En la calle de Vila i Vilà, en el barrio del Poble-sec de Barcelona (distrito de Sants-Montjuïc), las obras de un colector llevan dos años poniendo a prueba la paciencia de comerciantes y vecinos. A pesar de que nadie discute la necesidad de las obras, que permitirán acabar con un problema histórico de inundaciones en la parte baja del Paral·lel, la larga duración de los trabajos, que afectan también al funicular de Montjuïc, ha supuesto una dura prueba para la continuidad de los negocios en una vía que, en su condición de parte posterior del Paral·lel, tradicionalmente ha sido zona de bares y ocio nocturno.

Las obras comenzaron en una primera fase el año 2023, pero es desde abril de 2024 que han afectado de pleno a la calle, con la previsión de que se alarguen todavía durante todo este año 2026, un hecho que ha llevado a varios comerciantes de esta calle del Poble-sec a movilizarse para reclamar al Ayuntamiento que ponga soluciones o compensaciones a las molestias que las obras les están causando. Quien lleva la voz cantante en esta protesta es Daniel Fernández, más conocido como Daniel Fermun, administrador de la cervecería Abirradero, así como del Institut de Cervesa Artesana, situado en la misma calle. Ante la situación que sufre la vía, Fermun ha activado la plataforma Abirradero Injusticia para hacer oír sus protestas y con la intención de convertirla en asociación de vecinos.

“Con el inicio de las obras nos quedamos sin terraza, que ya es un 40% del aforo”, explica Fermun en declaraciones a ElNacional.cat, de modo que “en el minuto cero, este aforo ya lo perdimos”. De hecho, con la calle levantada, no solo no hay espacio para una terraza, sino que el mismo acceso a los establecimientos y escaleras de vecinos es complicado, una molestia más añadida a los “cortes de luz, problemas de agua, ruidos y polvo”. “Como negocio, esta situación se puede soportar un mes, o dos, o tres, pero es que ahora ya llevamos dos años así”, lamenta el administrador de Abirradero.

Los accesos a los locales y edificios de la calle Vila i Vilà están afectados desde hace dos años por las obras del colector / Foto: Carlos Baglietto
Daniel Fermun señala el espacio en obras en la calle de Vila i Vilà, con una plataforma de paso donde no puede instalar la terraza / Foto: Carlos Baglietto

“Las obras se tienen que hacer, no tenemos duda”, aclara el cervecero, pero reclama al gobierno municipal “responsabilidad para que el comercio local no se pierda”. De hecho, según Fermun, ya han cerrado varios negocios de la misma calle, “y otros están a punto de hacerlo”. En su caso, dedicado principalmente a la venta de cerveza artesana elaborada en el mismo barrio, hecho que le hace asumir la categoría de “comercio local” en sus propias palabras, las pérdidas ya “han superado aproximadamente el millón de euros”, a causa del hecho de que la calle es “intransitable”, y hace que, por ejemplo, la gente que va a los teatros del Paral·lel “ya no viene aquí a aparcar ni a cenar o tomar una copa”. 

Negocios cerrados o afectados

“Lo que pedimos es que la administración evite que estos comercios cierren, o que miren cómo los pueden indemnizar”, defiende Fermun, que añade que en su caso ya ha tenido “que despedir a siete personas”. “Hemos llegado a un punto que es insostenible, por muchos ahorros que tengas o por muchas formas que tengas de intentar paliar esto”, denuncia. De hecho, la web de la plataforma Abirradero Injusticia incluye un apartado de afectados donde se recoge la situación de los comercios, dos de los cuales ya han cerrado y otros denuncian caídas de facturación de hasta el 65 por ciento. Además, en cuanto a los residentes, porque “los comerciantes también somos vecinos”, las molestias más recurrentes han sido caídas y presencia de ratas y cucarachas.

Un operario trabajando en las obras. Los vecinos denuncian la presencia de ratas y cucarachas provocadas por los trabajos del colector / Foto: Carlos Baglietto
Daniel Fermun trabajando en su local, la cervecería Abirradero, un local con problemas para sobrevivir a causa de las obras / Foto: Carlos Baglietto

Queremos que el Ayuntamiento sepa cómo repercute la obra y ver qué pueden hacer para resolverlo”, insiste Fermun para señalar que la administración pública “debe tener en cuenta los daños que han hecho a los comercios locales, y que les puedan ayudar o indemnizar para evitar el cierre”, añadiendo que si los negocios cierran, llegarán los “fondos buitre, que están esperando aprovecharse si nos vamos”. Por eso, este comerciante reclama que la “capital del comercio local nos ayude a mantenernos”. “Si no hacen nada, cerraremos y al cabo de un tiempo habrá otro tipo de negocio que ya no será como este”, insiste.

¿Cómo actúa el Ayuntamiento en estos casos?

Ante situaciones de obras prolongadas, fuentes del Ayuntamiento de Barcelona han apuntado a ElNacional.cat que “se impulsan diferentes acciones para minimizar sus efectos sobre las zonas comerciales”, entre las cuales se incluyen “campañas de comunicación informativas sobre las obras a realizar” y se habilitan “convocatorias de subvenciones que tienen como objetivo apoyar al tejido comercial”. Asimismo, las mismas fuentes recuerdan que las tasas de terrazas o de vados “no se liquidan” cuando no se pueden utilizar. Además, apuntan que durante tres meses de 2025 se recuperaron las terrazas “en un momento en que se podía compatibilizar la actividad  de restauración con las obras”. Finalmente, el Ayuntamiento mantiene la previsión de finalizar estas obras en el segundo semestre de 2026 y mientras duren, “estamos en contacto con los comerciantes del Poble-sec y estamos abiertos a estudiar nuevas vías para apoyar a comercios de zonas de obras de larga duración”.