Muchos catalanes, cuando se plantean sus salidas, sólo piensan en la playa o en la montaña. Y hay muchas cosas en Catalunya que vale la pena ver que no están ni en el mar ni en la montaña. La ruta de hoy nos llevará a una comarca que no está en la costa, y tampoco en la montaña: la Anoia. Empezaremos por pasear por la capital de la comarca, Igualada, y luego visitaremos tres puntos muy interesantes de la comarca: La Pobla de Claramunt, Capellades y Els Hostalets de Pierola. Una ruta con elementos muy diversos: historia medieval, patrimonio arquitectónico, historia de la técnica, gastronomía... Para hacer toda la ruta en un día necesitaremos ir en coche, pero si queremos ver sólo un par de puntos del recorrido, podemos ir con los Ferrocarrils de la Generalitat.

Museu de la Pell. Fotografía: Joan Grífols. Wikipedia.

El Museu de la Pell

El Museu de la Pell trata de recuperar la memoria de la industria de la piel en Igualada. Está dividido en dos sectores: Cal Boyer (una antigua fábrica algodonera) y Cal Granotes (una instalación junto al Rec donde en el siglo XVIII se producían cueros para las suelas de los zapatos). En Cal Boyer una sección del Museu nos presenta el papel histórico de la piel, y la otra, la relación entre el hombre y el agua. Y en Cal Granotes, con herramientas y máquinas antiguas, y con unos cuantos maniquíes, se reproduce el proceso tradicional de elaboración de la piel. En el piso inferior se encuentra la sala en que trataban las pieles, y en la superior, el espacio donde se tendían a secar. Actualmente toda la instalación está bien limpia y ordenada: nada que ver con las fábricas de curtidos tradicionales, que se te tenían que alejar de la ciudad por el mal olor que desprendían, y porque los mosquitos se multiplicaban alrededor suyo.

Las curtidurías del Rec. Fotografía: Recstores.

El Rec

La industria igualadina se sustentó, durante mucho tiempo, en una acequia (rec) medieval, que había sido propiedad del monasterio de Sant Cugat del Vallès y que inicialmente se había usado para mover un molino harinero propiedad de los monjes. A finales del siglo XVIII esta acequia se empezó a usar, sobre todo, para mover la maquinaria de algunas curtidurías. Y en los alrededores de la acequia crecieron estas instalaciones. La zona de la acequia se llenó de edificios industriales. Estos edificios han ido desapareciendo y durante las últimas décadas el Rec se había convertido en un barrio en ruinas. La iniciativa de recuperación partió del festival REC.0 que anualmente convoca a un gran número de marcas de moda para que organicen pop up stores en este barrio, en un festival dónde también hay gastronomía y actuaciones musicales. La fiesta ha tenido mucho éxito y se ha notado una progresiva recuperación del barrio. Hace poco tiempo se abrió la primera tienda outlet de una gran marca en el barrio. Un paseo por el Rec supone una inmersión en el patrimonio industrial de Catalunya.

El Rec durante el festival RecStores. Fotografía: RecStores.

El asilo del Sant Crist

Uno de los edificios más singulares de Igualada es la Llar del Sant Crist, en el Pla de Sant Agustí. El edificio fue construido por un discípulo de Gaudí, Joan Rubió i Bellver. Aunque fue diseñado en 1931, se vio paralizado por el estallido de la guerra y no se acabó hasta 1941. Tiene un claro estilo modernista, con toques románicos, góticos y árabes, pero también con reminiscencias del estilo tradicional de las masías catalanas. Todo él está hecho de piedra, y en el centro del edificio hay un pequeño claustro con un pozo. La iglesia del asilo es espectacular, con unas grandes columnas centrales hechas de una sola pieza que refuerzan la verticalidad del edificio. La Llar del Sant Crist es actualmente una residencia de ancianos, y por este motivo sólo podremos ver su exterior. Para acabar la ruta por Igualada, el sitio idóneo para ir a comer es el restaurante Somiatruites. Su chef, David Andrés, es una de las grandes promesas de la cocina catalana. En el Somiatruites podremos comer alta cocina a un precio extremadamente económico; incluso hay un menú a 12 € para comer los días laborables, que puede incluir delicatessen como el "Calabacín bola relleno de chanfaina y anchoas", el "Bacalao con babaganoush de berenjena ahumada y salsa de yogur" o el "Filete ruso con macarrones a la crema de orégano y espárragos". Aprovechad mientras tengan estos precios.

