Hacer pequeñas reparaciones en casa puede parecer sencillo, pero cuando se trata de electricidad, los expertos piden máxima precaución a la hora de hacer cualquier cosa. Los electricistas coinciden en que solo hay un número muy limitado de tareas que una persona sin formación puede realizar con seguridad. Más allá de estos casos, recomiendan acudir siempre a un profesional para evitar riesgos innecesarios a la hora de efectuar cualquier tipo de reparación en la casa.
La electricidad no admite errores. Una mala conexión o una manipulación incorrecta puede provocar desde fallos en el sistema hasta accidentes graves hacia las personas. Por eso, los especialistas delimitan claramente qué trabajos se pueden hacer en casa sin conocimientos técnicos avanzados.
Las cuatro reparaciones que sí puedes hacer
Existen cuatro tareas básicas que, siguiendo unas mínimas medidas de seguridad, pueden realizarse sin necesidad de llamar a un electricista. La primera es cambiar bombillas o cebadores, siempre asegurándose de utilizar la potencia y el tipo de casquillo adecuados, mientras la luz no está operativa. Otra tarea habitual es sustituir interruptores o enchufes. Si un mecanismo está deteriorado, suelto o envejecido, se puede cambiar por uno nuevo respetando el esquema de cables como fase, neutro y tierra. Para hacer esto, es importante desconectar siempre la corriente antes de manipularlos.
Y es que también es posible instalar lámparas o apliques cuando ya existe un punto de luz preparado. En estos casos, solo hay que conectar los cables a la regleta correspondiente, siguiendo las indicaciones básicas. Por último, reajustar cables sueltos es otra intervención sencilla. A veces, un enchufe deja de funcionar porque un tornillo interno se ha aflojado. Ajustarlo correctamente puede solucionar el problema sin mayor complicación.
Precaución ante cualquier duda
Aun así, los expertos insisten en que estas tareas deben hacerse con cuidado y siempre con la corriente desconectada para evitar cualquier tipo de peligro de electrocutarse. Si hay dudas sobre la instalación o el problema parece más complejo, lo más recomendable es no intervenir.
La realidad es que intentar ahorrar en una reparación puede salir caro si no se hace correctamente. Así pues, limitarse a estas cuatro acciones básicas es la mejor forma de mantener la seguridad en casa sin asumir riesgos innecesarios.
