Desde el domingo pasado, habrá permanentemente un catalán en la Casa Blanca. Se trata de Cristóbal Colón, a quien Trump ha querido homenajear con una gran estatua a las puertas del número 1600 de la avenida Pensilvania. Era un sueño confeso del presidente de los Estados Unidos, que hizo público este deseo hace aproximadamente un mes. La realidad, sin embargo, es que se trata de una campaña para redefinir la historia del continente, alejándose del reconocimiento de los abusos perpetrados durante la colonización.
"En esta Casa Blanca, Cristóbal Colón es un héroe, y el presidente Trump se asegurará de que sea honrado como tal durante generaciones", afirmó Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado.
Es conocido que Trump tiene una obsesión por esta figura, supuestamente nacida en Cataluña, que abrió las puertas al descubrimiento del continente americano. Según explicó Marc Singer, periodista de The New Yorker, en su biografía sobre el presidente de los Estados Unidos, este ya soñaba con construir una estatua de Colón en el río Hudson, en el estado de Nueva York.
La estatua es una réplica de una que unos manifestantes derribaron y lanzaron al Inner Harbor de Baltimore durante el verano de 2020. Las piezas de mármol fueron recuperadas del puerto, y un artista de Maryland las utilizó como guía para crear la réplica. La nueva estatua se erigió durante la noche del domingo en el lado norte del edificio Eisenhower Executive Office, frente a la avenida Pensilvania, en Washington. Este edificio alberga oficinas del personal de la Casa Blanca y se encuentra al lado del ala oeste. La estatua está situada detrás de una valla.