Un castillo destruido en 1714

Saliendo de Igualada nos dirigiremos a La Pobla de Claramunt, a tan sólo 8 km de la capital de la Anoia. Allí encontraremos un magnífico castillo del siglo X, que ocupa una gran extensión sobre la colina. Gracias a las restauraciones de los últimos años, se ha conseguido que algunas partes de este edificio recuperen su aspecto medieval. Y no era fácil, porque estaba en muy mal estado. El castillo estuvo en servicio durante siglos, y por eso sufrió continuas reformas. Pero sufrió graves destrucciones en 1643, durante la Guerra Civil Catalana, y, más tarde, en la Guerra de Sucesión. Cayó en desuso, y acabó en ruinas, pero desde 1974 es propiedad pública y se ha ido restaurando. Se puede visitar de miércoles a domingo, pero hay que llamar antes para reservar. Para llegar al castillo hay que caminar media horita desde el pueblo por un camino sin ninguna dificultad. Una vez en el castillo podremos visitar las instalaciones y sentirnos como auténticos cruzados. Y, desde las almenas, tendremos unas fantásticas vistas de la Anoia y de la cordillera de Montserrat.

Museu Molí Paperer de Capellades. Fotografía: Mr. Granger. Wikipedia.

Un clásico que no falla

Del castillo de Claramunt nos dirigiremos a la localidad de Capellades, uno de los principales centros productores de papel de Catalunya en los siglos XVIII y XIX (de Capellades viene, por ejemplo, la marca Guarro, todavía hoy de las más prestigiosas del sector). La gran atracción de la localidad es el Museu Molí Paperer. Se trata de una vieja instalación papelera del siglo XVIII, que funciona con la energía mecánica que le proporciona la balsa adjunta. Y funciona de verdad: este museo no sólo enseña las técnicas de producción de papel del pasado, sino que sigue produciendo papel con las técnicas de otros tiempos. Y lo vende: el 50% de los ingresos del museo, procede, justamente, de la venta de los materiales elaborados. El museo organiza visitas guiadas, pero además, se ha convertido en todo un referente para el mundo del papel, y allí se organizan a menudo debates y seminarios. Además del Museu Molí Paperer, Capellades tiene otros elementos relacionados con la industria papelera que se pueden visitar. En Capellades llegó a haber 16 molinos papeleros, que se movían con los 12 millones de litros de agua que salían cada día de la alberca. Hay un itinerario a pie que nos lleva por curiosos restos arqueológicos de estas industrias.

Hostalets de Pierola. Fotografía: Anoia Turisme.

Hostalets de Pierola: un pueblo de veraneo de hace cien años

Del museo de Capellades nos dirigiremos por la B-224 hasta Piera, y de aquí nos desviaremos hacia Hostalets de Pierola, última etapa de nuestra ruta. Hostalets fue, durante siglos, un pueblo dedicado exclusivamente a la viña y al vino, pero cuando llegó el tren, en 1893, todo cambió. Muy pronto empezaron a llegar los veraneantes burgueses. Venían atraídos por el aire seco, por las vistas de Montserrat y por las fuentes de la zona, a las que atribuían cualidades medicinales. Además, los residentes en Hostalets tenían fama de organizar grandes fiestas durante el verano, que atraían a más visitantes. Muy pronto en el centro del pueblo proliferaron las casas de estilo modernista, como la Torre Solanas, Cal Finet, la Torre del Sr. Enric o la Cal Pàtria. Otros propietarios se inclinaron por el novecentismo, como los de Cal Xic Carboner. También es de puro estilo noucentista el Casal Catalán. Vale la pena pasearse por el pueblo, donde se ha hecho un esfuerzo para documentar cada uno de los edificios. En Hostalet se han encontrado numerosos restos fósiles, entre ellos un curioso ejemplar de hominoideo, al que se llamó "Laia". Uno de los edificios más notables de la villa, la casa de los Roviralta, ha sido reconvertido, justamente, en Centro de Restauración e Interpretación Paleontológica. Allí podemos contemplar una exposición sobre los fósiles del Mioceno, pero también podemos apuntarnos a rutas guiadas por los yacimientos de fósiles de la zona.

 

Fotografía de portada: Asilo del Sant Crist. Jordiferrer. Wikipedia.