[Atención: este artículo contiene imágenes y enlaces a contenidos muy crudos que pueden herir tu sensibilidad]

De hecho, sólo el texto debería herir su sensibilidad. Libération, el diario francés de la izquierda con causas, lleva este jueves esta portada:

"Los niños de Assad", dice el título.

Libé ha hecho una investigación sobre el terreno del ataque químico a la ciudad siria de Khan Sheikhun, que este martes causó 86 muertos, entre ellos 30 niños. En la imagen, los cadáveres de los chicos aparecen petrificados. El tratamiento de la foto acentúa los colores dramáticamente, como en un cuadro. "El régimen sirio es el responsable del ataque", asegura el diario.

En el editorial, Alexandra Schwartzbrod, encendida, se pregunta qué demonios hizo Rusia en 2013 al avalar la destrucción de las armas químicas del ejército del dictador sirio Bashar al-Assad. "Obviamente, no hicieron su trabajo", añade. "¿Por negligencia o intencionadamente? (...) Seis años en que el juego de poder, la cobardía y la impotencia cierran toda esperanza de salida a un conflicto que ya ha causado más de 400.000 muertes (...) Lo peor es la impotencia. Y la vergüenza. Sin fin", concluye.

La foto de los niños es una de las que la embajadora de los Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, mostró en la reunión del Consejo de Seguridad de este miércoles, donde Rusia vetó que se condenara el ataque. El diario financiero norteamericano The Wall Street Journal y el conservador israelí The Jerusalem Post la muestran de otra manera:

La portada de Libé ha causado un alud de reacciones en las redes sociales. La discusión es tan antigua como la invención de la fotografía. Más todavía, desde que el hombre dibuja. Se debate la delicada cuestión de cómo ilustrar la guerra sin menospreciar la dignidad humana. Un resumen:

La buena práctica dice que debe evitarse la publicación de fotos de niños en contextos de violencia, explotación, etcétera. Es un principio elemental, de sentido común. Por eso la ética profesional de los periodistas lo ha formalizado de mil maneras. El artículo 6 del Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística lo expresa así:

"(...) En particular, el periodista tendrá que abstenerse de entrevistar, fotografiar o registrar a menores de edad sobre temas relacionados con actividades delictivas o enmarcados en el ámbito de la privacidad".

El Código Deontológico de la Federación Internacional de Periodistas dice lo mismo de otra forma en el artículo 13:

"Observar especial cuidado en el uso de imágenes que, por su crueldad, puedan herir la sensibilidad del público. Hay que evitar especialmente la utilización morbosa y fuera de contexto de estas imágenes, sin que eso justifique la ocultación de los elementos esenciales de los hechos noticiosos, como guerras, atentados, accidentes u otros parecidos".

Es verdad que imágenes de tanto impacto son muchas veces la única manera de informar y de llamar la atención sobre estas situaciones degradantes para la dignidad humana, como es el caso del ataque químico a Khan Sheikhun. Por eso esos artículos de los códigos están escritos de manera menos terminante. Los principios éticos se tienen que aplicar de forma prudencial, es decir, caso por caso.

¿Puede ser este bombardeo uno de los que hace necesario publicar la imagen de menores muertos? No parece que la vagancia, el sensacionalismo, la incompetencia, la manía de ser original o todas ellas puedan explicar la decisión de poner a estos chicos en portada.

Es el mismo caso de Aylan Kurdi, otro niño de tres años sirio, de nacionalidad kurda, ahogado en el Mediterráneo con su madre y su hermano mientras intentaban llegar a Europa. Recuerdas bien la foto de la agencia Reuters:

La razón de que sea necesario publicar imágenes como la de Libé la explica Shawn Carrié, un periodista de TRT World que trabaja muy cerca del lugar del ataque. Todavía sigue ahí.

"Hablaba con un médico frustrado y desesperado de [la localidad de] Idlib y le he dicho que me siento obligado a decir la verdad y a contar su historia al mundo lo mejor que pueda. Él me ha respondido sin ambages: '¿Y qué pasará después de que publiques la verdad eh?'. No tengo respuesta a eso. Pero creo que nadie fuera de Siria tiene derecho a mirar a otro lado. Lo que deseo para mi cumpleaños [este martes era su cumpleaños] es que dejemos de mirar a otra lado". La historia se acompaña de un vídeo brutal en su cuenta de Facebook.

Johan Hufnagel, uno de los directores de Libé, explica por qué tomaron la decisión de publicar la foto y lo hicieron dos días después de los hechos y no al siguiente. "Creímos que es necesario demostrar aquello que el régimen [de Assad] quería esconder, y (...) queremos documentarlo para mostrar al mundo la realidad de los crímenes y silenciar a quienes los niegan. (...) Espero avergonzar a todos los que creen que los crímenes de Assad son errores políticos en Siria. Porque estos errores políticos tenían cara. No volvamos la cara".

Libération no necesita explicarse. Es un diario que no se arruga con las causas que abandera. Siria es una y sobre el caso ha hecho portadas memorables desde hace años:

Juego de palabras: "Asesino en Siria" / "Asesino en serie"

"Siria: dos años de crímenes"

"Especial, el día a día de los sirios"

Este jueves, ni que sea con un día de retraso, ha hecho otra primera como un puñetazo, como mil puñetazos. A su lado, las primeras de los diarios que tocaron el bombardeo el día antes palidecen, pese a que también usan fotos de niños:

Ni el caso de Aylan Kurdi, ni su foto cambiaron apenas la política en Europa. De hecho, al contrario, muchos países han endurecido sus fronteras. Quizás ocurra otro tanto con la guerra de Siria y la portada de los siete niños gaseados. Quizás no.

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