Durante años parecía imposible entrar en una vivienda reformada y no encontrarse con lo mismo: paredes blancas, tonos beige, líneas limpias, muebles claros y mucha madera natural. El estilo nórdico se convirtió en una referencia absoluta del interiorismo por su capacidad para transmitir luz y sensación de orden. Pero algo está empezando a cambiar.

Diseñadores e interioristas llevan meses señalando una tendencia que cada vez aparece con más fuerza, como lo es el regreso de las maderas oscuras. Nogal, roble ahumado, acabados chocolate y tonos más profundos vuelven a entrar en salones, dormitorios y cocinas con una idea muy distinta a la de hace unos años.

El cambio no busca casas más oscuras

Durante mucho tiempo se asoció la madera oscura con interiores clásicos o viviendas visualmente pesadas. Ahora la interpretación es diferente. La nueva tendencia no consiste en llenar la casa de muebles oscuros ni recuperar estilos recargados. Lo que buscan muchos proyectos actuales es introducir contraste y profundidad dentro de espacios que durante años se han vuelto excesivamente neutros.

Conjunto de muebles de Vidaxl a la venta en Carrefour2
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Por eso empiezan a verse mesas de comedor en nogal, librerías más contundentes, muebles bajos oscuros o cocinas donde desaparece parte del blanco total. La intención es que el espacio gane personalidad y deje de parecer una combinación de materiales demasiado uniforme.

El estilo nórdico no desaparece, pero empieza a mezclarse

Esto tampoco significa que el interiorismo escandinavo haya dejado de funcionar. De hecho, muchas de sus bases siguen presentes como espacios despejados, luz natural y una decoración más calmada. Lo que está cambiando es el equilibrio es que en lugar de salones completamente claros, aparecen contrastes más marcados entre paredes suaves y muebles con más presencia visual. También se recuperan texturas más cálidas y acabados menos uniformes.

Los interioristas explican que esta vuelta de la madera oscura responde también a una necesidad de hacer las casas más acogedoras y menos parecidas entre sí. Porque después de años de interiores muy blancos y muy ligeros, cada vez más proyectos están apostando por una idea distinta: que una vivienda tenga luz no significa que tenga que renunciar a tener carácter.