Para muchos catalanes, Juste de Nin siempre será recordado como el dibujante de Norma, la niña que impulsó los programas de normalización lingüística en los años ochenta. Pero también ha sido muy activo en otros campos del mundo de la ilustración y de la novela gráfica. Ha dibujado obras inspiradas en Gustave Flaubert, Giuseppe di Lampedusa, Thomas Mann o Maupassant, pero con la acción trasladada a la Catalunya de los siglos XIX y XX. Ahora presenta su álbum Garbo. El espía catalán que engañó a Hitler (en catalán y en castellano en ediciones Trilita), una historia basada en la vida de Joan Pujol, el hombre que hizo posible el desembarco de Normandía, en lo que participaron, también, algunos catalanes. L'entrevista es celebra al Palau Güell, cedit amablement per la Diputació de Barcelona.

 

¿Quién fue Garbo?

Un catalanito que engatusó a Hitler, que jugó un papel clave en la Segunda Guerra Mundial, y que ha sido injustamente olvidado por la historiografía europea. Se ha tardado muchos años en saberse quién era Joan Pujol. Hasta que no se han desclasificado los documentos ingleses, nadie ha hablado de él, y los primeros que tendríamos que hacerlo seríamos los catalanes. Era un hombre que engañó tan bien a Hitler, que le dio la Cruz de Hierro: Hitler murió sin saber que Garbo (a quien los alemanes llamaban Arabel) lo había engañado. Más tarde recibió, también, la Cruz del Imperio Británico.

Juste de Nin al Palau Güell.

Gracias a la tarea de Garbo se salvaron muchas vidas de soldados aliados

¿Cómo llega a hacer una novela gráfica sobre Garbo?

Garbo era un personaje que me fascinaba, pero tenía muy poca información sobre él. Hace pocos meses, el MI5, el servicio secreto británico, desclasificó la información sobre Garbo y se vio que había tenido un papel clave en engañar a Hitler: le hizo creer que no habría desembarco en Normandía sino en Calais. Gracias a su tarea se salvaron muchas vidas de soldados aliados. Ahora todo el mundo tiene acceso a estos documentos, y he incorporado a mi álbum las informaciones que se han hecho públicas últimamente.

¿Hasta qué punto su obra sobre Garbo es una obra de ficción?

Yo me documento mucho, pero introduzco elementos de ficción. Se sabe que Pujol era muy católico y se escandalizó por los sacrilegios de la FAI. Era un hombre de orden, conservador, y aunque fue movilizado con los republicanos, se pasó a los franquistas durante la batalla del Ebro. Eso se sabe sin ningún atisbo de duda. A partir de aquí me invento un personaje de ficción, Roger Corbella, un compañero que ve cómo se pasa al enemigo. Y la novela gráfica es la historia de dos vidas paralelas que de vez en cuando van coincidiendo.

Garbo repudió el franquismo y el nazismo.

¿Cómo fue que Garbo pasó de sumarse a los franquistas a ayudar a los aliados?

Pujol se arrepintió muy pronto de haberse pasado al franquismo, y eso lo sabemos a ciencia cierta. Él tuvo problemas con el ejército, ya durante la guerra, y repudió el franquismo y el nazismo. Cuando terminó la guerra, Joan Pujol se instaló en Galicia donde conoció a la guapísima Araceli González, con quien se casaría. Él le confesó que quería corregir el error de su vida y ella se ofreció a ayudarlo. Pujol se ofreció como espía al embajador británico, pero este desconfió de él y lo rechazó. Tras este intento, se pasó a la embajada alemana para ofrecerse como espía, y de esta manera consiguió actuar como espía doble. Acabó instalado en Londres, contratado por la Abwehr, los servicios secretos alemanes, para crear una red de espionaje. Enviaba noticias falsas, mezcladas con algunas reales, a la embajada española a Madrid, y de aquí las enviaban a Berlín.

¿Y cómo lo hizo para estructurar esta red?

Con mucho ingenio. Él, que casi no sabía inglés, se inventó toda una red de contactos que no tenía ninguna base real. Y los servicios secretos ingleses le pasaban las noticias que tenía que filtrar.

En el álbum Garbo aparecen ilustres exiliados catalanes en Inglaterra. ¿El Garbo real tuvo relación con ellos?

No tenemos constancia de ello, pero con esta obra también quería hacer un homenaje al Consejo Nacional Catalán, y a sus miembros: Batista y Roca, el doctor Trueta... Sabemos muy poco de estos exiliados, que mantuvieron la representación de Catalunya en los años más duros de la Segunda Guerra Mundial.

