¿Qué pensarías si la persona con quien te ha tocado compartir ascensor te empezara a hablar sobre anguilas? Probablemente que el mundo está lleno de chalados y te harías el sueco. Quien no se lo hace, y eso que nació en el país escandinavo, es Patrik Svensson, autor de El evangelio de las anguilas, un libro que ha sido un éxito en Suecia —más de 150.000 ejemplares vendidos— y que en nuestra casa ha llegado de la mano de Libros del asteroide.

Anguilas. Peces viscosos y alargados que difícilmente despertarán tu interés. Quizás sólo en el restaurante japonés del barrio, donde las sirven bajo el nombre de unagi-rolls. Quizás si visitas la costa cantábrica y te ofrecen una generosa ración de angulas, su forma alevín. En general, sin embargo, convendremos que las personas que nos rodean no hablan de anguilas. La gente habla de las elecciones, del Barça de Koeman, de la vacuna salvadora. Pero de anguilas, pues no. Y es una pena, porque la historia que las rodea es extrañamiente fascinante.

evangelio anguilas

La pesadilla de Freud

Buena prueba del hecho de que las anguilas tienen alguna cosa que decir en este mundo es que Svensson les ha dedicado un libro de casi 300 páginas. Y no sobra ni falta ninguna de ellas. Pero, ¿por qué son tan interesantes? La respuesta, tal como explica el autor sueco, está en los libros de historia. La particular biología de este ser escurridizo ha acabado con la paciencia de pensadores ilustres como Aristóteles o Sigmund Freud, incapaces de adivinar su sexo y los porqués de su metamorfosis. Sí, Aristóteles y Freud. El filósofo y el padre del psicoanálisis dedicaron muchos años de su existencia al enigma de la anguila, una cuestión que hace siglos era de primera orden. Comprender cómo nacían estas criaturas misteriosas, pensaban, serviría para resolver algunas de las grandes preguntas existenciales que nos persiguen desde el inicio de los tiempos: de donde venimos, donde vamos y donde cojones nacen las anguilas.

Desafortunadamente para los intereses de los pensadores, sin embargo, la batalla del conocimiento se la llevaron las anguilas. Aristóteles, después de hacer avances notables en la ciencia de estos seres, concluyó que brotaban del barro. El pobre murió pensando que había resuelto el misterio. Más triste es la historia de Freud. Después de pasarse años destripando ejemplares en un despacho de Trieste mientras las italianas lo ignoraban, se rindió y cambió de disciplina científica. Así de seria era la cosa.

Lo cierto es que la anguila sigue despertando enigmas: nadie conoce a ciencia cierta como se reproduce y los científicos tampoco se explican por qué decide abandonar el agua dulce para morir en el mar de los Sargazos, un lugar formado por más de 1.000 kilómetros de algas que circula ininterrumpidamente entre Europa y el Norte-América. Como te puedes imaginar, todo eso son datos que interiorizas involuntariamente gracias al libro. Pero no nos confundamos, El evangelio de laso anguilas no es una oda al National Geographic.

Mientras navega en un mar de curiosidades científicas, Svensson construye un relato con trazos autobiográficos, y es que la pesca de la anguila es una de las actividades que lo unían a su padre. Una obra sobre el pez pero también sobre los grandes interrogantes de la historia de la humanidad que enriquece, engancha y, por encima de todo, te convierte en un chalado capaz de hablar sobre este ser viscoso con los desconocidos de los ascensores.

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