Si hay una supuesta gran rivalidad —más ficticia que real— en el mundo de la arquitectura modernista catalana, esta se puede enfocar en la competencia artística entre Antoni Gaudí y Lluís Domènech i Montaner. Si el primero es autor de construcciones tan conocidas como la Casa Batlló y el Park Güell, el segundo no pierde fuelle con obras maestras como el Palau de la Música Catalana o la Casa Navàs —una obra que, si no está reconocida como patrimonio de la humanidad por la Unesco, es por el pecado de estar situada en Reus y no en Barcelona—. Ahora bien, si hay un espacio donde ambos actores dialogan y lo hacen con obras capitales, es en la avenida Gaudí.
Efectivamente, esta avenida, aunque dedicada a Gaudí —mientras que Domènech i Montaner se tiene que conformar con una calle sin mucha personalidad en el barrio de Montbau— sirve de conexión de dos obras maestras del modernismo catalán, el Hospital de Sant Pau en el lado montaña, obra de Domènech i Montaner, y la Sagrada Família en el lado mar, de Antoni Gaudí. Ambas, obras cumbres del modernismo y reconocidas como patrimonio por la Unesco. Este vecindario supone que la avenida que las une —donde están las farolas diseñadas por Pere Falqués para el Cinc d'Oros— sea la gran calle modernista de Barcelona junto con el paseo de Gràcia.
En este contexto, estos días se puede vivir un singular fair-play entre los dos arquitectos, gracias a la exposición "La Sagrada Família i l'Hospital de Sant Pau. Una memòria viva", una muestra que reivindica el vínculo entre la basílica de la Sagrada Família y el Hospital de Sant Pau a través del eje de la avenida Gaudí. La exposición profundiza en la singularidad de ambos espacios y en su relación con el barrio y la ciudad. La iniciativa incluye instalaciones expositivas en los dos extremos de la avenida, banderolas y cartelería promocional a lo largo del recorrido, y una muestra formada por siete cubos expositivos y uno introductorio en el Recinto Modernista del Hospital de Sant Pau, que permite profundizar en la historia compartida de estos dos referentes del patrimonio barcelonés.


Así, la muestra dota a esta avenida de la característica de espacio de conexión entre dos de las obras más emblemáticas del modernismo catalán e invita a los visitantes a descubrir los lazos históricos, arquitectónicos y sociales que comparten. La Sagrada Família, obra de Antoni Gaudí, se presenta como "un símbolo universal de creatividad y espiritualidad, estrechamente vinculada a la comunidad desde los inicios de su construcción". De la otra, el del antiguo Hospital de Sant Pau, proyectado por Lluís Domènech i Montaner, ejemplifica "la aplicación de los valores del modernismo a la arquitectura hospitalaria, integrando la luz, el color y la naturaleza como elementos al servicio del bienestar de las personas".
Gratuita y visitable hasta el 15 de noviembre
Con entrada gratuita y abierta a toda la ciudadanía, la exposición se podrá visitar hasta el 15 de noviembre. Esta muestra se enmarca tanto en el programa de actos de conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí como en la celebración de los 625 años de la Fundació Privada Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, dos efemérides que durante el 2026 invitan a redescubrir el patrimonio, la historia y el legado de dos instituciones estrechamente vinculadas a la ciudad de Barcelona.
La inauguración, que tuvo lugar el pasado martes en la Sala 1902 del Recinte Modernista de Sant Pau, contó con representantes de las dos instituciones, con Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Família; Javier Villamayor, administrador de turno de la Fundació Privada Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y Marta Otzet, directora de Cultura, Acción Social y Educativa de la Sagrada Família. Además, fueron invitados miembros del Patronato de la Sagrada Família, miembros del Consell Gaudí y representantes de entidades del barrio. Como muestra de este fair-play entre gaudinianos y domènech-i-montaneristas, el acto acabó con una fotografía de familia y un recorrido institucional por la exposición.