Celobert se ha ido haciendo un hueco con delicadeza, pero con determinación dentro de la escena del indie-pop en catalán. Nacido en 2023 en la ESMUC de la mano de Laia Camps (Bacarisses, 2003), Miquel Freixas (Cassà de la Selva, 2003) y Martí Vila (Tremp, 1993), el proyecto ha crecido a partir de un universo propio donde conviven la luz y la sombra, y la inquietud creativa de una nueva generación que pone el foco en las emociones compartidas, la cotidianidad y la ternura. Después del debut con Llum (2024) con canciones destacadas como No t'esperavaCelobert, o Lluny, se consolidaron con el EP Ombres con los temas El camí, Que vinguin els dies y Al teu costat, en 2025. Ahora, el grupo inicia una nueva etapa con Xamfrà, un EP que verá la luz el 10 de abril y del cual ya han avanzado el sencillo Bar de l’Eixample, una canción pop-rock que reivindica el amor que se construye en el día a día y los espacios de barrio como escenarios de vida y comunidad. Dentro del álbum destaca Niu, una canción que describe con sensibilidad las dificultades de dejar atrás el hogar, emprender el vuelo y encontrar una nueva casa, especialmente en el caso de las personas que se ven obligadas a huir de la guerra. El tema cuenta con la colaboración del activista palestino residente en Cataluña Ibrahim Beisani, así como de la actriz Sílvia Bel y de Sergi Carbonell, exmiembro de Txarango.

El Martí, el Miquel y la Laia, miembros de Celobert, en las escaleras de la Llibreria Ona / Foto: Alba Richart

¿Cómo os conocisteis?
Martí: Laia me invitó a una audición suya de canto. Cantó un tema de Sílvia Pérez Cruz, y estaba acompañada por Miquel al piano, y la actuación me llegó tanto que me dije: «tengo que hacer algo con Miquel y Laia». O sea, ya tenía como ganas de montar un proyecto, y aquí se gestó el grupo.

¿Cómo empezó el proyecto?
Miquel:
Justo después de esta audición de canto que hizo Laia, le enviamos un mensaje a Martí proponiéndole quedar. Él ya había escrito el tema Lluny, que está en nuestro primer disco y es el primero que montamos. Y poco a poco fuimos llevando temas, los compusimos todos juntos, y aquí estamos.
Martí: Tenemos que decir que en el primer disco había un tema de Laia precioso, Sol d'hivern. Y después el proceso fue muy orgánico. Y así lo hacemos ahora, componemos y escribimos las letras entre los tres.

Después de Llum y Ombras, ahora volvéis con un nuevo disco. ¿Qué nos podéis contar de este nuevo lanzamiento?
Miquel: Estamos preparando un disco nuevo, que aún no diremos el título, pero que estará compuesto por tres EPs, que cada uno de ellos hablará de una parte de un edificio. Precisamente, como nos llamamos Celobert queríamos hacer un álbum que fuera un poco conceptual y que hablara de todo un conjunto de historias que pasan alrededor de un patio de luces, de un edificio. El primero se llamará Xamfrà, saldrá el 10 de abril. Ya hemos sacado un pequeño sencillo que es Bar del Eixample, que salió el día 20 de marzo.

¿Cómo definiríais vuestro estilo musical? 
Laia: Si tuviéramos que poner una etiqueta, quizás sería pop-rock, pero tenemos matices de folk, de indie...
Miquel: El primer álbum fue un poco más ecléctico y queríamos poner un poco de nuestras referencias de jazz, de funk o de disco, y ahora yo creo que estamos encontrando un camino más pop-folk, más íntimo, pero que también tiene su energía.

Celobert / Foto: Alba Richart

¿Cómo elegisteis el nombre Celobert?
Miquel: Al principio nos gustaba fonéticamente, y dijimos: "Ostras, celobert es una palabra muy chula". Yo diría que es única del catalán, no hay una traducción literal castellana, más allá de patio de luces, y que es una palabra muy única y muy nuestra.
Martí: Y empezamos a imaginarnos el patio de luces como este espacio entre los edificios que es un poco como nuestro lugar de encuentro simbólico o literal. El primer capítulo de Celobert, que fue Llum y Ombras, jugábamos mucho y hacíamos referencia a esta idea del patio de luces, pero a un nivel mucho más abstracto, mucho más onírico, que era un espacio de encuentro donde podíamos crear música desde esta inocencia de reencontrarnos y sacar realmente quiénes somos. Y esta vez se va hacia un espacio mucho más literal, de una comunidad que comparte un patio de luces y que se encuentra allí.

