Barcelona, sábado 10 de marzo de 1923. Hace 100 años. Esquina de las calles de la Cadena (actualmente Rambla del Raval) y de Sant Rafael. Barrio del Raval. 19:15 horas. Hora de máxima concurrencia. Dos individuos no identificados disparaban a bocajarro contra Salvador Seguí i Rubinat, el "Noi del Sucre" (35 años); líder indiscutible del poderoso sindicato anarquista CNT (Confederación Nacional del Trabajo); y contra el secretario cenetista del gremio de vidrieros Francesc Comas i Pagès "Paronas" (27 años). Seguí murió al acto; y Comas moriría tres días más tarde. La prensa y la opinión pública atribuirían la autoría de aquel atentado a los llamados Sindicatos Libres, que actuaban siguiendo instrucciones de algunos elementos de la patronal. Pero la policía nunca presentó cargos contra ningún sospechoso y aquel crimen quedó irresuelto.

Sabater, Layret, Boal. Fuente Wikimedia Commons, Enciclopedia Catalana y CNT

Un escenario de extrema violencia

El 17 de julio de 1919 había sido cosido a tiros Pau Sabater i Lliró, el "Tero", secretario del poderoso gremio de tintoreros de la CNT. La prensa había señalado al policía Bravo Portillo, que capitaneaba el escuadrón de la muerte "Banda Negra" protegido por el capitán general Milans del Bosch. El 30 de noviembre de 1920 había sido tiroteado y asesinado el abogado laboralista Francesc Layret. La prensa había señalado a Fulgencio Vera, alias "Mirete", confidente del gobernador civil Martinez Anido. Y el 17 de junio de 1921, la policía había aplicado la "ley de fugas" a Evelio Boal y a Antoni Feliu, secretario y tesorero, respectivamente, del Comité de la CNT en Catalunya. En Barcelona, entre 1919 y 1923 habían sido asesinadas 424 personas, víctimas de un escenario desbocado de violencia. Pero el asesinato de Seguí representaría un salto importantísimo en aquella escalada.

Quién era quién en aquel escenario

La prensa de la época denunció repetidamente que en la cima de aquella trama había ciertos elementos de la patronal muy radicalizados que formaban parte de las clases más reaccionarías de Barcelona; y que habían impulsado la creación de la Corporación General de Trabajadores; oficialmente, también, Sindicato Libre Regional. Este "sindicato amarillo" había sido fundado en 1919, durante la huelga de la Canadiense que culminaría con un gran triunfo obrero: Catalunya había sido el primer país de Europa en alcanzar la jornada laboral de ocho horas. El "Sindicato Libre" había sido creado, reveladoramente, en el Ateneo Obrero Legitimista (monárquico y tradicionalista); y desde su inicio fue un búnker involucionista que divulgó un discurso incendiario y promovió la reacción violenta a través de sus militantes armados.

Milanos de Bosch, Martinez Anido i Bravo Portillo. Fuente Wikimedia Commns

Quién más había en aquel escenario

Estos elementos contaban con la complicidad del aparato gubernativo y policial español en Catalunya. El capitán general Milans del Bosch, protector de la "Banda Negra", posteriormente, sería el brazo ejecutor de la represión contra partidos, sindicatos y ateneos; y contra la lengua y la cultura catalana durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-190/31): ordenó el cierre del campo de Les Corts en 1925, después de la pitada al himno español. Martinez Anido, en 1928, proclamó que "hay que llenar Cataluña de lo peor que tenga España". Y Bravo Portillo había sido un espía alemán durante la I Guerra Mundial (1914-1918) y fue expulsado de la policía después del asesinato del "Tero". Años más tarde, su hijo sería uno de los mandos de la temible policía franquista ("los rondines antimarxistas", 1939)

La sombra del lerrouxismo

Seguí era un personaje incómodo para mucha gente. Su discurso catalanista era, especialmente, incómodo para el Partido Republicano Radical, fundado por Lerroux (1905); por encargo del poder político y económico de Madrid y con la misión de dinamitar la sociedad catalana: promover el pensamiento de que la lengua catalana y las reivindicaciones nacionales catalanas eran instrumentos al servicio de la clase patronal para someter a la clase obrera. Seguí había restaurado la vieja asociación obrerismo-catalanismo, que había presidido la génesis del sindicalismo en Catalunya (mediados del siglo XIX). En una conferencia que impartió en Madrid (1921), proclamó que "Nosotros los trabajadores, con una Cataluña independiente no perderíamos nada, al contrarío, ganaríamos mucho. No tememos la independencia de Cataluña" que comprometían el discurso de Lerroux y el propósito de los que financiaban su partido.

Cambó, Puig y Cadafalch y Ventosa y Calvell. Fuente Wikimedia Commons

La sombra de la Lliga

Lo que incomodaba, de verdad, a los dirigentes de la Lliga Regionalista —de Cambó, de Puig i Cadafalch y de Ventosa i Calvell—, partido hegemónico de Catalunya desde 1907, eran las evidencias que proclamaba Seguí, que comprometían a los líderes y el proyecto. En otra ocasión, también en Madrid (1921), Seguí afirmaría "Estad seguros, amigos madrileños (...) que si hablara seriamente de independizar Cataluña (...) los únicos que se opondrian a nuestra libertad nacional serian los capitalistas de la Lliga i del Fomento del Trabajo (...) cuando estan en Barcelona, si piensan que sus intereses de clase estan en peligro, corren enloquecidos a Madrid, para vender sus servicios". Un misil dirigido al incombustible Cambó; que, después del fracaso de la tramitación del Estatuto inédito de 1919, había aceptado un cargo ministerial que sería su tumba política.

¿Quién asesinó al "Noi del Sucre"?

Salvador Seguí fue asesinado a los treinta y cinco años, en la plenitud de su carrera política, cuando ya era el líder indiscutible, no tan solo de la poderosa CNT, sino del mundo obrero catalán. Seguí había sido capaz de negociar y alcanzar reivindicaciones históricas; como la jornada de las ocho horas. Y había sido capaz de convencer a 40.000 obreros en huelga reunidos en un mitin, para volver a sus puestos de trabajo y reanudar la actividad laboral. Seguí, forjado por las dificultades de un origen humilde, formado por su espíritu de curiosidad y por su compromiso social, dotado de una gran cultura y de una extraordinaria capacidad de oratoria; era el mejor activo político de la Catalunya del momento. Y una seria amenaza para muchísima gente instalada en el poder político y económico. Incluso para gente de su propio sindicato que no contemplaban la idea de una Catalunya soberana.

Fotografía del lugar|sitio donde fue asesinado Salvador Seguí. Fuente: Mundo Gráfico