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Tras ganar las primarias de Junts per Barcelona el pasado 21 de junio, Jordi Martí Galbis (Barcelona, 1961) se prepara para iniciar el curso político como candidato de esta formación a la alcaldía de la capital de Catalunya. Erigido en heredero de la política de Xavier Trias —que siempre le apoyó— como líder de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona, Martí Galbis es, gracias a su tenacidad, la cara visible de los de Carles Puigdemont para recuperar una alcaldía que la entonces Convergència i Unió ostentó en el mandato 2011-2015. Superado el escollo de las primarias, Martí Galbis se muestra seguro de "representar el 100 % de las diversas sensibilidades" de Junts y, principalmente, "convencidísimo" de "sacar un buen resultado que no tendrá nada que ver con las encuestas".

Señor Martí Galbis, usted es el candidato después de ganar unas elecciones primarias en las que obtuvo el apoyo del 40 % de los votantes, de la militancia. Primero de todo, ¿cómo se gestiona este 60 % que no le votó a usted?
Conocemos el partido, conocemos a la gente, conocemos a la inmensa mayoría, por no decir el 100 %, de la militancia. Y haya votado a quien haya votado, están por el proyecto de Junts per Barcelona y espero que será muy fácil acabar de integrar todas las sensibilidades y todas las personas que quieren formar parte de este proyecto. Puedes votar a una persona o a otra, pero compartimos entre todos la inmensa mayoría de los planteamientos políticos. No hablamos de que hubiera cuatro planteamientos de cuatro candidatos, sino que hay un solo proyecto político para la ciudad representado en aquellos momentos por cuatro compañeros. Creo que puedo representar el 100 % de las diversas sensibilidades de cara al futuro.

¿Da por cerrado aquel enfrentamiento y ahora todo el partido empuja en la misma dirección? 
Yo no hablaría de enfrentamiento. Yo creo que hubo un momento en que se produjo una legítima voluntad de contrastar posiciones de matiz diferente entre los candidatos, pero no hubo una confrontación. Al contrario, creo que la relación que teníamos antes de las primarias y después es una relación muy buena entre compañeros y, por lo tanto, es verdad que se ha hecho bastante ruido, cosa que también nos ha ido bien, que se hiciera ruido y se hablara de Junts. Pero dicho esto, todos remaremos en la misma dirección y el objetivo es el de ganar las elecciones. 

Jordi Martí Galbis, candidato de Junts per Barcelona a las elecciones municipales, en el plató de ElNacional.cat / Foto: Carlos Baglietto

Desde las elecciones primarias, ¿se ha visto con Carles Puigdemont?
Tengo pendiente hablar con él. En estas últimas fechas se han producido una serie de acontecimientos de gran importancia, todo lo que hay alrededor del pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, del TJUE. Es una cuestión de gran relevancia política y yo espero que en los próximos días podamos concretar este encuentro. Conversaciones hemos tenido, pero evidentemente nos tenemos que ver y tenemos que hablar.

¿Este encuentro será en Waterloo o será en Barcelona? 
Me gustaría que fuera en Barcelona, evidentemente, pero esto está en manos de otros tribunales. 

¿Han empezado a delimitar con Puigdemont cuál será el proyecto para Barcelona? 
Con independencia de las conversaciones que podamos tener con la dirección nacional, no solo con el presidente Puigdemont, sino con el resto de compañeros de la dirección nacional, el proyecto de Junts per Barcelona es un proyecto conocido, testado y contrastado, porque estos últimos tres años lo hemos defendido desde el Ayuntamiento de Barcelona. El proyecto electoral será el que presentaremos en otoño, pero las bases políticas de nuestra acción son conocidas porque las defendemos cada día en los distritos, en la Casa Gran, en las comisiones, en las calles, con las entidades. La gente nos conoce y lo que tenemos que hacer es un proyecto renovado con perfil electoral y de cara a unas elecciones que cierran un ciclo que es el que vivimos en estos momentos.

El proyecto de Junts per Barcelona es un proyecto conocido, testado y contrastado, porque estos últimos tres años lo hemos defendido desde el Ayuntamiento de Barcelona"

Para empezar a hablar de este proyecto, ¿cuál será el nombre de su candidatura? Se presentaron en el año 2023 como Trias per Barcelona y, cuando se marchó Xavier Trias, se llamaron Junts per Barcelona. 
El nombre actual es el nombre que debe seguir siendo. Es un nombre consolidado, conocido, que responde a la realidad del partido. Junts per Catalunya en Barcelona es Junts per Barcelona. Nosotros tenemos que ser Junts per Barcelona. 

