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Cuando el salón funciona de verdad, no es solo porque el sofá sea bonito o porque la mesa de centro quede bien puesta. También cuenta aquel asiento donde acabas siempre, casi sin pensarlo, porque el cuerpo encuentra una pausa cómoda. La butaca reclinable eléctrica ABILDSKOV de Jysk apunta exactamente a este uso: menos aparador y más descanso.

Es una pieza pensada para crear un rincón propio dentro del salón. Tiene inclinación eléctrica continua, reposapiés integrado y un diseño disponible en gris y negro, dos acabados fáciles de combinar si no quieres que la butaca condicione toda la decoración. El precio es de 349 €, una cifra que la sitúa en una franja interesante para quien busca una butaca reclinable sin entrar en modelos mucho más caros.

El mando cambia la manera de sentarse

La diferencia principal respecto a una butaca convencional es que aquí la postura se puede ajustar sin esfuerzo. La inclinación eléctrica continua permite encontrar un punto intermedio entre sentarse derecho y quedar casi estirado, algo práctico cuando la misma butaca sirve para leer, mirar una película o descansar las piernas.

ABILDSKOV

El reposapiés integrado también suma puntos en un salón real. No hace falta añadir un puf ni mover ninguna silla para estar más cómodo: el soporte sale de la misma estructura y ayuda a mantener una posición más relajada. Es el típico detalle que no hace mucho ruido en una foto, pero que se nota mucho cuando usas la butaca cada día.

El acolchado no es igual en todas partes

Jysk resuelve el confort con una combinación de muelles ensacados y espuma en el asiento. Esta base busca un equilibrio entre firmeza y comodidad, porque una butaca reclinable debe ser agradable, sí, pero también debe sostener bien el cuerpo.

Las densidades varían según la zona: 32 kg/m³ en el asiento, 25 kg/m³ en el respaldo y 18 kg/m³ en los reposabrazos. Tiene lógica. El asiento necesita más consistencia, el respaldo debe acompañar la espalda y los brazos piden un tacto más blando. El revestimiento es 100% poliéster y el relleno combina poliéster con espuma de poliuretano.

En la estructura aparecen materiales como metal, HDF, polipropileno, poliamida, contrachapado, madera contrachapada de álamo, chapa de álamo, eucalipto macizo y pino macizo en el respaldo. También tiene certificación FSC 100%, vinculada a la madera de origen responsable.

Antes de ponerla en el carro, mide el salón

Esta no es una butaca para colocar en cualquier esquina sin mirar nada. Mide 75 cm de ancho, entre 84 y 102 cm de altura y entre 89 y 154 cm de profundidad, según la posición. El dato clave es esta profundidad máxima: cuando se inclina y despliega el reposapiés, necesita espacio.

El asiento queda a 48 cm de altura y tiene 52 cm de profundidad, unas medidas que pueden ir bien para un uso prolongado sin dar la sensación de un asiento demasiado bajo. La carga máxima es de 110 kg y la butaca pesa 32 kg. Llega para montar en un paquete de 92 cm de ancho, 66 cm de largo y 70 cm de altura, así que también conviene pensar en puertas, pasillos y ascensores.

El mantenimiento es sencillo: se limpia con un trapo húmedo. Es un detalle práctico, sobre todo en una pieza que previsiblemente no quedará intacta para decorar, sino que acabará teniendo bastante uso.

Para quién encaja esta ABILDSKOV

La butaca reclinable eléctrica ABILDSKOV tiene sentido si quieres sumar al salón un asiento muy orientado al descanso, con un aspecto neutro y con funciones que se notan en el uso diario. Puede encajar especialmente bien en una zona de lectura, junto al sofá principal o en aquel rincón que pide algo más cómodo que una butaca estándar.

Ahora bien, si el salón es pequeño o buscas una pieza visualmente muy ligera, puede hacer demasiada presencia. Aquí el valor está en la comodidad, en la inclinación eléctrica y en el reposapiés. Quien priorice esto por encima de un diseño minimalista tiene en este modelo de Jysk una opción bastante clara para hacerse mirar.