Hasta el día 7, la Fábrica Moritz Barcelona acoge el Hipermerc'art, la acción organizada por Safia Art Contemporani para ofrecer la posibilidad a los ciudadanos de comprar arte a precios económicos: desde 69 € a 379 €. Artistas de estilos muy diferentes ponen a la venta dibujos, fotografías, collages, pinturas, esculturas... No se exponen en las paredes como una galería, sino que se ponen en estantes, para que el público las hojee y escoja la que más le interese. No hay títulos, no hay cartelas, no hay explicaciones... El concepto, como dice el nombre, es más el de un hipermercado que el de una galería. Un lugar de encuentro que intenta acercar el arte al público, sin ningún tipo de barrera.

Beatriz Glez Sa Hipermerc'art Moritz

Fotografía de Beatriz Glez Sa.

Arte low cost

El proyecto de Hipermerc'art este año ha agrupado a 32 artistas, en su mayoría dedicados a la pintura. Muchos de ellos son artistas catalanes o residentes en Catalunya, aunque hay algunos que no. Casi todos han expuesto en salas de exposiciones del país y de otras partes del mundo, pero en esta ocasión han apostado por una forma diferente de mostrar su obra. Estos artistas cultivan tipos de arte muy diferente, de tal forma que es difícil que alguien no encuentre alguna obra que le convenza: dibujos con trasfondo político, pinturas abstractas, paisajes, dibujos de estilo naïf, figuras geométricas sobre madera, fotografías subacuáticas... En la Moritz se presentan jóvenes creadores como Clara Romero Aguado o Núria Farré; nombres muy reconocidos como Francesc Artigau; populares como el Street Art de TVBOY con la serie Art Hipstery, famosa por sus «Besos Imposibles»; Lara Lars y sus collages; el trabajo del videoartista Miquel Garcia; Beatriz Glez Sa y sus fotografías subacuáticas; Juanjo Saez y sus ilustraciones; las obras de Mari Ito, la artista japonesa que ha hecho el cartel de la edición de este año; o las inquietantes figuras zoomorfas de Bruna Valls, la autora del cartel del último Hipermerc'art... Con precios muy económicos, los artistas intentan acercarse a un nuevo público que generalmente no compra arte.

Francesc Artigau

Obra de Francesc Artigau.

¿Misión imposible?

En unos días en que las tiendas del barrio de Sant Antoni hierven de compradores en busca de regalos, al Hipermerc'art no se acercan muchos curiosos (aunque está situado en un local bastante frecuentado). Muy poca gente comprará arte para regalar en estas fechas. En realidad, no hay muchos locales para comprar obras de arte a precio asequibles (unas pocas salas de exposiciones, los mercados en las calles de artistas ambulantes, algunos centros cívicos...). Los que tienen pocos medios a menudo acaban adquiriendo reproducciones de las grandes obras artísticas, en tiendas de pósteres o en museos. U optan por las popularísimas estatuíllas de Lladró, adquiriéndolas en centros comerciales o en tiendas de decoración. La compra de obras de arte originales parece reservada, todavía hoy, a una élite económica, y también cultural.

Gina Thorstensen Hipermerc'art

Obra de Gina Thorstensen.

Un proyecto educativo fallido

Desde hace décadas en la enseñanza obligatoria se ha incorporado la educación artística. Todo el mundo, prácticamente, ha estudiado historia del arte al instituto, y ha hecho un gran número de horas de clase de plástica... Muchos jóvenes ya se familiarizaron con la obra de Tàpies, de Miró o de Picasso en la guardería. Pero el consumo de arte a menudo acaba confinado a las visitas a museos durante las vacaciones en el otro extremo del mundo, o a las visitas obligatorias a los museos locales con la escuela cuando se es niño. En realidad, los museos catalanes tienen muchos más visitantes extranjeros que locales. Y muchos barceloneses confiesan no conocer los centros museísticos de su ciudad. Lo cierto es que el interés por el arte sigue siendo limitado a determinados grupos sociales. Quizás el problema no es tanto acercar el arte a sus potenciales compradores, sino conseguir una ciudadanía interesada por el arte. Y para eso quizás sería necesario generar un arte que interese a la ciudadanía. Muchas iniciativas rompedoras han acabado reproduciendo modelos elitistas que no interesan realmente a los ciudadanos.

Clara Romero Aguado Hipermerc'art by Moritz

Obra de Clara Romero Aguado.

Los límites de un hipermercado de arte

Obviamente, acercar el arte a los ciudadanos es una forma de conseguir nuevos públicos. Tal vez alguien que pensaba regalar un juego de ordenador acabe decidiéndose por una pintura, por un collage o por una fotografía. Pero queda pendiente el problema de fondo: ¿Cuánta gente pensará en regalar un collage o una escultura a su pareja o a su padre? Y lo que es más importante: ¿Cuánta gente valorará más un dibujo o una fotografía que un patinete eléctrico, una tablet, un dron o un reloj?

 

Foto de portada: obra de Lara Lars.

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