Barcelona, 13 de febrero de 1401. Paraje del Raval. Se iniciaban las obras de construcción del Hospital de la Santa Creu que culminarían medio siglo después (1450). El nuevo hospital de la ciudad —promovido conjuntamente por el Consell de Cent (el gobierno municipal) y el Capítulo catedralicio (el gobierno de la diócesis)—, era el resultado de la fusión de seis pequeños hospitales (l’Almoina, Marcús, Colón, Sant Macià, Santa Eulàlia y Santa Margarida); y destinaría una parte de su recinto a la acogida y protección de bebés abandonados. Un sistema de beneficencia que durante sus cuatro siglos de existencia (hasta que en 1802 fue traspasado a la Casa de Caridad); acogería más de 15.000 niños y niñas abandonados: los expósitos de la Barcelona que va, más o menos, desde la Revolución de los Remensas (siglo XV) hasta la Revolución Industrial (siglo XIX).

Grabado de Barcelona (1645). Fuente Cartoteca de Catalunya

Grabado de Barcelona (1645) / Fuente: Cartoteca de Catalunya

Los expósitos de la Santa Creu

Existe la creencia de que las casas de expósitos eran la versión medieval de los orfanatos modernos. Pero esta idea se un falso mito. Las casas de expósitos sólo acogían criaturas recién nacidas (o de pocas semanas de vida) que eran abandonadas por sus progenitores. Según la ley, no eran huérfanos; sino "hijos del Hospital". Y así consta en la documentación que hace referencia a aquellas criaturas: tanto la minoría que superaba la infancia; como la inmensa mayoría que nunca alcanzaría la edad adulta. Según varias investigaciones, la tasa de mortalidad de los expósitos (entre los 0 y los 15 años) era del 75%. Eso quiere decir que, de cada cuatro criaturas depositadas en el turno, sólo una llegaba a la edad adulta. Una terrible mortalidad que las mismas investigaciones, contabilizan —solo en Barcelona (entonces una pequeña ciudad de 40.000 habitantes— en 40 abandonos al año,

¿Cuáles eran las causas del abandono?

Los expósitos de la Santa Creu, generalmente, ingresaban identificados únicamente con un documento denominado albarán: una nota escrita por un notario o un rector parroquial que revelaba unos pocos datos del bebé, pero que, en aquel contexto social y cultural, eran trascendentales: el nombre, la condición de bautizado o no y, en algunas ocasiones, la identidad de la madre. La investigación moderna de los albaranes de la Santa Creu revela que la pobreza era la principal causa de abandono. Pero también la ilegitimidad (los nacimientos fuera del matrimonio) eran causa frecuente de abandonos. Y, en menor medida, esta misma investigación revela el abandono de hijos de personal religioso (sobre todo monjas); hijos de esclavas (mulatos, que la documentación de la Santa Creu describe como "oscuros de piel"); e hijos de transeúntes (de personajes de la farándula).

Grabado de Barcelona (1572). Fragmento del Raval. Fuente Cartoteca de Catalunya

Grabado de Barcelona (1572). Fragmento del Raval / Fuente: Cartoteca de Catalunya

¿Qué pasaba con los niños y niñas abandonados?

El Hospital de la Santa Creu nunca fue un orfanato. Y eso quiere decir que, posteriormente al abandono, el Hospital entregaba "a nodriza" (a crianza) aquellas criaturas, que eran amamantadas en casas de campo de los pueblos de Barcelona durante dos años y medio. Aquellas nodrizas cobraban un estipendio que oscilaba (según la época) entre los 16 y los 20 sueldos mensuales (el equivalente actual a unos 1.000 euros), que sufragaba íntegramente el Hospital. Durante aquellos dos años y medio, la Santa Creu inspeccionaba regularmente el correcto cumplimiento del "contrato". Pasado este plazo, si la criatura había esquivado la guadaña de la muerte (la mortalidad era especialmente acusada en este primer tramo de vida); retornaba al Hospital y, a partir de aquel momento, se iniciaba la segunda fase: buscar una "casa de acogida" que lo tenía que criar y formar profesionalmente.

La "repesca"

El sistema de la Santa Creu preveía que los progenitores recuperaran al bebé con posterioridad al abandono. Por este motivo se creó un curioso sistema de identificación, que vinculaba al progenitor y el bebé abandonado. Se rotulaba el albarán de ingreso con una letra mayúscula (generalmente una "A") y se dividía el documento en dos partes que encajaban a la perfección (una quedaba en poder del archivo de la Santa Creu y la otra del progenitor). Este sistema, también en algunos casos, se hacía extensivo a objetos con un simbolismo especial para el progenitor, que revelan que aquellos abandonos tenían un acusado componente de dolor: las mitades de una medalla de coral o de la semilla de un vegetal, que el archivista de la Santa Creu cosía en el albarán de ingreso. No obstante, la misma documentación revela que las "repescas" fueron muy esporádicas.

Mapa de Catalunya (1612). Fuente Cartoteca de Catalunya

Mapa de Catalunya (1612) / Fuente: Cartoteca de Catalunya

Los expósitos discapacitados

La documentación del Hospital revela que una pequeña parte de los expósitos sufrían algún tipo de discapacidad que dificultaba la segunda fase (la de acogida a partir de los dos años y medio de vida hasta la edad adulta). Eran criaturas ciegas, sordo-mudas o con discapacidades intelectuales severas; que el Hospital no conseguía colocar en ninguna casa. En la documentación de la Santa Creu aparecen con la denominación genérica folls (locos); y quedaban al amparo de la institución. Durante siglos, el Hospital destinó una parte del edificio a acoger, directamente, a este pequeño colectivo, formado generalmente por unas 25 criaturas, que eran atendidas por elpersonal religioso de la casa. Se sabe poca cosa, y de lo poco que se conoce es que las tasas de mortalidad —que ya de por si eran monstruosas en el conjunto del colectivo expósito— eran más acusadas en estos casos

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