Maria del Mar Bonet ha inaugurado este miércoles el 53.º Festival de Jazz de Barcelona en el Palau de la Música con Blues en sol, un espectáculo peculiar, extraño. Se había planteado como una especie de desafío: vestir su repertorio de música de raíz mediterránea y poesía musicada con los colores del jazz y el swing, amparada en una big band de 19 músicos y los arreglos de Toni Cuenca, director musical del proyecto. Inesperadamente —o no, vete a saber— el concierto ha estallado por otro lado, dejando por absurdo el nombre del espectáculo, un blues del trovador mallorquín Guillem d'Efak (1930-1995) incluido en el repertorio, donde también figuraban clásicos de ella, dos estándares del Gran Libro norteamericano y —por aquí ha llegado el estallido— un medley de ocho canciones de Bonet de San Pedro (Pere Bonet Mir, 1917-2002), músico mallorquín que siguió la estela de los grupos de swing de los años 40 y acabó entre el bolero hortera y la copla comercial que serían la banda sonora del primer estallido turístico en las Baleares, en la línea del maestro Augusto Algueró y la llamada música ligera.

Con estos antecedentes se t’estimo molt!ía lo peor. Que el concierto iría cuesta abajo. Días antes, en la presentación, la cantante de Palma había anunciado la Suite Bonet de San Pedro como un particular redescubrimiento musical en pleno confinamiento que aun la tenía emocionada. En el concierto ha añadido que esa música le trae el recuerdo de sus padres cuando se engalanaban para salir a bailar y que, cuando su nombre empezaba a sonar, los taxistas de Barcelona le preguntaban si era pariente del músico —no lo es. Pues el entusiasmo y la nostalgia de la artista tenían mucha sustancia porque la Suite ha sido el gran hallazgo de la sesión, con la Bonet poniendo la voz y el empuje que han faltado antes y la Big Band Begues a toda máquina sonando las armonizaciones de Toni Cuenca en tiempo de foxtrot, charlestón, quick-step, swing, cha-cha-cha o todo junto. De entrada, los temas del otro falso pariente salían limpios|netos y aseados como en una fiesta de El Gran Gatsby y a medida que avanzaba la cosa, el Palau iba tomando ambiente de fiesta mayor, el público agarrado a los asientos para no saltar a bailar.

20211020 Maria del Mar Bonet y Big Band Begues, 53è Festival de Jazz de Barcelona, Palau de la Música 1

Maria del Mar Bonet, Melissa Aldana y la Big Band Begues en el 53.º Festival de Jazz de Barcelona

Habría sido fenomenal que la Bonet —debutaba en el Voll Damm Jazzfest de Barcelona— hiciera girar todo el espectáculo sobre este repertorio, con letras entre ingenuas e insolentes, con unos arreglos divertidos, un tanto burlescos, rápidos y suaves como un gato que huye tras cometer una maldad. Ahora hablaríamos de otro espectáculo y de un momento casi mágico. El mix Bonet & Bonet regaló la noche a todo el mundo. Ella debió intuir alguna cosa porque en el bis, que no se improvisa, ha vuelto a sonar el foxtrot Yo siento algo aquí un poco más cargado. La gente daba palmas y la letra ha quedado rebotando entre los mosaicos del Palau: "Yo siento algo aquí, en mí corazón, no sé si es dolor o si es mal de amor".

Antes y después, el espectáculo ha tenido menos historia, salvo la interpretación de Sempre hi ha vent, conmovedora e intensa como un hierro candente, sólo acompañada por Toni Cuenca al contrabajo. No se podía saber. La banda estuvo formidable en Lover man, la música cayendo sobre la platea limpia y fuerte como una catarata, igual que en el blues que da nombre al show, donde han sonado seis solos que el público ha disfrutado mucho. Es fa llarg esperar, de Pau Riba, en cambio, la han interpretado como la original, un rock lento, con un arreglo un tanto eurovisivo. Al público le han encantado ambas. Tampoco se podía saber. En Jim, un súperclásico de Maria del Mar Bonet, y en el resto de temas, la banda le ha pasado por encima y daba la impresión que ella no acababa de estar cómoda ni de encontrar el registro. Algo parecida ha pasado con la saxofonista Melissa Aldana —quizás la mejor tenorista joven del momento: será la estrella de este jueves en el conservatorio del Liceu— que ha salido a tocar el solo en el poema Els boscos del pensament: no ha añadido nada y se ha quedado pedaleando en el aire. Quizá Maria del Mar Bonet ha llegado tarde al jazz. Da igual. No tiene que demostrar nada de nada. Ella y Toni Cuenca han hecho el obsequio maravilloso de reinterpretar y resucitar a Bonet de San Pedro y los 7 de Palma. Fiesta mayor en el Palau de la Música.

 

Foto principal: Maria del Mar Bonet en el Palau de la Música, 53.º Festival de Jazz de Barcelona