Por primera vez en su historia, el BCE decidió aplicar un tipo de interés 0 a sus préstamos a los bancos de la zona euro, lo que es lo mismo que decir que estamos en momentos extraordinarios, con lo cual caben distintas interpretaciones. Así, el el Ibex cerró en positivo y el Eurostoxx en negativo.
No sólo fue el situar los tipos a cero ante una perspectiva de menor crecimiento y menor inflación, sino que además Draghi entró en zona prohibida, anunciando la extensión de compra de deuda, bonos de empresas y otros activos, entre ellos acciones. El Bundesbank, su primer socio, no quiere que compre deuda pública porque inhibe las reformas. El caso francés, con las dudas y temores del Gobierno sobre la reforma laboral, lo confirma. El BCE va a llegar a comprar, afirmó ayer, hasta 80.000 millones de euros en deuda y otros activos a partir de abril, cuando una fronda de países se lo prohibió, con Alemania a la cabeza trazando una línea roja en los 60.000 millones de euros. Para Draghi supuso una gran humillación, cuya respuesta ayer retomó.
Aquí hay un contencioso, que van a aprovechar los "hedge funds", muy atentos a los últimos movimientos, acentuando la volatilidad.
Pero no es sólo que el BCE anunciase que el tipo de interés, que hasta ahora era del 0,05%, que en adelante sería del 0%, sino que adelantó que podría haber nuevos recortes, es decir tipos de interés negativos, algo que ya la gran banca europea le desaconsejó. Comienza una batalla, y de las buenas.
Para mitigarla, Draghi dio a entender de la posibilidad de grandes préstamos a los bancos para compensar el quebranto en sus balances al presionar sobre su margen financiero. Hasta podría ofrecer tipos negativos a la banca para que los preste con un margen suficiente a sus clientes. De paso, recortó el tipo pagado a los bancos por colocar su dinero en el BCE al -0,40%.
Estamos llegando a un límite dentro de la lógica tradicional de los bancos centrales, frontera en la que Draghi ha sacado su varita mágica. En el Ibex funcionó porque hay temor a que, en caso de que si no se hubiera hecho nada, las primas de riesgo podrían dispararse, mientras en otros países más desahogados la perspectiva cambia. La corrección desde 9.000 puntos del Ibex tuvo en cuenta este otro punto, ajeno, de vista. El BCE ha entrado en la dinámica del Juego de Tronos. Veremos si Draghi mantiene la seducción que imprime ostentar en su mano un varita mágica.