Una vecina almeriense vio como, a pocos centímetros de la puerta de casa, se había pintado un carril bici. Ante el evidente riesgo de atropello, magnificado por la popularización de los patinetes eléctricos, decidió reclamar una solución al gobierno municipal. Lo que no se esperaba ―ni ella ni nadie con dos dedos de frente― era la chapuza con la que, supuestamente, se había resuelto el problema: un paso de peatones.

Según ha explicado Telecinco, la mujer ya ha tenido varios enfrentamientos con los usuarios del carril. Ella misma ha explicado: "Se paró una chica y me dijo: 'Mire usted, yo paso por donde han hecho el paso'". "Y yo dije: pues tienes razón. La culpa es de quien lo ha hecho, pero a mí me atropellan y me quedo lista", continúa la vecina.

El PP, al frente del ayuntamiento, decidió entonces aparcar el tema pintando un paso de peatones. Y se han quedado tan anchos.