En cuanto a la lista electoral, ¿hay algo que nos pueda adelantar? ¿Recuperará a alguno de los rivales en primarias?
Este tema quiero gestionarlo de acuerdo con el partido en Barcelona y con el partido en Catalunya en su momento. Haremos una muy buena lista, como hizo Xavier Trias hace tres años, una lista que en aquel caso fue una lista ganadora, una lista para gobernar Barcelona. La haremos y la haremos evidentemente renovada. Pero en estos momentos no estoy todavía en condiciones de adelantar ninguna noticia porque todavía no me he puesto a ello. Esta es la verdad. Estamos preparando el inicio de curso político del otoño. Este verano nos estamos dedicando y nos dedicaremos en cuerpo y alma, pero la lista vendrá más adelante.

 

Este julio hemos conocido los resultados del barómetro municipal, que a ustedes les otorga un 2,6 de intención de voto. ¿Qué piensa de este barómetro?
No le hacemos mucho caso. La verdad es que las encuestas se han convertido, en general, en un juego de despropósitos. Son instrumentos para dirigir e inducir el voto, muy claramente. Nosotros haremos nuestra propia encuesta volviendo de vacaciones para saber exactamente, con los datos que hemos tenido siempre con las encuestas que hemos hecho con el ciclo histórico último, que son los datos que nos han dado siempre buenos resultados. Lo que tenemos que hacer es mucho trabajo, muy bien hecho, pero estoy convencidísimo de que sacaremos un buen resultado. Y este buen resultado no tendrá nada que ver con las encuestas que han aparecido estos últimos días, que son, repito, encuestas que son muy poco creíbles.

En este ciclo electoral que viene, no solo en Barcelona, sino en Catalunya y en España, las perspectivas en las encuestas para Junts no son especialmente buenas
Efectivamente, hay algunas encuestas que se han publicado que no son buenas. Somos plenamente conscientes de que tenemos que hacer muy buen trabajo y no ahora, sino de cara a los próximos tiempos. No solamente para las municipales, sino también para las catalanas, que, si tienen que ser cuando tocan, son en dos años, o las españolas, si no se adelantan antes. Tenemos mucho trabajo por hacer; lo hacemos y lo haremos. Evidentemente, somos conscientes de que las dificultades son objetivas, son reales. Hay un panorama político en el país y en la ciudad que no es el ambiente que nos gustaría respirar, y que afecta a todas las fuerzas políticas, no solamente a Junts. Creo que Junts tendremos una mejora progresiva de las encuestas y confiamos en que haya un buen resultado que nos permita gobernar la ciudad.


¿Les preocupa la irrupción de Aliança Catalana y la candidatura de Jordi Aragonès
A mí no me preocupan según qué noticias que llegan. Me preocupa el trabajo que tenemos que hacer nosotros. Si Junts per Barcelona y Junts per Catalunya en el ámbito de todo el país, hacemos el trabajo que tenemos que hacer, no nos tiene que preocupar excesivamente, ni esta fuerza política ni otras. Evidentemente, si las cosas no se hacen bien, pues nos irán mal las cosas, con independencia de otros proyectos que puedan ser más o menos emergentes como el partido al que usted se acaba de referir. A nosotros no nos distraerán, ni queremos hablar mucho, por no decir nada, al menos personalmente, de otros. Yo quiero hablar de Barcelona y sobre todo de la gente, de los barceloneses, más que hablar de fenómenos que vienen o que van. 

 

Le tendré que hacer la pregunta igualmente: ¿estaría dispuesto a pactar con Aliança si finalmente de ella depende la alcaldía? 
En estos momentos me niego a hablar de pactos poselectorales. Todo eso ya llegará. Cuando llegue, ya llegará. Nosotros tenemos muy claro que queremos hacer un trabajo bien hecho. Queremos reeditar la victoria. Así de claro lo digo. Hace tres años ganamos las elecciones; por lo tanto, no es imposible. Tres años son mucho o poco, depende. En política, tres años son muchísimo, pero en una secuencia histórica, pues, es poco. Si ganamos hace tres años, podemos volver a ganar si hacemos las cosas bien. Los pactos, si se tienen que hacer con quien sea necesario hacerlos, ya llegarán. No ahora. 

