidos estaban actualmente en catálogo de editoriales. Más de la mitad eran textos que no se habían reeditado desde finales del siglo XIX o principios del XX y algunos de ellos sólo estaban disponibles en ediciones prefabrianas. Algunos de estos cuentos eran de autores poco conocidos: Xavier de Zengotita, Ernest Martínez Ferrando, Diego Ruiz, Jeroni Zanné... Pero otros fueron escritos por intelectuales muy conocidos en la época, como Santiago Rusiñol, Raimon Casellas, Joaquim Ruyra, Víctor Català, Prudenci Bertrana... E incluso hay uno de Eugeni d'Ors, de quien se dice que fue el pensador que más influyó en José Antonio Primo de Rivera. Ahora bien, los textos de los autores más populares no forman parte de su canon, sino que son textos atípicos de su producción que el tiempo, y sobre todo la crítica, han ido marginalizando.

La huella franquista

Ramon Mas cree que el franquismo tuvo un papel decisivo en la proscripción de estos autores. En los años sesenta y setenta, los profesores Joaquim Molas y Josep Maria Castellet construyeron el canon de la literatura catalana que ha sobrevivido hasta ahora. Según el autor de la antología Savis, bojos i difunts, en este canon se priorizaron las obras con una función social, ya que la situación política lo exigía. Todo lo que no se había escrito ni por el país ni "por un cambio social", fue considerado secundario y se marginalizó. Toda una serie de autores que habían escrito antes de la guerra quedaron al margen de lo que se consideraba la "buena" literatura catalana. Pere Calders, en su tiempo, ya reivindicó una recuperación de estos autores olvidados... Ramon Mas quiere que, tal como pretendía Calders, el lector actual los pueda volver a valorar a partir de una visión no tan sesgada del pasado. Y es que Mas asegura que, justamente, estas obras tienen un elemento profundo de crítica social. Y un gran valor literario.

Para todos

El autor de la antología apunta que estos textos tratan de temas que interesan al lector moderno. Si bien cree que estos cuentos pueden atraer a los universitarios, apunta que la antología va dirigida a los lectores en general y que "no tiene ninguna voluntad académica". Para facilitar el acceso al público, los cuentos escritos con ortografía prefabriana se han modernizado. Mas afirma que es un libro escrito, no desde la erudición, sinó "desde la pasión del lector", y apunta que si bien cree que esta obra "no cambiará el canon de la literatura catalana", podría ayudar "a hacer visible lo que se ha quedado fuera de él". Y afirma que estos 25 cuentos son una muestra de buena literatura que fascinarán en el lector actual.

 

Foto de portada: "Une exécution en Espagne, Le supplice du garrot, Exécution de Oliva Moncasi, au Campo de Guardia". Le Monde Illustré, 18 de enero de 1879.

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