¿Qué temas podemos encontrar en vuestras canciones?
Miquel:
Últimamente, nos está gustando mucho hacer letras mucho más costumbristas, narrativas. Y, precisamente, como ya teníamos la idea de este hilo conductor de una ciudad, de una comunidad de vecinos, hemos intentado que todo tuviera mucho este talante costumbrista, de explicar historias muy cotidianas que nos podrían pasar a cualquiera de nosotros; y también con esta ciudad que podría ser Barcelona, con estas pequeñas reivindicaciones, que a veces no salen explícitamente, pero sí que están presentes. Por ejemplo, en el sencillo que sacamos, Bar de l'Eixample, es un bar que lleva 20 años igual, con los mismos propietarios, resistiendo en un Eixample de Barcelona que se gentrifica. Y son temas que también van apareciendo como telón de fondo, las canciones, la gentrificación, la ciudad, los espacios vecinales, comunitarios, además de los temas un poco de siempre, que pueden ser el amor, la amistad, la juventud, la familia.

¿En este próximo disco saldrán temas más reivindicativos?
Martí: En estas futuras canciones hay un par; uno es Niu, el otro es Pretèrit Plusquamperfet, que es una historia romántica, nos gusta mucho reivindicar que no tenemos por qué siempre caer en los mismos tópicos y que las historias se pueden explicar desde muchos ángulos diferentes. Y hablamos de dos personajes que viven en Barcelona y que creo que muchas personas se las pueden hacer suyas. Una persona que estudia, es trabajadora, pero no se acaba de encontrar a ella misma. Y un chico que siempre se quiere superar, pero vive en un mundo que quizás es más vacío de lo que se pensaba. Y después de haber cumplido ciertos estándares se da cuenta de que no tiene suficiente. Y que realmente las dos personas lo que echan de menos es estar en su casa, como cuando éramos pequeños, estar con los padres y los hermanos. Y se mezclan otros temas de fondo.
Laia: Es mi preferido, el tema Niu.

¿Cómo os organizáis para componer las canciones?
Laia:
Hacemos stages de composición y una semana o dos semanas vamos a casa de uno de los tres, en los pueblos respectivos, y nos encerramos a hacer letras y canciones y decimos a ver cuántas cosas salen.

Laia: hay muchos hombres que se suben al escenario, cantan y son unos mega impostores.

¿Cómo ha surgido Niu?
Laia: En uno de estos stages en casa de Martí, en Tremp, era verano y había muchísimas golondrinas. Es un animal que a mí me fascina. Y pensando en lo fuerte que es que tantos pájaros no paran de emigrar con todo lo que eso representa. Y, de una manera muy orgánica, se ligó con el genocidio de Palestina. Hemos podido colaborar con Sergi Carbonell, Sílvia Bel e Ibrahim, y estamos agradecidísimos a todas estas personas. Es una canción que narra una historia sobre una golondrina que tiene que soltar el nido y tiene que volar muy lejos. Y desde nuestro campo, que es la música, hacemos lo que buenamente podemos, no como oportunismo, sino como reivindicación de esta impotencia que se siente.

Celobert / Foto: Alba Richart

¿Cuáles son vuestras influencias?
Miquel: Las tenemos bastante claras. Manel, La Ludwig Band, Els Pets, Oques Grasses, grupos precisamente que tienen letras elaboradas. Y también, en el ámbito internacional, un poco de todo, pero también muchos artistas de folk, Bob Dylan.

¿Qué os diferencia a vosotros de estos grupos, qué os hace especiales?
Martí: Tenemos un tipo de sonido, que es Celobert, ya sea por el tipo de composiciones, letras o producciones, que evocamos este espacio, que para nosotros es mágico, que hemos ido creando en este tiempo y que esperamos poder ir madurando con el paso de los años.
Miquel: En la industria que vivimos ahora, en que todo es muy instantáneo, muy efímero, muy pensado en vender, en conseguir reproducciones, en tener gancho, a veces quizás también lo que nos hace especial es decir no, nosotros intentamos huir de todo eso, intentamos hacer algo que nos suene sincero.
Laia: También tenemos el elemento violín; no sé si se hace muy a menudo en pop. También diferencia el hecho de poner en escena un instrumento un poco diferente de lo que es más habitual.
 

