Preocupación en los hogares independentistas por el españolismo futbolístico de los hijos

La selección española ha vuelto a hacer saltar todas las alarmas en una parte de los hogares independentistas catalanes. "Todos nuestros hijos, entusiasmados con la selección española. Es una operación de Estado y les funciona", lamentaba un usuario en X, abriendo un debate que rápidamente ha pasado del fútbol a la supervivencia nacional. Algunos replicaban que, el día que exista una selección catalana oficial, los jóvenes también se entusiasmarán, mientras que otros matizaban que no todos los sobrinos han caído bajo el hechizo de la Roja. También había quien defendía que animar a España es perfectamente compatible con ser independentista: una cosa serían las emociones durante noventa minutos y otra, aparentemente, la racionalidad política durante el resto de la semana.

En este hilo de X hay propuestas para prohibir los partidos de la selección en casa, explicar a los niños que los jugadores son "el enemigo" e instalar pantallas gigantes para animar a cualquier rival de España, aunque sea un amistoso contra San Marino. Otros usuarios recordaron que, después de celebrar un Mundial, los aficionados continuarían sin trenes puntuales, maestros, médicos, vivienda asequible ni sueldos dignos; una constatación que quizás no impedirá que los niños pidan la camiseta de Lamine Yamal, pero que confirma que en Catalunya incluso un partido de fútbol puede acabar con un debate sobre Rodalies, la inmersión lingüística y la decadencia de Occidente.