Aina Clotet debuta este jueves como directora de largometrajes en el prestigioso Festival de Cannes con Viva, una tragicomedia sobre "el deseo feroz de vivir" que aborda cuestiones como el miedo a la muerte, la dependencia del amor romántico o la necesidad de aferrarse a la vida. La cineasta catalana, que también protagoniza el film, competirá en la Semana de la Crítica, la sección paralela del festival dedicada al descubrimiento de nuevos talentos y organizada por los críticos de cine franceses. El proyecto llevaba años tomando forma y finalmente acabó convirtiéndose en un guion coescrito con Valentina Viso. Clotet, conocida por sus papeles en Esto no es Suecia —que también cocreó— o en Elisa K, ya había pasado por el certamen de Canes hace dos años precisamente con la serie televisiva de 3Cat.

La protagonista de Viva es Nora, una mujer que, después de superar un cáncer de mama, decide dar un vuelco a su vida y abandonar el proyecto familiar que compartía con su pareja de toda la vida para iniciar una relación intensa con un hombre más joven. Además de Clotet interpretando a Nora, el reparto incluye a Guillermo Toledo, Naby Dakhli en el papel de Tom y Marc Soler como Max. En una entrevista con EFE desde Canes, Clotet ha explicado que la película nace de su "necesidad de hablar del miedo", especialmente "del miedo a la muerte" y "del miedo a la soledad". "Pero al final el miedo a la soledad más profunda es el miedo a la muerte", reflexiona la directora catalana.

Clotet explica en una segunda entrevista con la ACN que inicialmente no tenía previsto interpretar a la protagonista. La directora recuerda que empezó a escribir el proyecto cuando tenía 35 años y que, casi de manera inconsciente, imaginaba a los personajes con aquella misma edad. Todo cambió cinco años después, cuando empezó la búsqueda de la actriz principal y entendió que Nora debía ser más madura, porque eso acentuaba la distancia con el personaje masculino. "La película es una ficción, pero evidentemente comparto muchas cosas con Nora y vi que, en el fondo, tenía mi tono", rememora Clotet. 


Una historia concebida en catalán

Para Clotet, la lengua de Viva tampoco admitía dudas. La directora explica que siempre tuvo claro que el filme se tenía que rodar en catalán porque es la lengua en la que piensa, siente y se expresa, y rechaza entender el cine desde fronteras lingüísticas rígidas. Sin embargo, la película incorpora también otros idiomas, como el inglés, el castellano o el francés, en una mezcla que Clotet considera natural porque "la vida, como la película", también es así. "Sentía que el catalán tenía que ser la lengua vehicular, sin duda", afirma.