Martí: No hay nadie aquí que trate el violín como lo trato yo

Os habéis dejado una cosa importante, ¡la voz de Laia!
Martí:
De las primeras cosas que nos dicen cuando alguien oye una canción nuestra es: "Qué voz que tiene Laia". Miquel es teclista, aunque en Celobert toque la guitarra y la toque muy bien también, pero es un fanático de la música, del sonido, le gusta hacer las cosas con cuidado. Yo también me voy a echar flores a mí mismo. No hay nadie aquí que trate el violín como lo trato yo. En cuanto a los efectos de improvisación, hay muy poca gente buena como mínimo aquí. No hay nadie que haga lo que hago yo en un grupo de pop. Y también está bien decirlo. 
Laia: A mí me costó mucho autodefinirme como cantante. Yo me siento pedagoga y violinista. Yo hace muchos años que toco el violín, que estoy estudiando pedagogía. Cantar siempre había sido una cosa que me gustaba muchísimo. Pero nunca había sido una cosa seria, sí que me he formado también en el canto moderno y tengo técnica y tengo formación, pero para mí ha sido reivindicarme también como cantante, y esta constante síndrome de la impostora, que también pienso, hay muchos hombres que se suben al escenario, cantan y son unos mega impostores. ¿Por qué yo, constantemente, me tengo que estar flagelando para salir al escenario y sentirme que no estoy haciendo mi trabajo cuando tengo esta formación? Para mí, cantar es entregarme al 100 % y es dar todo lo que llevo dentro; es agotador. ¿Y si a la gente le gusta y yo lo disfruto, qué más quiero?  Todavía a veces hay aquella impostora que florece, pero gracias a Celobert todo va mejorando.

Laia: Yo he pasado por una depresión, he pasado por varias cosas que ahora mismo puedo decir que están superadas, pero para mí cantar siempre ha sido la escapatoria de todo eso, como un refugio

¿Algún piropo para Laia?
Miquel: Laia es la razón por la cual empezó el grupo. Nos has preguntado qué es lo que nos hace especial y todos pensando en si las letras y tal, y realmente es el hecho de Laia y de tener una voz que transmita que sepa explicar más allá de las palabras lo que queremos decir.

Celobert / Foto: Alba Richart

Laia: Miquel y yo somos pareja. Empezó Celobert y nuestra relación a la vez

Tu entorno, ¿qué te dice, Laia?
Laia: El comentario que más recibo es: "Qué voz más especial". Cuando era pequeña y cantaba, a menudo mi madre lloraba, y mi padre hacía aquello de taparse la cara. Y a mí siempre me habían comparado mucho, salvando mucho las distancias, con una de mis grandes referentes, que es Sílvia Pérez Cruz. Para mí es como la gran inspiración que tengo, para mí lo es todo. Yo he pasado por una depresión, he pasado por varias cosas que ahora mismo puedo decir que están superadas, pero para mí cantar siempre ha sido la escapatoria de todo eso, como un refugio. 

¿Con qué canción os conoce la gente y cuál es vuestra preferida?
Martí:
La más escuchada en la mayoría de las plataformas de distribución es No t'esperava.  Pero, quizás no es la que genera más empatía y conexión con la música que hacemos. Hay dos canciones, que son las de Laia, casualmente. Una es Que vinguin els dies y Sol d'hivern, que sabemos que han acompañado a muchas personas en momentos complicados.
Laia: Que vinguin els dies es una canción que le escribí a Miquel. Miquel y yo somos pareja. Empezó Celobert y nuestra relación a la vez. Tenía como un poco de bloqueo para escribir canciones y fui a la playa con mi mejor amiga y me dijo: "Llévate la guitarra a ver si sale algo". Y me salió de una tirada la canción, Que vinguin els dies.
Martí: Es una canción que cuando la tocaste en el estudio tuvimos clarísimo que la teníamos que producir.