¿Cuál fue la acción más destacada de Garbo?

Pujol jugó un papel clave en el día D. Mientras Rommel decía que el desembarco se haría en Normandía, Garbo aseguró que lo haría en Calais, y Hitler se lo creyó. Gracias a eso, los alemanes dejaron a pocas tropas en Normandía y las playas estaban poco preparadas para rechazar la invasión. La acción de Garbo salvó la vida de muchos soldados americanos e ingleses.

Juste de Nin, autorretrato.

¿Qué hizo Garbo después de la Segunda Guerra Mundial?

Pujol tenía miedo a los nazis supervivientes y pidió a su supervisor del MI5, Tom Harris, que le hiciera desaparecer. Cambió su nombre por Juan García, su segundo apellido, y se va fue un pasaporte venezolano a Venezuela. Más tarde, cuando|cuándo Araceli González lo dejó y volvió a Madrid, se pasó por muerte, haciendo ver que había tenido un ataque de malaria en Angola. Pero continuó en Venezuela, casado con otra mujer, hasta que fue desenmascarado por el investigador Nigel West en 1984. Su tarea se hizo pública y recibió un homenaje oficial en Gran Bretaña. Murió unos años más tarde, en Venezuela.

La historia de Garbo tiene vínculos con la del superespía Philby y los cinco de Cambridge, los espías soviéticos que se infiltraron en la cúpula del espionaje británico...

La historia de Tom Harris, el supervisor de Garbo en el espionaje británico, es una subtrama dentro de esta novela gráfica. Harris era un chico rico, que había estado en Cambridge en los años 1920 y se había integrado en una asociación marxista. Durante mucho tiempo fue sospechoso de colaborar con la red prosoviética de Philby. Pero él, a pesar de que siempre fue de izquierdas, era antiestalinista, y nunca había ayudado a los servicios secretos soviéticos. Pero todo el mundo sospechaba de él, y ante las sospechas, lo dejó todo y se fue a pintar en Mallorca. Tom Harris era amigo de Robert Graves y un día cuando volvió de su casa, tuvo un accidente de tráfico muy extraño en que murió. Yo sospecho que lo mataron por saber demasiado.

Sus novelas gráficas presentan la historia de forma sencilla. ¿Pretende hacer una tarea de divulgación histórica, además de entretenimiento?

De 2004 hasta ahora he hecho 13 volúmenes, siempre en blanco y negro, y con centenares de grises. El motivo de esta tarea es explicar determinados periodos de la historia de Catalunya, el único país que tengo. No lo hago de forma cronológica, trabajo desde las guerras carlistas hasta el Tejerazo. No me he acercado más al presente, porque para explicar historia con novela gráfica lo tienes que hacer con un poco de perspectiva. Cuando tocas temas demasiado próximos, pierdes objetividad y capacidad de análisis.

¿Piensa que esta forma de explicar la historia es efectiva?

Me interesa mucho la incorporación al mundo de la lectura, a través del cómic y de la novela gráfica, de los sectores en que menos leen. El cómic y la novela gráfica representan una plataforma a partir de la cual la gente se puede interesar por algunos libros que no leería en papel. Mis libros no sólo van a parar al "comiquero" clásico, sino también a mucha gente interesada por los personajes, por las historias que explico. Mi debilidad es ir a parar a bibliotecas. Una de mis satisfacciones es que la red de bibliotecas tenga mis álbumes para que todos los niños tengan acceso a ellos. Así los que no tienen recursos pueden verlos y leerlos. Las nuevas generaciones son la generación de la imagen, y tenemos que usar la imagen para educarlos. La historia se tiene que explicar de la forma más agradable posible para los jóvenes.

¿Qué proyectos de futuro tiene?

Este libro sobre Garbo es un guion cinematográfico, me gustaría que un director se fijara en él. Y mientras aguante, no pararé de publicar cada año un libro sobre mi país, sobre sus personas, muy conocidas o poco conocidas. En la historia busco referentes que me ayuden a explicar nuestro presente.

No hubo transición en España. Hubo una puesta a punto del sistema

¿Y qué piensa de la situación actual catalana?

Yo pienso que no hubo transición en España. Hubo una puesta a punto del sistema. Hemos avanzado con respecto a la dictadura, pero no ha habido castigo para los culpables, como Fraga Iribarne. Y nos ha quedado una constitución vieja, obsoleta, que los catalanes estamos sufriendo hasta hoy.