El anuncio del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, de suspender las licencias de bicicletas de uso compartido de plataforma, el sistema conocido como de bicisharing, gestionado por empresas privadas en régimen de concesión, a partir de 2027, ha removido todo el sector, además de amenazar con convertirse en uno de los caballos de batalla de la próxima campaña electoral. Hay que tener en cuenta que el anuncio ya fue ampliamente criticado por la mayoría de los partidos de la oposición y también por parte de entidades de fomento de la bicicleta, aparte, claro, de los propios operadores, que además de anunciar su oposición han reforzado los sistemas para garantizar el correcto estacionamiento de los vehículos, principal punto de fricción con el gobierno municipal.
Hay que tener en cuenta que en Barcelona, como resultado del concurso abierto a inicios de 2025, operan siete empresas privadas —Bird, Bolt, Cooltra, Donkey Republic, Lime, RideMovi y Voi— con un parque global de 3.479 bicicletas, aparte del servicio público, el Bicing, que actualmente cuenta con unos 8.000 vehículos y 550 estaciones y planes para ampliar la red. Las licencias otorgadas en 2025 eran por dos años, de modo que caducarán con la llegada del nuevo año, una vez que el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que no las renovaría, aunque inicialmente se preveía una prórroga de un año que para las operadoras podía servir como momento para proponer un nuevo modelo.
Ahora bien, como el anuncio de la suspensión ha precipitado los acontecimientos, una de las operadoras, Lime, que dispone de 497 bicicletas en Barcelona —todos los operadores privados tienen el mismo número—, todas eléctricas, ha puesto sobre la mesa su propuesta para un modelo que esquive la suspensión y que promueva un parque de bicicletas compartidas mejor gestionado, que pasaría por una reducción de operadores y un aumento de las bicicletas de operadores privados. Así lo han expuesto este lunes Chloe Clavell, directora de Relaciones Institucionales de Lime Iberia y Joan Salarich, Relaciones Institucionales de Lime en Catalunya en un encuentro con medios de comunicación.
De hecho, ambos han hablado del caso de Barcelona como una situación "excepcional", ya que habitualmente los operadores privados de bicicletas compartidas en otras ciudades son "entre dos y cuatro, normalmente tres". Para Lime, que opera en ciudades como París, Londres, Milán y Sevilla, a menudo en competencia con servicios públicos equiparables al Bicing, el hecho de que en Barcelona se cuente con siete operadores, además de ser un "caso único", supone problemas de "coordinación", más teniendo en cuenta que algunos operadores son poco utilizados, lo que ocasiona una mayor ocupación de espacio público de aparcamiento. Reducir operadores supondría para Lime ordenar el mercado y mejorar su gestión.
44% de usuarios residentes y sanciones por aparcar mal
Asimismo, este operador ha querido responder a las principales críticas que recaen sobre el bicisharing privado, como que es un servicio orientado a turistas y visitantes y que, como dijo Collboni, se hace un "mal uso", ya que no se aparcan adecuadamente. En su defensa, los portavoces de Lime apuntan que, según datos propios, un 44% de sus usuarios son "residentes en Barcelona", de manera que los turistas y visitantes son mayoría, pero no usuarios exclusivos. En cuanto a los aparcamientos, Lime recuerda que tienen un sistema que impide aparcar si no se hace en zonas habilitadas "por donde tienen que pasar un candado".
Así, a los equipos de refuerzo y vigilancia, que constan de cinco personas exclusivas de Lime y nueve en consorcio con el resto de operadores, se suman las obligaciones del usuario de estacionar el vehículo correctamente, en zonas habilitadas. Aún más, desde Lime recuerdan que, en caso de que un usuario negligencie la obligación de aparcar correctamente, después de dos avisos se les pueden imponer "sanciones de quince euros". "El problema del aparcamiento tiene solución", ha apuntado Salarich, en referencia a estos controles y la posibilidad incluso de establecer estaciones específicas para estas bicicletas en espacios de saturación, como el frente marítimo, ya que los aparcamientos públicos se tienen que compartir con las bicicletas privadas.
"Operativa mejorable"
De hecho, desde Lime admiten que "la operativa es mejorable", y más después de años de experiencia en la ciudad. Por eso plantean mejoras como las ya mencionadas de reducción de operadores y de ampliación del parque móvil con una propuesta de 6.000 vehículos con tres operadores con 2.000 vehículos cada uno. Otras propuestas implicarían ampliar el alcance al Área Metropolitana, teniendo en cuenta que actualmente la licencia es de ámbito estrictamente municipal y que la tecnología geofencing hace que las propias bicicletas se ralenticen si salen de la zona por donde pueden circular. Todo ello, las propuestas de Lime buscan evitar una suspensión que consideran "política" por la vía de "repensar el modelo de bicisharing en Barcelona".
