Algunos vecinos de las fincas desalojadas por el socavón aparecido en el Putxet, en Barcelona, desconfían de los certificados que acreditan que volver es seguro y piden una auditoría externa. "Los técnicos no nos generan confianza porque son los mismos que han llevado las obras y aquí ha habido una negligencia", señala Josep Maria Olivé, copropietario del bloque de Rubenstein 6, en declaraciones a la ACN. Un mes después del incidente, los residentes admiten sentir "incertidumbre" por las nuevas grietas identificadas, que han alargado hasta septiembre el regreso del 40% de los 300 vecinos desalojados.
Algunos de los vecinos que ya pueden volver a sus casas no lo han hecho porque no se fían. "Primero dijeron tres días, después una semana y todavía están inyectando hormigón. No genera más que desconfianza. Ellos sabían que el terreno no estaba en condiciones ideales y decidieron seguir adelante con la tuneladora", afirma Olivé en conversación con la citada agencia. "Que lo digan con sus técnicos no es suficiente", insiste el vecino, que recuerda que son "los mismos" que llevaron a cabo los trabajos de la línea L9 de metro que han provocado el socavón.
Por eso, reclaman un "informe técnico para comprobar que el edificio está en condiciones para vivir" hecho por una empresa externa. Esta petición de una auditoría independiente es una de las diversas que está negociando a través de la plataforma de afectados con el asesoramiento de la abogada Carmen Pérez Pozo Toledano, que representa a los vecinos y que también participó en las reclamaciones colectivas por el colapso del Carmel.
Entre los elementos que generan preocupación a los vecinos están las grietas que se están encontrando en lugares como la calle Mandri, Sant Gervasi, en el convento de las Monges y también el socavón estructural detectado la semana pasada. "Las administraciones quieren que entremos deprisa en los edificios para poder decir que el problema no es tan grande, pero las cosas son como son", apunta Olivé. De hecho, en la finca donde reside ya se encontraron grietas tres días antes del socavón y sigue habiéndolas en lugares como el garaje.
"El mes de mayo ya empezó y han crecido y se han ido dilatando. Esto demuestra que hay movimientos de tierras", opina Emili Olivé, copropietario del mismo bloque, también en declaraciones a la ACN. Precisamente, él es uno de los vecinos que han estado alojados en hoteles y albergues. "Estamos como en una cárcel o haciendo ejercicios espirituales. Estás encerrado en una habitación", explica. En algunos alojamientos no disponen de cocinas y se tienen que desplazar a otros hoteles para poder comer o cenar.
Por su parte, Isabel Torres, propietaria de una tintorería ubicada en la zona afectada, admite las "dudas y miedos" que tiene el vecindario sobre un posible regreso a casa. Sostiene que la clientela, que puede seguir comprando en el negocio porque ha permanecido abierto, "tiene miedo de venir" y muchos problemas para aparcar el coche cerca del local. Torres cree que habrá "un antes y un después" del incidente porque la ciudadanía "no se fía" de las administraciones. "Si hubiera más claridad, quizás sí que lo harían. De hecho, en la esquina hubo un socavón y está bien cimentado, desde hace sesenta y cuatro años, y no pasa nada, la gente va y viene", concluye.
Un mes del socavón del Putxet
El pasado 7 de julio, ahora hace justo un mes, apareció un agujero de unos ocho metros de largo y cuatro de profundidad en un patio interior de una manzana de casas. La cavidad se produjo después del paso de la tuneladora de la L9 del metro que tiene previsto llegar a Lesseps este año, en unos terrenos que los estudios geológicos ya señalaban como uno de los más delicados del trazado porque el suelo era de un material mucho más blando. El derrumbe obligó a desalojar las fincas de los números 2, 4 y 6 de la calle de Rubinstein, y también las fincas de los números 3 y 5 de la calle de Teodora Lamadrid. De inicio, estaba previsto que los desalojados volvieran a su casa al cabo de tres días, pero todo se ha ido alargando a medida que avanzan los trabajos para consolidar el terreno.
