Desde la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) concretan que un ejercicio físico moderado y saludable supone, al menos, 30 minutos diarios de paseo vigoroso o un total de 10.000 pasos al día.

Pero, ¿de dónde surge la recomendación de los 10.000 pasos? Algunos expertos creen que se originó en Japón antes de los Juegos Olímpicos de 1964 y se convirtió en una especie de lema o marca que ha llegado a nuestros días convertido en el objetivo estándar dentro del mundo de la actividad física.

Al menos 3.000 de los pasos deben corresponder a una actividad física entre moderada e intensa

El desafío de los 10.000 pasos genera los mismos resultados saludables, tanto si se hace en una sola sesión (caminata) como si se acumulan a lo largo del día. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para conseguir un nivel saludableal menos 3.000 de los pasos deben corresponder a una actividad física entre moderada e intensa. Y, por supuesto, a mayor número de pasos, mejores resultados.

Vida activa
Vida activa

Cómo aumentar la actividad en la vida diaria

Se considera actividad física cualquier movimiento corporal realizado durante el día, como ir andando al trabajo. Así, se puede aumentar el grado de actividad solo incrementando el número de pasos diarios, lo que se consigue con facilidad cambiando algunos aspectos del estilo de vida:

  • Utilizar más las escaleras que el ascensor, en casa, en el trabajo o al ir a las compras.
  • En los desplazamientos, usar menos el coche y escoger ir andando a los lugares o, incluso, en bicicleta. Si se emplea el transporte público, bajar unas cuantas paradas antes y terminar el recorrido a pie. Si es imprescindible utilizar el automóvil, aparcarlo unas cuantas manzanas antes y terminar el camino andando.
  • Escoger actividades de ocio o recreativas, solos o en grupo que fomenten el ejercicio físico sobre todo al aire libre. Aprovechar el tiempo de ocio en familia: por una parte, es un momento de compartir tiempo y espacio con los más pequeños y, por otro, de fomentar la adherencia a este hábito, a la par de dar ejemplo de una vida activa. Siempre que sea posible, hay que anteponerlo a otras actividades sedentarias, como ver la televisión o jugar a los videojuegos y ordenadores.
  • Si se tiene perro, sacarlo de paseo tres o cuatro veces al día, sin olvidar la caminata de después de cenar. Y, si hay tiempo, aumentar de forma progresiva la distancia. Este incremento, además de ser beneficioso para el dueño, contentará a la mascota.
  • Las tertulias después de la comida o la misma siesta se pueden cambiar por un paseo o caminata antes de volver al trabajo.

Sin embargo, las personas inactivas deben empezar a caminar trechos cortos como parte de su rutina diaria, sin obsesionarse por la cifra de los 10.000 pasos, e ir incrementando de manera paulatina tanto la duración, como la intensidad y la frecuencia.