Tarragona, 6 de julio de 1957. Hace 69 años. José Gonzalez-Sama y García, gobernador civil de Tarragona y jefe provincial del Movimiento; y Benjamín de Arriba y Castro, arzobispo de Tarragona, inauguraban, solemnemente, la Ciudad Sindical de Educación y Descanso de Tarragona, la primera de las cuatro que acabaría construyendo el régimen nacionalcatólico de Franco. Llamada, también, Ciudad Residencial de Educación y Descanso, tenía que ser uno de los grandes centros de vacaciones de la clase obrera española que, por primera vez, podría acceder a un modelo de estancia que, hasta entonces, solo había estado al alcance de las clases burguesas. Pero ¿era este, realmente, el objetivo que el régimen de Franco había reservado a las ciudades sindicales?

Imagen aérea Ciudad Sindical de Tarragona (1957). Fuente Archivo General de la Administración
Imagen aérea Ciudad Sindical de Tarragona (1957). Fuente Archivo General de la Administración

¿Quién es quién? El gobernador González-Sama

Para entender la creación y desarrollo de este proyecto necesitamos conocer el papel que juegan las figuras más destacadas que intervienen en él. Y, en Tarragona, la más destacada sería la del gobernador González-Sama, un personaje de fábrica genuina de la primera fase del régimen. Excombatiente del bando rebelde durante la Guerra Civil (1936-1939) —voluntario en el frente... ¡y en la represión de la retaguardia!, del norte peninsular. Posteriormente, situado en el extremo ideológico más radical del nuevo régimen, treparía hasta alcanzar un despacho de gobernador provincial; el techo de poder que, tras la derrota de Hitler y Mussolini (1945) y de los acuerdos con Eisenhower (1953), Franco había reservado a los personajes implicados en los conflictos español y mundial.

La ideología y la corrupción del régimen se dan la mano

Para tener una idea más concreta del perfil del personaje, es importante destacar que la herencia de González-Sama en Tarragona no quedaría limitada a la Ciudad Sindical. Durante su mandato provincial (1951-1961) se fabricó el primer gran escándalo de corrupción de la historia del régimen nacionalcatólico: el acaparamiento de fincas rústicas en poder de los capos provinciales del régimen, y su reventa a empresas químicas francesas y alemanas que se resistían a pagar el precio de suelo industrial de la Zona Franca de Barcelona. Naturalmente, este proceso se condujo sin la imprescindible recalificación y necesaria preparación de los terrenos —sobre todo por el tipo de actividad industrial que se debía llevar a cabo—; pero las empresas que se establecieron lo hicieron con la protección y el calor del poder político.

Trazado de la Ciudad Sindical de Tarragona (1957). Archivo General de la Administracion
Trazado de la Ciudad Sindical de Tarragona (1957). Archivo General de la Administracion

¿Quién estaba detrás de González-Sama en el proyecto de las Ciudades Sindicales?

González-Sama y los capos provinciales del régimen nunca habrían podido desarrollar un proyecto de esa naturaleza. De hecho, aquel proyecto había nacido en la Delegación Nacional de Sindicatos, dirigida por José Solís Ruiz; uno de los máximos representantes de los “camisas viejas”, excombatientes falangistas enfrentados a los tecnócratas del Opus Dei en la disputa por el poder. Solís diría que “las ciudades sindicales” obedecían a un proyecto de “poblaciones residenciales para el descanso del trabajador, en las que el paisaje natural, encarnado en su propio imaginario por risueñas playas y un pinar sano y frondoso, resulta fundamental”. Y proclamó, también, que era una forma de sustraer a los trabajadores de sus barrios insalubres para ponerlos en contacto con la naturaleza.   

Las coincidencias entre el objetivo de la KdF hitleriana y las Ciudades Sindicales franquistas

Solís Ruiz acabaría implicado en el escándalo Matesa (1969) y su carrera iniciaría un declive irreversible. Pero durante su etapa como Delegado Nacional de Sindicatos (1951-1957) tendría tiempo para crear cuatro Ciudades Residenciales: Tarragona, Marbella, Perlora-Gijón y Punta Umbría, que se inspirarían claramente en el modelo de la Kraft durch Fruede (Kdf), organismo dependiente del Deutsche Arbeitsfront (el sindicato único del régimen nazi alemán) que había impulsado el proyecto de Prora (1936): “crear medidas destinadas a mejorar la energía de los trabajadores (sustraerlos de sus barrios insalubres y ponerlos en contacto con la naturaleza) con el objetivo puesto en la mejora de la productividad económica”.

Solís Ruiz i Franco. Font Ministeri de Defensa espanyol
Solís Ruiz y Franco. Fuente Ministerio de Defensa español

¿Qué más perseguía el proyecto Ciudades Sindicales?

El proyecto Ciudades Sindicales —como el de la Kdf nazi— tenía un componente ideológico y doctrinario muy importante. A través de este modelo –hasta entonces, exclusivamente, al alcance de las clases burguesas– se pretendía desplegar e imponer una idea de “comunidad nacional española” asociada a los valores de “vacaciones pagadas” en “risueñas playas y frondosos pinaresa precios al alcance de los bolsillos más populares. Resulta muy significativo que la película “La gran familia” (1962), icono propagandístico del régimen nacionalcatólico franquista e interpretada – entre otros – por actores con pasado republicano como Albert Closas —redimido a la “causa nacional” con papeles de esta naturaleza—, se rodase en la Ciudad Sindical de Tarragona.

Cartel publicitario de la película La Gran Familia. Fuente Pinterest
Cartel publicitario de la película La Gran Familia. Fuente Pinterest