En los dos últimos mandatos, el alcalde o la alcaldesa consiguieron el cargo a base de pactos de los no ganadores. ¿Usted, si no gana las elecciones, estaría dispuesto a articular una mayoría alternativa?
Entiendo la pregunta y el interés periodístico en tener luz sobre escenarios futuros, es normal, pero quiero ser prudente y no adelantar acontecimientos, en ningún sentido. Tenemos la experiencia de lo que es ganar y no tener el gobierno y estar en la oposición, como le pasó al señor Maragall, en el anterior mandato con Esquerra. Las preguntas sobre estos elementos de distorsión o estos pactos contra natura se las haría a los que han sido los protagonistas. El señor Collboni es alcalde gracias al PP. Pues que le pregunten qué piensa hacer si vuelve a pasar. Y la señora Colau fue alcaldesa con los votos de un partido xenófobo y de extrema derecha, el señor Valls y todo lo que aquello representaba. A nosotros, que nos registren, como dirían coloquialmente. Nosotros somos gente seria, rigurosa. Todo el mundo sabe de dónde venimos, todo el mundo sabe qué somos, lo que podemos hacer y lo que nunca haremos. Nunca haremos cosas extrañas, como querer acaparar el poder por el poder a cualquier precio, que es lo que ha hecho el señor Collboni y lo que hizo la señora Colau. PSC y los Comuns han hecho todo lo que han hecho y si hubieran podido hacer más, lo habrían hecho para ocupar y mantener un poder político, al precio que sea. Y eso nosotros no lo haremos nunca.

Foto: Carlos Baglietto

Socavones, incendios en el metro… parece que cada día hay alguna emergencia. ¿Hay algún problema de fondo para que pasen estas cosas o es todo pura casualidad?
Cada incidente tiene una motivación o razón que lo explica. Algunos de estos accidentes e incidentes que ha habido últimamente, no sabemos todavía oficialmente cuál es la razón última que lo ha causado. Pero también hay una lectura política del conjunto de acontecimientos que sufrimos la ciudadanía en Barcelona y en todo el país. Y la coincidencia es que todas las administraciones y gobiernos responsables de estas obras son socialistas. Esto es un hecho objetivo y que políticamente no se puede cuestionar. Entendemos que, más allá de una posible causa puntual que puede obedecer a la casualidad o a la mala suerte o a la mala praxis puntual, sí que hay un ambiente general de que el país no está bien gestionado. El país está liderado por un gobierno de la Generalitat y en Barcelona, el Ayuntamiento de la capital, que son gobiernos que no saben. El president Illa lidera un mal gobierno con unos consellers y conselleres, algunos, reprobados más de una vez, por lo tanto, suspendidos. Y en el Ayuntamiento nos pasa algo parecido. Tenemos un alcalde que no lidera, que le gusta lucir Barcelona como escenario, como un espacio estéticamente muy bonito, pero no lidera las cosas del día a día que hacen que la gente viva con calidad en la ciudad. No lo lideran. O no les interesa o no saben. Por lo tanto, nuestra labor y la mía, yo si quiero ser alcalde de Barcelona, no es que quiera ser alcalde de esta ciudad maravillosa que es la capital del país, sino que yo lo que quiero ser por delante de esto es alcalde de los barceloneses, de la gente y de los problemas que tiene para poder solucionarlos, que muchos son solucionables, ni que sea parcialmente, y que en estos momentos el gobierno Collboni es incapaz de solucionar ni parcial ni totalmente. Llevamos tres años con los mismos problemas que teníamos hace tres, cuatro, cinco años agravados. Y las perspectivas de futuro no son mejores, porque este gobierno de Collboni no genera ni confianza, ni genera ilusión. Es un gobierno de escaparate, un gobierno de mucha publicidad. Tenemos que pasar de la Barcelona de la publicidad a la Barcelona de las soluciones.

Hablaba de reprobaciones al president Illa y a su ejecutivo. Usted quizás tiene el récord de reprobaciones al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Hablamos de cuatro o cinco reprobaciones. Pero, ¿qué valor tienen estas reprobaciones?
Tienen valor político. Todos sabemos que una reprobación en sede parlamentaria o en sede de un plenario municipal no es vinculante desde el punto de vista jurídico. Pero políticamente sí que tiene relevancia, que a un responsable de un gobierno te reprueben no es una cosa menor. Tiene que haber algo de peso que haga que la oposición se junte para reprobarte. Para suspenderte. A Jaume Collboni lo hemos reprobado cuatro o cinco veces, y no por cosas menores, son porque la mayor parte de la oposición ha decidido y ha coincidido gente que es más de derechas y gente que es más de izquierdas, hemos coincidido en decir: "Señor Collboni, usted esto lo hace muy mal".

