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La tercera jornada del Cruïlla ha convertido este viernes el Parc del Fòrum en un escaparate de contrastes musicales. La vitalidad de la escena nacida en Catalunya, representada por Alizzz y Dan Peralbo y El Comboi, ha compartido protagonismo con el regreso de The Black Crowes, el universo escénico de David Byrne, la fusión instrumental de Ezra Collective y la sorpresa de Arde Bogotá, que ha revelado que se escondía detrás del nombre de Bigger Splash.

Uno de los momentos más esperados de la noche ha llegado al escenario Vueling. Después de que en las horas previas se descubriera que Bigger Splash era en realidad Arde Bogotá, una multitud se ha concentrado delante del escenario y en las gradas para presenciar el regreso de la banda cartagenera al festival.

El grupo no se ha limitado a ofrecer un "concierto convencional", sino que ha planteado un "experimento" con una introducción teatralizada. Un falso operario, vestido con bata y corbata, ha inspeccionado las cajas y los equipos mientras anunciaba la voluntad de "crear un artefacto que evite el sentimiento" y transforme la imagen que el público tenía de la formación. Los cuatro músicos, con monos de trabajo, han convertido así el escenario en una especie de laboratorio.

La ficción se ha mantenido durante buena parte de la actuación, con supuestas averías de sonido, interrupciones y una nueva aparición del operario, que ha comunicado que el experimento había "fallado". Arde Bogotá ha explicado entonces que la representación servía para presentar el primer adelanto de su tercer disco, un trabajo centrado en los errores que "nos definen y nos conforman".

Alizzz se despide de la gira en el Fòrum

La tarde había comenzado con el protagonismo de dos propuestas vinculadas a la escena catalana. Alizzz se ha estrenado en el Cruïlla con el último concierto de la gira de Conducción Temeraria, después de haber pasado por algunas de las principales ciudades del Estado.

El artista de Castelldefels ha subido al escenario Occident acompañado de un bajista y un batería, en la única actuación con banda que ha ofrecido este año en un festival. Vestido con un chándal de estética urbana y gafas de sol, ha abierto el repertorio con Ya no vales y ha continuado con Amanecer, la canción compartida con Rigoberta Bandini, y Despertar.

Alizzz también ha advertido que "seguramente será uno de los últimos conciertos en Barcelona en mucho tiempo". La actuación se ha cerrado con Què passa nen, su única canción en catalán y una reivindicación de la periferia barcelonesa.

Pistolas de agua y 'porc rock'

Dan Peralbo i El Comboi han sido los encargados de poner en marcha la actividad del escenario Vueling poco después de la apertura de puertas. A pesar de empezar ante un público reducido, el espacio se ha ido llenando progresivamente de seguidores del grupo de Osona.

La banda, formada en 2020 y ganadora del Sona9 al año siguiente, ha desplegado su característico 'porc rock' en un concierto marcado por el movimiento constante. Dan Peralbo ha recorrido el escenario a saltos y con una gestualidad frenética, mientras alternaba las guitarras con las canciones más orientadas al baile.

Durante Bang, un tema que hacía un año que no tocaban en directo, los músicos han repartido pistolas de agua entre los asistentes para combatir el calor y provocar una batalla improvisada. El cantante también ha bajado del escenario y se ha situado entre el público para interpretar Com es mou.

The Black Crowes recupera el rock más clásico

Ya al anochecer, The Black Crowes ha vuelto al Cruïlla con una propuesta fiel al rock clásico y al rhythm-and-blues. Los hermanos Chris y Rich Robinson han encabezado una actuación centrada en los grandes éxitos de la formación, con las guitarras como eje principal y sin grandes artificios escénicos.

Ezra Collective convierte el jazz en una fiesta

Ezra Collective ha ocupado el escenario Occident con una propuesta íntegramente instrumental basada en la fusión del jazz con el afrobeat, el funk, el hip-hop y el grime. El quinteto londinense ha buscado la participación del público desde los primeros minutos y ha ido cediendo el protagonismo a los diferentes instrumentos.

Femi Koleoso a la batería, TJ Koleoso al bajo, Joe Armon-Jones a los teclados, Dylan Jones a la trompeta y James Mollison al saxo han construido un diálogo musical constante. Buena parte del repertorio se ha centrado en Dance, No One’s Watching, el disco publicado en 2024, sin dejar de lado otras canciones de su trayectoria.

David Byrne une música, luz y movimiento

David Byrne ha tomado el relevo pasadas las once de la noche en el escenario Estrella Damm. El exlíder de Talking Heads ha aparecido con una decena de músicos, todos vestidos con conjuntos azules a juego, en una puesta en escena austera y sin decoraciones innecesarias.

En un escenario prácticamente vacío, los intérpretes, los instrumentos y las coreografías ejecutadas con precisión han concentrado toda la atención. Guitarras, bajos, teclados, percusiones e instrumentos de cuerda se han movido al servicio de un espectáculo construido a partir de la música, la luz y el movimiento.