En los últimos meses los mercados han tenido que sortear una serie de interrogantes políticos como las elecciones en España o el referéndum sobre el Brexit. Hoy se acabará con otro de ellos. La pregunta es si la desaparición de esta incertidumbre permitirá a los índices romper los techos de los rangos en los que se han estado moviendo por meses.
Nosotros pensamos que sí es posible en el medio plazo, en función de la relativamente buena situación económica que disfrutan la mayoría de los principales países. Sin embargo aún no se puede descartar un episodio de volatilidad si la victoria de la candidata demócrata se produce con poca distancia y Trump exige un recuento. Si la victoria es clara lo más probable es que haya un movimiento alcista repentino, pero el cambio político no es por sí mismo un factor positivo para el mercado, de hecho el programa de Hillary contiene menos ventajas fiscales para las empresas y más controles para sectores como el financiero.
Por ello, más allá de la volatilidad, al alza o a la baja, que haya la próxima madrugada, el camino de los índices será bastante dependiente de los resultados de las empresas, ya que no pensamos que el escenario sea favorable a una expansión de múltiplos de los índices.