Acabaremos este mandato con la Guàrdia Urbana con pistolas táser. ¿Cómo es que se ha tardado tanto en llegar a este acuerdo?
Es una pregunta muy interesante para el gobierno municipal. Lo deberían responder ellos, que son responsables de que las cosas salgan adelante con acuerdos ejecutivos y con financiación. La oposición estamos para fiscalizar, para denunciar y también para proponer. Yo llevo siete años, no tres, siete años, dos mandatos municipales, pidiendo, defendiendo y reivindicando la adquisición y uso de armas de pistolas eléctricas, alias Taser, por parte de la Guardia Urbana. Siete años. Los primeros cuatro, la señora Colau se negó ni siquiera a hablar de ello. Con el señor Batlle de teniente de alcaldía de Prevención y Seguridad, que no decía nada. Y los últimos tres años con Collboni también pidiéndolo y hasta hace un año no fue cuando el gobierno dijo: "Como nos aprieta tanto la propia Guàrdia Urbana, tenemos que presentar la propuesta del reglamento de uso, que es un reglamento previo a la adquisición y uso de las armas de táser". Hemos tardado tanto porque el gobierno del señor Collboni no ha hecho los deberes. Ya hace un año les dijimos: "Les votamos el reglamento de uso, hagan el favor de hablar con la Guàrdia Urbana, con los sindicatos, que son los que piden hablar con el gobierno, porque serán ellos los que usarán estas armas. Hablen con ellos, acuerden con ellos el reglamento, lo votamos, lo aprobamos". Y dijeron: "No queremos hablar con la Guardia Urbana. No necesitamos hablar con la Guardia Urbana. Somos tan buenos, el gobierno socialista es tan bueno que no hace falta que hablemos con los funcionarios policiales que tienen que usar las armas". Y allí se detuvo el expediente. Y ahora, al cabo de un año, ahora nos lo traen. ¿Con qué diferencia? Ninguna. Ahora, un año después, vienen y harán aquello que ya les pedí que hicieran.

La táser es un elemento que por sí solo no solucionará el problema de la inseguridad, pero sí que ayuda a ahorrarte problemas por uso de otros tipos de arma, como las armas de fuego"

De las pistolas eléctricas pasamos a la seguridad, que es, junto con el acceso a la vivienda, el principal problema de la ciudad. ¿Cómo se resuelve la situación de inseguridad? Solamente con táser no creo que se resuelvan.
No. La táser es un elemento que por sí solo no solucionará el problema de la inseguridad, pero sí que ayuda a ahorrarte problemas por uso de otros tipos de arma, como las armas de fuego. También es verdad que ayudan a que el mismo agente policial tenga más tranquilidad y más seguridad, porque el uso de armas Taser va ligado a la cámara, a la grabación automática de todas las intervenciones con armas Taser. Hay trazabilidad, transparencia y no hay problema de criterio de uso. La inseguridad se soluciona haciendo muchas cosas que no se han hecho en los últimos años. Ante la alarma social que se está produciendo en la ciudad desde los últimos meses por diversos episodios de no solamente de inseguridad y delincuencia ordinaria, sino también de disparos, asesinatos y homicidios con armas de fuego, con armas blancas, con una introducción masiva de droga en la ciudad y en el país, el gobierno Collboni ha hecho ver que quería arreglar las cosas y ha comprado las recetas que hemos defendido desde Junts per Barcelona desde hace tres años: ley de multirreincidencia, defendida por Junts per Barcelona y Junts per Catalunya. Ley en Madrid, hace unos meses aprobada, iniciativa de Junts per Catalunya. Ahora Collboni y los socialistas hacen ver que la idea fue suya y que la tienen que ejecutar ellos. Otra ley que está en el cajón en Madrid, como estuvo la de multirreincidencia durante dos años, que es la ley contra las ocupaciones delincuenciales. Esta ley de Junts per Catalunya, en el Congreso de los Diputados está en un cajón a la espera de que el gobierno quiera tramitarla. En Barcelona, ¿qué tenemos que hacer con instrumentos, con herramientas y recursos propios? Primero, reforzar la autoridad de la Guàrdia Urbana, que la han perdido en gran medida durante estos últimos años. Segunda, liderazgo político de la Guàrdia Urbana. No hace falta tener un concejal solamente, el alcalde o alcaldesa tienen que ser los máximos responsables políticos directos de la Guàrdia Urbana. Tercero, la Guàrdia Urbana la tenemos que ver pasear uniformada por las calles. En todos los barrios. La Guàrdia Urbana es un cuerpo muy bueno, trabaja muy bien, pero está mal dirigido. Lo que tenemos que ver son agentes por la calle, porque esto es un elemento preventivo. 

