Barcelona cierra tres años de crecimiento demográfico y estabiliza su población. Según el estudio del padrón hecho público por la Oficina Municipal de Dades de l’Ajuntament, la ciudad tiene 1.729.963 habitantes, un 0,1% menos que el año anterior. A pesar de este ligero descenso, se trata del segundo valor más alto de los últimos 40 años. La población autóctona ha seguido bajando y se ha situado en el 44%, mientras que la extranjera ha crecido hasta 460.409 personas, el 26% del total. La fotografía demográfica de la capital catalana muestra una ciudad marcada por tres grandes tendencias: fuerte movilidad migratoria, baja natalidad y envejecimiento progresivo. Maria Jesús Calvo, responsable del Departament d’Estadística i Difusió de Dades, ha advertido que detrás de esta aparente estabilidad hay un "mar de fondo" vinculada a los movimientos de entrada y salida de población. "Vemos que la emigración y la inmigración, a pesar de no estar en niveles máximos porque han bajado un poco, continúan siendo flujos muy importantes, alrededor de las 135.000 personas las emigraciones y las 150.000 personas las inmigraciones", ha asegurado en declaraciones a la ACN. Así, según el informe, el saldo migratorio y administrativo durante el 2025 fue positivo (+11.383).
Barcelona, puerta de entrada
Durante el 2025, Barcelona registró un saldo migratorio y administrativo positivo de 11.383 personas. Las inmigraciones se situaron alrededor de las 150.000 personas, mientras que las emigraciones rozaron las 135.000. A pesar de que estos flujos se han moderado respecto a los años anteriores, continúan siendo muy elevados y confirman el papel de Barcelona como puerta de entrada al territorio. "Hay mucha gente que no echa raíces en la ciudad, que llega, pero después se marcha", ha resumido Calvo. El estudio también refleja un proceso de regularización del padrón, con bajas de personas que constaban como empadronadas en Barcelona, pero que ya no vivían realmente allí.
Mínimo de nacimientos y más personas centenarias
Uno de los factores que explica el estancamiento de la población es el saldo natural negativo. En 2025 nacieron 11.012 niños, la cifra más baja desde 1900 —con la excepción de 1939—, mientras que se registraron 14.557 defunciones. El resultado es un saldo natural de -3.549 personas. Este descenso de la natalidad también se nota en la estructura de los hogares. Las casas con menores continúan perdiendo peso y ya solo representan el 21,4% del total, mientras que casi un tercio de los domicilios son unipersonales. Al mismo tiempo, la edad media de la población sube hasta los 44,6 años. El envejecimiento también deja un dato histórico: Barcelona alcanza el máximo de 1.196 personas centenarias, con una presencia claramente mayoritaria de mujeres, que representan el 82% de este colectivo. Calvo ha destacado que la feminización de la población también es evidente en las franjas de edad más avanzadas, donde la presencia de mujeres es ampliamente mayoritaria.
Una ciudad cada vez más diversa
La población nacida en Barcelona continúa disminuyendo y ya representa el 44,6% del total, una tendencia que se arrastra desde hace más de dos décadas. En cambio, la población con nacionalidad extranjera crece hasta las 460.409 personas, el 26,6% de los residentes, con un incremento del 0,7% respecto al año anterior. La ciudad cuenta con vecinos de 181 nacionalidades diferentes. Las personas nacidas en el extranjero suman 626.924, con una mayoría procedente del continente americano (53,2%). Argentina, Colombia y Pakistán se mantienen entre los principales países de origen. La distribución, sin embargo, es desigual. En Ciutat Vella, la población extranjera ya representa el 54,8% del total, muy por encima de la media de la ciudad.
Más formación y pequeños cambios por distritos
El informe también constata el aumento del nivel formativo. El 37,4% de la población de 16 años o más tiene estudios superiores. El porcentaje es más alto entre las mujeres, con un 39,6%, que entre los hombres, con un 35%. Entre la población extranjera, el nivel de estudios superiores alcanza el 42,7%, y entre los nuevos residentes se sitúa en el 44%. Por distritos, siete de los diez registran ligeras pérdidas de población. En cambio, Ciutat Vella, Nou Barris y Sant Andreu experimentan pequeños incrementos. En conjunto, los datos dibujan una Barcelona prácticamente estable en cifras globales, pero profundamente dinámica en su composición social y demográfica.