El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha advertido este miércoles de la "fragilidad" de las instituciones y de la democracia coincidiendo con los 50 años de la Diada de Sant Boi de Llobregat. Durante el acto de conmemoración del primer Onze de Setembre celebrado después de la dictadura, Illa ha remarcado que "ninguna conquista es irreversible" y que los derechos y las libertades "hay que cultivarlos" de manera constante. "Cuesta muchos años y esfuerzo ganarlos y poco tiempo perderlos", ha alertado. El president ha vinculado este mensaje con el contexto político actual y ha defendido que la dicotomía "entre demócratas y autoritarios" continúa plenamente vigente medio siglo después.
Illa ha insistido en que los derechos y las libertades no son conquistas garantizadas para siempre, sino que hay que "cuidarlos, ejercerlos y defenderlos" de manera constante. El president ha afirmado que el actual contexto internacional hace patente hasta qué punto se pueden producir retrocesos democráticos y ha remarcado que hace no mucho parecía "impensable" que una de las principales divisiones políticas volviera a ser "entre demócratas y autoritarios". Ante esta tendencia, ha rechazado tanto dar por inevitable el avance del autoritarismo como limitarse a la indignación, y ha reivindicado un compromiso democrático activo. Illa ha apelado así a recuperar "la misma disposición" y "el mismo ímpetu" que marcaron la movilización de Sant Boi de 1976.
Illa ha reivindicado también el carácter unitario de 1976 y ha remarcado que "la democracia la ganó la gente". Según el president, aquella movilización trascendió las siglas políticas porque compartía un objetivo común: dejar atrás "40 años de dictadura y abrir paso a la democracia". La manifestación, que se celebró en la plaza de Catalunya de Sant Boi después de que las autoridades impidieran hacerla en Barcelona, quedó marcada por el lema "Libertad, Amnistía, Estatuto de autonomía". Medio siglo después, Illa ha defendido que aquel mismo espíritu de unidad entre demócratas debería volver a ser posible ante el auge de la extrema derecha, con una actitud "integradora en las formas, firme en las convicciones y abierta a todos los que quieran sumarse".
"Emergencia democrática y moral"
La alcaldesa de Sant Boi, Lluïsa Moret, ha reivindicado también el papel que jugó la ciudad en 1976, cuando se convirtió en el "epicentro de las reivindicaciones y los anhelos de todo un pueblo". Moret ha remarcado el honor que representa para el municipio haber sido el escenario donde comenzó aquel legado democrático y ha recuperado, incluso, un recuerdo personal: la emoción de su abuela, que se quedó en casa con ella y su hermana mientras sus padres participaban en la manifestación de la plaza de Catalunya. "Por eso hoy aquí hacemos un acto de justicia, un acto de recuperación de nuestra memoria democrática", ha afirmado. La alcaldesa ha recordado que aquella Diada fue fruto de una reivindicación unitaria de las libertades, con representantes de sensibilidades políticas diversas capaces de dejar de lado las diferencias, y ha apelado a recuperar aquel espíritu de diálogo y respeto a la pluralidad ante lo que ha definido como una actual "emergencia democrática y moral" provocada por los discursos involucionistas.