El otro gran problema es el acceso a la vivienda. Si usted es alcalde, ¿qué hará con situaciones como la promesa del alcalde Collboni de no renovar las licencias de pisos turísticos o la cuestión del 30 % de reserva para vivienda social? 
Como la inseguridad, se deben hacer bastantes cosas a la vez durante mucho tiempo. No hay una varita mágica, no hay una solución universal que arregle las cosas. Se deben hacer varias cosas a la vez, pero sobre todo muy diferentes de las que se han ido haciendo los últimos diez años en Barcelona y en Catalunya, y en el Estado, porque las leyes de la vivienda principalmente son leyes del Estado. Barcelona necesita un acuerdo político y social que ahora no existe. Todos los operadores públicos, gobiernos y privados, por lo tanto, promotores y constructores que están dispuestos a hacer promociones y a construir y a gestionar vivienda de protección oficial, un gran acuerdo para permitir desatascar la situación de parada general que hay en Barcelona respecto a la construcción. La reserva del 30 % de vivienda de protección oficial ha sido un fracaso. Nosotros hemos estado defendiendo la flexibilización; significa modificar la normativa del 30 % para hacerla efectiva. Desde la oposición hemos intentado negociar y hemos negociado con el gobierno de Collboni para que esto llegara a buen puerto y al final no ha sido posible llegar a un acuerdo. Cuando una cosa no se hace, la responsabilidad mayoritaria siempre recae sobre el gobierno. La oposición podemos ayudar y lo hemos hecho en más de una ocasión. Miren con la ordenanza de civismo. Juntos negociamos y aprobamos una nueva ordenanza de civismo. Es posible mejorar las cosas para la ciudad desde la oposición, pero no todo está en manos de la oposición. El señor Collboni no ha querido, no le ha interesado llegar a un acuerdo. Pero este pacto social y político, Junts per Barcelona y yo como alcalde de la ciudad, me veo con ánimo de llevarlo a buen puerto. Me veo con ánimo de que esto sea una realidad que permita desbloquear, como mínimo, la situación actual, que es la falta de construcción. Estamos de acuerdo con flexibilizar el 30 %, por lo tanto, en mantener esta reserva. Hay gente que dice: "Suprimámosla, porque es un fracaso". Nosotros decimos: "Si al final se tiene que suprimir, pues igual tenemos que suprimir", porque no podemos estar eternamente con medidas sobre la mesa que no funcionen. Pero nosotros, todavía a estas alturas, defendemos la flexibilización, que significa que se pueda hacer este 30 % de diversas maneras, en diversos lugares de la ciudad y que se pueda hacer, y que jueguen los constructores, tanto privados como públicos.

 

Usted se presenta a las elecciones con el objetivo de ganarlas como hicieron en 2023 y ser el futuro alcalde de Barcelona. ¿Cuál sería el gran objetivo que tiene como alcalde de Barcelona? 
El gran objetivo es que la gente pueda vivir en Barcelona con condiciones y con dignidad. Este es el principal objetivo; el resto va detrás o va al lado. No podemos, como hace el señor Collboni, hablar de un decorado y que en 2030 este decorado será fantástico, que es lo que nos está prometiendo. En 2030 tendremos la feria nueva, tendremos el 22@ transformado, tendremos grandes proyectos, ¿no? Vendrá el santo padre, tendremos la Copa América. El principal objetivo es que la gente pueda vivir en condiciones en la ciudad y no se tenga que ir. Y el segundo, que va ligado con este, es que el Ayuntamiento sea un ayuntamiento al servicio de los ciudadanos, que atienda a los ciudadanos con lo que es pequeño y con lo de cada día. También es importante plantear escenarios de grandes proyectos transformadores de la ciudad y del área metropolitana de aquí a 2035, pero no podemos permitirnos el lujo de solo hablar de 2030 y abandonar el hoy, el mañana y el ayer. Y esta es mi obsesión. Yo quiero ser alcalde de los barceloneses. 

Foto: Carlos Baglietto

Estamos a las puertas de agosto. ¿Hará vacaciones este año o se considera ya en campaña electoral? 
No haré vacaciones porque tenemos mucho trabajo. Estos primeros días de agosto, de preparar muchas cosas para el otoño y la segunda quincena, fiesta mayor de Gràcia, fiesta mayor de Sants. Agosto está lleno de vida en la ciudad y los días que no haya mucho trabajo general, lo que haré es mucho trabajo con mi equipo para preparar los primeros pasos que daremos en otoño como candidatura.

 

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