El templo de la Sagrada Família se encuentra en su recta final de construcción, con un horizonte de unos diez años para estar finalizada, al menos, en cuanto al interior de la manzana del Eixample que ocupa, es decir, sin contar ni voladizos ni accesos que sobresalgan del perímetro de la finca estricta. Ahora bien, aunque los grandes alicientes actuales de la visita al templo son las fachadas del Naixement y la Passió, así como la nave interior de la iglesia, poco a poco se van descubriendo nuevos espacios con la perspectiva de que en un futuro próximo sean visitables

 

El más espectacular de estos espacios de futuro será, sin duda, el mirador que incluye la torre de Jesucrist, situado a más de 160 metros de altura, que permitirá unas vistas sobre Barcelona de las que quitan el hipo, pero que, en todo caso, no será visitable hasta el año 2028, ya que todavía se está trabajando en el interior de la torre y no se ha instalado el ascensor de acceso. Ahora bien, para ir abriendo boca, en ElNacional.cat os ofrecemos detalles e imágenes de dos espacios que ya están construidos y que en el futuro serán visitables. Se trata de la Sala Creuer y el interior de la torre de la Mare de Déu, ambos situados a más de 60 metros de altura.

Sala Creuer, luz sobre el crucero

La Sala Crucero es un espacio situado justo por encima del crucero del templo, es decir, allí donde se cruzan la nave principal y la nave transversal que conforman la característica planta de cruz latina de las iglesias. En el caso de la Sagrada Família, esta sala está situada entre las bóvedas del crucero, que quedan por debajo, y el inicio del tronco de la torre de Jesucrist, que queda por encima. Hay que tener en cuenta que, como ha señalado el arquitecto director de la Sagrada Familia, Jordi Faulí, "Gaudí no definió el interior de las torres", de manera que fueron sus discípulos "los que plantearon estos espacios". En concreto, la sala tiene "una función lumínica, ya que está dotada de ventanales que iluminan las bóvedas de crucero".

sala crucero foto sagrada familia
La Sala Creuer está dotada de una gradería donde se pueden hacer ruedas de prensa / Foto: Sagrada Familia
Torre Virgen María, previa al acto de bendición de la Torre de Jesucristo con el Papa / Foto: Carlos Baglietto
La bóveda de la Sala Creuer, con las columnas que aguantan la torre de Jesucristo y lucernas dedicadas a los doce apóstoles y a Jesús / Foto: Carlos Baglietto
Sagrada familia interior / Foto: Carlos Baglietto
Vista de la nave central desde la Sala Creuer, situada 65 metros más arriba / Foto: Carlos Baglietto

Para dirigir la luz solar al interior del templo, la sala tiene una forma de “cono invertido”, que permite difundir la luz hacia abajo, y por eso se aprovechó esta configuración para poner una gradería, que ha servido, en al menos dos ocasiones, como espacio para ofrecer ruedas de prensa, como la que tuvo lugar este jueves para informar de los detalles de la visita del papa León XIV al templo el 10 de junio. Desde estas gradas, además, se observan las columnas que sustentan y reparten el peso de la torre de Jesucrist.

La difusión de la luz es “la razón de ser” de la Sala Crucero, desde donde se ven las “doce costillas”, es decir, las columnas que sustentan la torre de Jesucrist. Precisamente, para redondear la simbología de este espacio, en el techo de la sala del crucero hay un círculo formado por doce lucernarios, dedicados cada uno a los doce apóstoles, y en el centro otro gran lucernario dedicado a Jesucristo con una cruz. En cuanto al suelo de la sala del crucero, justo en el medio se abre otro lucernario, que es el que dirige la luz hacia la nave central y desde donde se ven los visitantes del templo desde una altura de unos 65 metros

Interior de la torre de la Mare de Déu, luz sobre el altar

Esta sala, además, conecta de forma directa con las cuatro torres de los evangelistas y, especialmente, con el interior de la torre de la Mare de Déu, el segundo espacio singular que se podrá visitar en el futuro. En este caso, se trata de un recinto circular concebido como un espacio de recogimiento e introspección que se recomendará visitar “en silencio”. La torre de la Mare de Déu, que está coronada con una estrella de doce puntas, fue inaugurada en el año 2021 en una ceremonia de bendición presidida por el cardenal y arzobispo de Barcelona Joan Josep Omella, similar a la prevista el 10 de junio para la torre de Jesucrist y en este caso, encabezada por el papa León XIV.

Torre Virgen María, previa al acto de bendición de la Torre de Jesucristo con el Papa / Foto: Carlos Baglietto
Vista general del gran lucernario interior de la torre de la Mare de Déu / Foto: Carlos Baglietto

En el interior, y como en la Sala Creuer, la función principal es lumínica, en este caso para dotar de luz natural el presbiterio de la nave central e iluminar el altar, que queda justo por debajo de esta torre. Así la luz que entra desde el exterior a través de las 800 ventanas de que consta esta construcción queda canalizada a través de un espectacular hiperboloide recubierto con cerámica blanca que hace de embudo para dirigir la luz hacia abajo, con una ligera inclinación. Alrededor de esta estructura interior se ha dispuesto una especie de deambulatorio escalonado que permite rodear completamente el núcleo central que hace de lucernario en un círculo que, se coja en el sentido que se coja, primero baja y después sube. En conjunto, un espacio singular que hará que el visitante entre en una dimensión de reflexión sobre la trascendencia espiritual o, al menos, de tránsito maravillado por una construcción arquitectónica que, a pesar de ser completamente humana, quizás sí, está tocada por la mano de Dios.