El tramo final de la aprobación del nuevo Plan de Usos del distrito barcelonés de Ciutat Vella, que el gobierno municipal quiere cerrar este mes de mayo, se enfrenta a la oposición frontal de las entidades vecinales, que este martes han dado a conocer su posición contraria a una reglamentación que, según los vecinos, permitiría abrir “hasta siete discotecas” y orientaría la actividad económica “al turismo”. Así lo han explicado Miquel Borràs, presidente de la Federació d’Associacions Veïnals de Barcelona y Martí Cusó, de la Associació de Veïns del Barri Gòtic, que han presentado un comunicado firmado también por la Xarxa Veïnal del Raval, la Associació Veïnal del Casc Antic, la Associació de Veïns de l’Òstia y la CONFAVC (Confederació d'Associacions Veïnals de Catalunya).
Los representantes de estas entidades han reprochado al Ayuntamiento de Barcelona que haya focalizado este plan de usos en un asedio a tiendas cannábicas, de carcasas de móviles y manicuras —propósito que comparten—, y a la vez faclilitar la “permisividad en la restauración y el ocio nocturno”. De hecho, Borràs ha lamentado que a partir de informaciones “opacas” les haya llegado el número de “hasta siete posibles discotecas” que podrían abrir en el distrito en la aplicación del nuevo plan de usos, de las cuales dos podrían situarse en la Via Laietana, dos más en el paseo de Joan de Borbó y el resto en las rondas que rodean el distrito.
Asimismo, los representantes vecinales han señalado que el nuevo planteamiento permitiría una variación de las distancias mínimas para abrir determinados negocios que comportaría un crecimiento de los servicios turísticos, algunos de los cuales restringidos, como los establecimientos de alquiler de patinetes eléctricos, bicicletas o motos, así como locales de taquillas o lockers para guardar equipaje y nuevos puntos de información o de venta de tiques de actividades turísticas, de los cuales actualmente no se pueden abrir nuevos establecimientos. También lamentan la posibilidad de flexibilizar actividades comerciales en zonas estratégicas como la Rambla y Via Laietana y facilitar la entrada de grandes marcas y sectores económicos de alto impacto social en espacios cada vez más densificados.
ERC y Comuns, en contra del Plan de Usos
En este contexto, este mismo martes el grupo municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona se ha posicionado en contra de la propuesta del PSC sobre el Plan de Usos, apuntando que “es incompatible con la voluntad de proteger la identidad de la ciudad y llega tarde ante la emergencia que vive el distrito”. La intención de los republicanos, que se suma así a la oposición ya manifestada de Barcelona en Comú, es la de reclamar una comparecencia del gobierno municipal “para que dé la cara y explique ante la ciudadanía por qué ha decidido ignorar las necesidades del vecindario y apostar por un modelo que continúa favoreciendo la turistificación y la explotación comercial de Ciutat Vella”.
En esta situación, los representantes vecinales han reclamado al resto de grupos, especialmente Junts per Barcelona y Partido Popular, que no faciliten la aprobación en comisión la próxima semana para poder así “abrir un espacio de diálogo” para consensuar una normativa que evite la “regresión” que supondría dejar “de enfocar la economía hacia el residente y no hacia los visitantes”. De momento, el calendario fijado es el de la posible aprobación en comisión la próxima semana, para llevarla al plenario de distrito y, finalmente, el 29 de mayo, al plenario municipal. “Tenemos oportunidades para detenerlo”, han señalado desde la FAVB.
