Sant Jordi es un día para salir a la calle y disfrutar del estallido de la primavera. Es una jornada para confirmar que ya podemos dejar el abrigo en casa y que colgado del brazo solo podemos llevar libros y rosas. Ahora bien, el 23 de abril de 2026 ha sido marcado por un nuevo protagonista en Barcelona: el polen. Los ciudadanos que se lanzaron a las calles de la ciudad tuvieron que esquivar una molesta lluvia amarillenta que tiñó las calles de Barcelona.
¿Qué pasaba en las calles de Barcelona?
La ciudad condal se inundó este pasado jueves de una molesta lluvia amarillenta que tiñó las calles, que estaban llenas de puestos de libros y rosas. Molestaban en la cara, se pegaban al pelo y provocaban mucha molestia a los alérgicos. Precisamente se trataba del polen del fruto del plátano de sombra. Un árbol grande, que aporta mucha sombra, pero que está en plena explosión primaveral. Esto, combinado con el viento que soplaba en la capital, fue la fórmula perfecta para que todo el mundo hablara de lo que estaba pasando.

No es la primera vez que se vive una situación similar en cualquier ciudad del país. La primavera es así, un estallido de vida en todos los sentidos. La larga hibernación de los meses más fríos del año deja paso a las flores, los colores y los frutos. No obstante, esta nueva fase natural de las plantas y árboles deja, a menudo, consecuencias que no agradan a todo el mundo. En este sentido, los expertos aseguran que los niveles de polen en Barcelona son bastante elevados, de ahí la explicación de lo que pasó por Sant Jordi.
Algunas de las causas de este exceso de polen
Las altas temperaturas y la falta de lluvia han favorecido la dispersión de este polen, haciendo que su cantidad en el ambiente sea especialmente elevada este año, justo en uno de los días con más afluencia de gente en las calles. Este fenómeno, a pesar de ser habitual en primavera, provoca molestias a muchas personas, especialmente a aquellas con alergias o sensibilidad respiratoria. Picor en los ojos, estornudos, congestión nasal o dificultades para respirar son algunos de los síntomas más frecuentes.
Además, la gran cantidad de pelusa en suspensión también puede resultar incómoda para el resto de la población, ya que se pega a la ropa y puede entrar fácilmente en casas y establecimientos. Todo ello ha convertido este Sant Jordi en una jornada marcada no solo por los libros y las rosas, sino también por la notable presencia del polen. Así pues, esquivar una molesta lluvia amarillenta en Barcelona fue la dinámica habitual para la mayoría. De todas maneras, nunca nada podrá borrar la magia de un día que habla mejor que nadie de una de las tradiciones catalanas más bonitas.