El festival de Cannes vivió con emoción, lágrimas y una ovación histórica de veinte minutos la presentación en competición de La bola negra, la película de Javier Ambrossi y Javier Calvo, los Javis, inspirada en Federico García Lorca, que opta a la Palma de Oro del certamen cinematográfico más famoso del mundo. La acogida después de la proyección de la película en el Gran Théâtre Lumière superó las expectativas de unos eufóricos y agradecidos Javis, emocionados por la reacción del público, igual que una Penélope Cruz que lo petó en las redes llorando como una magdalena después de la proyección y la ovación de veinte minutos que recibió la película, la segunda más larga de la historia del festival (el récord lo tiene desde 2006 otro film español, El Laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro), y los momentos de felicidad compartida del resto del equipo: los besos y los abrazos de los Javis con Cruz, los aplausos vigorosos de Miguel Bernardeau, Milo Quifes y Lola Dueñas, el gesto teatral de sacudir la melena hacia atrás de Carlos González y los pases de toreo de Guiterricadelafuente entre los olés de sus compañeros.   

La homosexualidad y la homofobia desde Lorca

La bola negra, que llegará a los cines el 2 de octubre, gira en torno a una de las obras inacabadas de García Lorca del mismo nombre y de la cual solo llegó a escribir cuatro páginas antes de ser fusilado. En esta obra, el poeta y dramaturgo quería adoptar un tono realista y biográfico para abordar la homosexualidad y la homofobia. La historia debía girar alrededor de un joven granadino rechazado como miembro de la hermandad del casino de la ciudad por los rumores sobre su orientación sexual. La decisión de los socios se representaba con una votación simbólica: cada miembro depositaba una bola blanca si estaba a favor o una bola negra si se oponía. Finalmente, las bolas negras eran mayoría. Los Javis toman la obra de Lorca para construir una historia sobre tres hombres homosexuales en tres épocas diferentes: Carlos (Milo Quesada), en 1932; Esteban (Guitarricadelafuente), en 1935, y Alberto (Carlos González), en 2017. Lola Dueñas también forma parte del reparto de esta película, que incluye dos colaboraciones destacadas: Penélope Cruz y Glenn Close.  El corazón de la película es la obra teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero, en la que el autor imagina a Rafael Rodríguez Rapún —miembro de La Barraca y pareja intermitente de Lorca, interpretado por Miguel Bernardeau— explicando su vida a un soldado ficticio, Sebastián, a quien da vida Guitarricadelafuente. Las cartas reales entre Rodríguez Rapún y Lorca, conservadas y citadas en el film, incluyen versos de una gran intensidad emocional: "Tú nunca entenderás hasta qué punto te amo, porque duermes dentro de mí y estás dormido".

"Hace 90 años, Federico García Lorca fue asesinado por el fascismo porque era gay. A todos aquellos que piensan que daremos marcha atrás en nuestra lucha por los derechos LGTBIQ+, les tengo malas noticias: estamos aquí esta noche con este reparto y este equipo increíbles", dijo Javier Ambrossi. Javier Calvo añadió que La bola negra es una "película queer, grande y ambiciosa, hecha por dos directores queer, maricones, y con tres protagonistas gays". "Ninguno de nosotros había soñado nunca que acabaría protagonizando una película, teniendo voz propia y, aún menos, estrenando en el Festival de Cannes. Y aquí estamos", reivindicó. El director también quiso citar una frase de Lorca: "Hay que recordar hacia el mañana". "Queremos hablar por todos aquellos que no pudieron hablar, ni vivir ni amar; por aquellos que fueron asesinados, para que no vuelva a pasar", concluyó.

El equipo de la película 'La bola negra' de los Javis: de izquierda a derecha, Lola Dueñas, Miguel Bernardeau, Guitarricadelafuente, Javier Ambrossi, Penélope Cruz, Javier Calvo, Milo Quifes y Carlos González

Críticas entusiastas y algunos excesos

Los aplausos no son fáciles de conseguir en Cannes debido a la exigencia de la crítica y el público, y los 20 minutos de ovación ya pronosticaron que La bola negra es una firme candidata a llevarse la Palma de Oro e, incluso, podría acabar siendo una candidata a los Oscar. En cuanto a las críticas de los medios internacionales, según recoge la agencia EFE, la crítica ha valorado la ambición de la película, la frescura de la propuesta y las interpretaciones de Penélope Cruz y Lola Dueñas, aunque también señala algunos excesos: un metraje largo —de más de dos horas y media— y una puesta en escena de tono grandilocuente.

La lectura más entusiasta llega de The Hollywood Reporter, que destaca "la cautivadora mezcla de sensibilidad pop contemporánea y cine clásico", una combinación que, según el medio, tiene "una fuerza embriagadora" y conduce al espectador por un viaje épico, emotivo y a menudo divertido, lleno de memoria y fantasía. La revista también celebra que finalmente haya "una epopeya bélica gay de esta magnitud, profundidad e inventiva", y subraya que "el maximalismo no tiene que ser necesariamente patrimonio exclusivo de las grandes superproducciones de Hollywood". Por otro lado, uno de los columnistas de The New York Times asegura que la competición de Cannes ha recibido "una inyección de adrenalina" con La bola negra, que define como "un tríptico gay, épico y emocionante" de los Javis. "¡Amor! ¡Guerra! ¡Cameos de Penélope Cruz y Glenn Close!", exclama el crítico, que la sitúa ya como una posible aspirante a los Oscars en varias categorías y afirma que espera que pronto reciba una nominación importante.

La revista Screen señala que La bola negra funciona mejor cuando se adentra en los pliegues de la música popular, el teatro y la danza española, como ocurre en el vibrante episodio protagonizado por Penélope Cruz. También destaca el desarrollo de personajes secundarios, como Teresa, la madre sarcástica de Alberto, interpretada con energía por Lola Dueñas, actriz habitual del cine de Almodóvar. Sin embargo, la publicación considera que la estructura grandilocuente del film se sostiene sobre unas premisas narrativas mínimas y que, en algunos momentos, transmite la sensación de haber sido concebida sobre todo para defender "un mensaje bueno y admirable".

Por su parte, Variety define la película de los Javis como una obra "a medio camino entre el misterio literario y la elegía queer", lírica en algunos pasajes y ampulosa en otros. A pesar de estas reservas, el medio reconoce que hay suficiente material cinematográfico sólido y convincente para generar interés sobre los próximos pasos de los cineastas.