Miquel, ¿qué sentiste cuando te la cantó, Laia?
Miquel: Hombre, es muy especial, no sé. No todo el mundo tiene el privilegio de que le hayan escrito una canción. Y no es la primera que me escribe, es la segunda. Lo más importante a la hora de hacer música es la sinceridad.

¿Le has escrito alguna canción a Laia?
Miquel: Yo soy muy malo escribiendo canciones. Yo necesito mucho el refuerzo positivo, precisamente por eso me va muy bien estar en Celobert y compartir ideas con otra gente, porque yo entro en un callejón sin salida y me bloqueo y no sé avanzar.

Laia: tener un grupo de música es muy caro. Si quieres hacerte rico, no tengas un grupo de música

¿Podéis vivir, exclusivamente, de la música?
Miquel:
No, ahora mismo todavía no. Martí es biomédico, aparte de músico.
Martí: Dicen que hago alguna guardia en un hospital de Barcelona, ahora todavía. 
Laia: Yo estoy terminando la carrera de pedagogía con especialidad de violín en la ESMUC. Y yo quiero compaginar mi vida con la educación porque realmente es lo que me mueve. Entonces es bien cierto que Martí es como la parte estructurada, de calendarizar, ordenar, a mí me mueven los impulsos y Miquel que es como el catalizador.
Laia: De hecho, ahora mismo la manera de funcionar en el ámbito económico para que el grupo se sustente es que todos los conciertos que hacemos, nos queda una parte muy pequeña para nosotros y tenemos una cuenta conjunta para poder pagar el estudio y todos los gastos; tener un grupo de música es muy caro. Si quieres hacerte rico, no tengas un grupo de música.

¿Dónde os veis de aquí a cinco años?
Martí: ¡Guau! Quizás pudiendo vivir solo de Celobert. Ojalá. Yo tengo plena confianza en el proyecto. Creo mucho en nosotros, en lo que estamos haciendo.

¿Os preocupa el futuro del grupo si vosotros, (Laia y Miquel) que tenéis una relación sentimental, en algún momento decidís cortar?
Laia: Sinceramente, no. Es una relación que fue tan fácil. Para mí, Celobert y mi relación con Miquel son lo mismo. No sé, estoy segura de que, en caso de que se acabara, lo podríamos gestionar porque al final todo se sostiene hablando mucho las cosas y hablándolas bien.

Miquel: Si escribo una canción que hable de algo sincero e importante para mí, lo haré en catalán. Hacerlo en castellano me sería impostado y hacerlo en inglés aún más

¿Por qué cantáis, exclusivamente, en catalán?
Laia:
Porque es una lengua que se está muriendo y se tiene que reivindicar.
Miquel: Cantamos en catalán porque es la lengua en la que nos expresamos. Si escribo una canción que hable de algo sincero e importante para mí, lo haré en catalán. Hacerlo en castellano me resultaría impostado y hacerlo en inglés aún más. Además, también está la vertiente esta política de que es una lengua minoritaria y que tenemos que defender porque, cojones, es especial y es bonita. 
Martí: Y también está este ingrediente de querer formar parte de la escena cultural de este país. A nosotros nos motiva mucho. Y si este país tuviera que ser otro, quizás no lo haríamos, o no lo haríamos con esta ilusión. Y lo hemos hablado muchas veces. Si en lugar de ir a un pueblo de Girona o un pueblo de Lleida, o de Tarragona, tuviéramos que ir a la otra punta, pues quizás no nos haría tanta gracia. Realmente nos hacen ilusión las plazas de nuestro país.

¿Con quién querríais hacer alguna colaboración?
Miquel: Oques Grasses, La Ludwig Band, que es el grupo del momento. Y a nosotros nos encantan también porque cogen un poco esta estela de Manel que quizás para mí sería como la otra colaboración estrella, quizás por este talento a la hora de hacer letras que es que no hay nadie mismo ahora mismo que lo haga. A veces me pasa con Manel y con La Ludwig Band que escucho las canciones y digo: ¡lo que pagaría por haberlas escrito yo!
Laia: Alba Armengou, que de hecho es amiga nuestra. Es una gran cantante y una gran trompetista. También estaría muy bien hacer una colaboración con Ginestà.
Miquel: Para salir del tópico más mainstream, diré con Mar Pujol o Anna Andreu.