Barrundia, Álava; circa 1566. Hace 460 años. El escritor Juan Pérez de Larrazaga completaba el manuscrito de su obra, que sería pionera en el género de la poesía renacentista en euskera. El estudio de la obra de Larrazaga ha abierto la perspectiva de la investigación de la literatura vasca; porque, por su contenido, ha puesto en cuestión el mantra que, históricamente, ha negado la existencia de un corpus literario en euskera anterior al siglo XVI. Pero a pesar de esta valiosa aportación, el verdadero protagonismo de Larrazaga radica en el hecho de que es el primero que documenta el nombre Euskal Herria. Ahora bien, ¿el Euskal Herria de la época de Larrazaga ya tenía el mismo significado que en la actualidad? ¿Y por qué el nacionalismo español detesta el uso de un nombre histórico?
¿Cómo estaba articulado, políticamente, el mundo vascoparlante en la época de Larrazaga?
El mundo vascoparlante del siglo XVI estaba dividido entre dos superestructuras estatales (las monarquías hispánica y francesa). Y la parte peninsular (la que integraba la monarquía hispánica) lo estaba en dos entidades políticas. Por un lado, la corona navarra, que en 1512 había quedado fragmentada entre la parte incorporada al edificio político hispánico y que mantenía cierta autonomía política; y la parte norpirenaica o continental —el Bearn— refugio de la familia real y de la cancillería pamplonesa y que conservaba su independencia. Y, por otro lado, la corona castellano-leonesa; que entre 1200 y 1332 había reunido bajo su protección el viejo condado de Álava (actuales territorios de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa) y les había garantizado un elevado grado de autogobierno.
¿Cuál era la identidad del mundo vascoparlante en el siglo XVI?
Pero aquella fragmentación —que se había iniciado a mediados del siglo IX con la discreta y silenciosa independencia de la parte norpirenaica—, no había representado la ruptura de una unidad lingüística y cultural —¡¡¡e, incluso, cosmogónica!!!— que se remontaba a la prehistoria. Ni de la identidad común fundamentada en esta unidad lingüística, cultural y cosmogónica. En el siglo XVI, los enclaves euskaldunes de Aragón (Ribagorza, Cinco Villas, Jacetania), ya se habían desconectado del núcleo. Pero, en cambio, los testimonios documentales de la época revelan que los vascos —desde el Roncal, al este; hasta el Nervión al oeste; y desde el Ebro al sur; hasta el Adur al norte—, ya se identificaban con un país que llamaban Euskal Herria.
¿Cómo define Euskal Herria a los escritores vascos del siglo XVI?
Larrazaga, en su manuscrito del siglo XVI, dice: "...beti çagie laudatu çegaiti doçun eusquel erria aynbat bentajaz dotadu" (siempre serás alabado, por qué a Euskal Herria de tantas gracias has dotado); "...çegayti eusquel errian dira ederr guztioc dotadu" (por qué se ha dotado a Euskal Herria de todas estas bellezas); y "...çeñetan ditut eçautu eusquel erriau oy nola eben erregue batec pobladu" (por los cuales he sabido cómo un rey pobló esta Euskal Herria). Pero Larrazaga no es el único. Al mismo tiempo, los escritores Juan de Armendux — en Pamplona —; y Joanes Leizarraga — en Pau —, ya mencionan "heuscal herria" o "eusquel erriau" en sus respectivas obras. Y en los tres casos lo hacen para referirse al conjunto de territorios de lengua vasca.
¿Estos escritores son los creadores del nombre Euskal Herria?
Larrazaga, Armendux o Leizarraga no serían los inventores del nombre Euskal Herria. En realidad, son los primeros que recogen una tradición popular que se remontaba, probablemente, a la alta edad media, entre los siglos VIII y X, durante la época de formación de las primeras entidades políticas vascas; y, por lo tanto, de la fragmentación del mundo lingüístico, cultural y cosmogónico vasco. La gran pregunta es ¿por qué no aparece documentado con anterioridad a Larrazaga, Armendux o Leizarraga? Pero, por otro lado, la investigación historiográfica moderna casi cada día aporta un nuevo dato que disipa las dudas que, tradicionalmente, han alimentado el misterio que envuelve la lengua vasca. Sin ir más lejos, el manuscrito de Larrazaga fue "descubierto" en 2004.
¿Qué significa, en la actualidad, el nombre Euskal Herria?
Han pasado cuatro siglos y medio desde que Larrazaga, Armendux y Leizarraga documentaron, por primera vez el nombre Euskal Herria, para referirse al conjunto de territorios, divididos en diversas entidades políticas, pero que se reconocían una identidad común a partir de una lengua, de una cultura y de una cosmogonía comunes (entendida esta última como el relato histórico construido en común con el patrón de las sociedades de pensamiento espiritual de la Europa prehistórica). Pasados estos cuatro siglos y medio, para los vascos actuales continúa significando lo mismo, pero desde la formulación del vasquismo cultural y político contemporáneos (siglo XIX); se convierte, también, en el proyecto de reunir políticamente esta vieja unidad lingüística y cultural.
¿Por qué el nacionalismo español detesta el nombre Euskal Herria?
El nacionalismo español, formado a partir del ideario liberal del siglo XIX, detesta todo aquello que lo pone delante de un espejo y le muestra sus vergüenzas. Que le muestra que es una identidad de fábrica borbónica y castellana impuesta a sangre y fuego; y que, más allá de los países castellanos, no solo no genera consenso, sino que alimenta un fuerte sentimiento de rechazo; y, por lo tanto, es un proyecto fracasado. Y muestra la grasienta ignorancia que habita en sus cenáculos. Sus predicadores ignoran que la identidad Euskal Herria ha generado, siempre, tanto consenso que, por ejemplo, durante la Guerra Civil (1936-1939) los líderes carlistas navarros que se habían sumado al bando franquista proclamaban: "ante una Euskadi separatista, viva una Euskalerria española".
