Un 30 % de los jóvenes barceloneses entre 15 y 34 años, es decir, prácticamente un tercio, no habla nunca catalán, mientras que solo un 17,8% —menos de un quinto— lo utiliza de manera habitual. Estos datos son una muestra de un nuevo retroceso de la lengua propia de Barcelona extraídos de la Encuesta de la Juventud 2025, elaborada por el Ayuntamiento de Barcelona y presentada este miércoles por la mañana por parte del comisionado de Políticas de Infancia, Adolescencia, Juventud y LGTBI, Javier Rodríguez, que ha apuntado que estos datos se tienen que tomar como un “punto de partida, no como un techo” que tiene que ser combatido con políticas “decididas y valientes” abordadas desde el consistorio.

“Todos los datos vinculados a los jóvenes de nuestra ciudad nos dicen que la mayoría entienden el catalán y lo saben hablar”, ha afirmado el comisionado, que en todo caso ha calificado de “inquietante”  la radiografía sobre el uso del catalán entre los jóvenes en la ciudad. En este sentido, ha admitido que el uso va a la baja y ha indicado que el uso social del catalán es una tarea "pendiente". Así, ha destacado que el predominio del catalán (17,8%) es inferior al del castellano (53,6%), unos datos "preocupantes".  Asimismo, Rodríguez ha destacado el aumento del uso del catalán en los ámbitos laboral y académico respecto a 2020, a pesar de que el castellano continúa predominando en todos los contextos analizados. 

Además, se destaca que, entre las personas de nacionalidad española, el uso del catalán como lengua predominante se eleva hasta el 30%, mientras que no lo es para prácticamente nadie de nacionalidad extranjera. A pesar de predominar el castellano en todos los contextos analizados, el catalán gana peso en los ámbitos laboral y académico (23,5%). Con los padres, solo cerca de un 20% utiliza únicamente el catalán para comunicarse con ellos. El estudio es el resultado de 1.500 encuestas a jóvenes residentes en Barcelona realizadas entre septiembre y noviembre de 2025, un tercio de zonas de la ciudad con renta baja, un tercio de zonas con renta media y otro tercio de zonas con renta alta.

La vivienda, “principal presión vital”

Respecto a la vivienda, Rodríguez ha señalado que es la "principal presión vital" de los jóvenes de la ciudad, un 37,7% de los cuales vive con los padres, un 60,4% entre 18 y 24 años y un 17,9% de 25 a 34 años, que señalan la falta de recursos y el precio elevado como principales. En el caso de los jóvenes que viven de alquiler, un 21,6% de los cuales comparte piso, un 54,1% lo hace por necesidad, pero preferiría vivir sin compartir, y un 30% ha tenido dificultades para pagar una mensualidad, más de un 10% siempre o a menudo. En cuanto a la política, un 55,9% valora su interés por encima del 5, en una escala del 0 al 10, y más de un 40% se considera de izquierdas, un 11,3% de centro y más de un 16% de derecha, si bien un 30,7% de los encuestados ha preferido no contestar.

 

Preguntados por algunos temas, la adopción por parte de parejas homosexuales es lo que genera un mayor consenso entre los jóvenes, con solo un 8% en desacuerdo, seguido por los problemas de violencia machista, el medio ambiente y la inmigración. En cuanto a la situación socioeconómica de los jóvenes, alrededor de un 60% de mayores de 24 años tiene estudios universitarios, de los cuales un 30% se sienten sobrecualificados, y un 66,7% del total trabaja, la gran mayoría con un contrato indefinido u ordinario, si bien un 33,6% afirma haber vivido situaciones laborales precarias. La media de ingresos de los jóvenes que viven en Barcelona se situó en 2025 en 1.200 euros, un 35% más que en 2020, y un 42,8% considera que forma parte de una clase social más baja que sus padres, un 28,3% igual y un 26,3% por encima.