La situación de la lengua catalana en Barcelona no pasa precisamente por su mejor momento, con datos que sitúan en un 35% a los barceloneses que utilizan de forma habitual la lengua propia de la capital de Catalunya. Ante esta situación, el gobierno municipal ya ha reaccionado con la creación de la figura de la comisionada del uso social del catalán, que ha recaído en Marta Salicrú, así como muchas otras iniciativas, medidas e incluso complicidades con entidades como Òmnium Cultural para reducir a cero las listas de espera para participar en cursos de aprendizaje del catalán.
En este contexto, el grupo municipal de Esquerra Republicana de Catalunya en el Ayuntamiento de Barcelona presentará, en la próxima comisión de Derechos Sociales, Cultura y Deportes, que tendrá lugar este martes, 20 de enero, un ruego para el impulso de un plan de choque de promoción de grupos de conversación en catalán con colaboración de una de las entidades que desde hace años trabaja en este ámbito, la Coordinadora d'Associacions per la Llengua Catalana (CAL) a través del proyecto Xerrem, proponiendo un plan piloto para focalizar en un barrio de la ciudad la creación de grupos de conversación y su mantenimiento durante dos años para consolidar hasta treinta grupos y extraer aprendizajes para ampliarlo a otras zonas de la ciudad.
De hecho, la propuesta de impulsar esta colaboración con la CAL no apunta el nombre del barrio en que se podría hacer, pero sí que la quiere circunscribir a un espacio determinado para poder valorar mejor los resultados. “La idea es que se coja un barrio concreto definido por criterios sociolingüísticos y se haga una prueba piloto para crear treinta grupos de conversación”, apunta el portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Castellana, que en declaraciones a ElNacional.cat añade que lo que se busca es una “actuación muy intensiva en un barrio para replicarlo después en otros”.
El referente: el proyecto Xerrem de la CAL
El referente sería el proyecto Xerrem de la CAL, planteado como “una previa a los cursos de catalán”, que desarrollan voluntarios con “personas recién llegadas o que no hablan catalán, pero en un estadio previo tan básico que no están en el momento de acceder a los cursos”. De hecho, hasta ahora la experiencia ha tenido resultados como “herramienta de cohesión y socialización, así como a elemento de integración” porque ahora ERC proponga al gobierno municipal más implicación, que se podría sustanciar principalmente en la promoción de esta modalidad de grupos de conversación.
“La parte más relevante de la colaboración -apunta Castellana- es que el Ayuntamiento puede facilitar el contacto, hacer la labor de difusión y acompañamiento”, pero también de cesión de espacios, “que muchas veces se hacen en centros públicos como bibliotecas y centros cívicos”. “El Ayuntamiento es quien tiene capacidad para llegar a los recién llegados”, añade el portavoz de ERC, que se muestra confiado en que el gobierno municipal acepte la petición e impulse este plan en un barrio que, en todo caso, se debería elegir “a partir del conocimiento sociolingüístico”.
