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La Vila Olímpica de Barcelona es uno de los legados históricos de los Juegos de 1992, cuando deportistas de todo el mundo se citaron en la capital de Catalunya. Pasada la competición deportiva, aquel barrio se abrió a la ciudad, con nuevas viviendas, el Port Olímpic, playas recuperadas y zonas verdes, entre las cuales, el Parque dels Voluntaris, un espacio público que combina zonas ajardinadas, pistas de arena, espacios de juegos infantiles, porches, mesas de ping-pong e incluso la plaza del Cobi, un espacio con pequeño estanque con el único monumento a la mascota olímpica de la ciudad, que en sus mejores momentos incluso había tenido un restaurante.

Ahora bien, el restaurante hace tiempo que cerró y todo el entorno de zonas verdes se ha ido deteriorando con el tiempo, un estado de degradación que ahora vive su peor momento, con el surgimiento de varios asentamientos irregulares donde decenas de personas sin hogar viven en tiendas de campaña, una situación que ya ha sido denunciada en varias ocasiones. De hecho, este mismo verano, un acto del Partido Popular para denunciar la existencia de estos asentamientos fue interrumpido por uno de los residentes en estos asentamientos que también se alargan hasta la plaza dels Campions, todo en el mismo entorno de la Vila Olímpica por encima de la ronda Litoral.

En este contexto, el Parc dels Voluntaris y, de hecho, toda esta zona que representa el legado olímpico, se ha convertido, paradójicamente, en un lugar donde practicar deporte ha dejado de ser una cuestión saludable y recreativa para convertirse en una actividad de riesgo potencialmente peligrosa. Dicho de otra manera, correr por las amplias avenidas de arena que conforman este espacio está cada vez más cerca de convertirse en un deporte de riesgo. Así lo denuncian grupos de deportistas que han elegido esta zona, cómoda y plana, para practicar deportes como el atletismo. Para los corredores o runners, hasta ahora el Parc dels Voluntaris era un buen espacio para preparar carreras, pero ahora lamentan que la situación ha empeorado y ya no se sienten seguros.

 

Xavier y Mònica forman parte de uno de estos grupos que se citan varias veces a la semana para entrenar. En concreto, lo hacen los martes y jueves por la tarde y los sábados por la mañana, y denuncian a ElNacional.cat que cada vez encuentran más problemas para practicar deporte. "Somos entre 30 y 40 personas que nos encontramos, somos amigos, y nos encontramos aquí para entrenar, para correr", señala Xavier, para añadir que "el Parc dels Voluntaris es una zona que nos permite hacer un recorrido cercano que nos da suficiente espacio para poder entrenar a gusto". Por su parte, Mònica señala que "era un buen lugar hasta ahora".

No nos han echado, pero como es tan violento, lo que hacemos es ir arriba y abajo para no pasar por la parte de atrás, que es donde están todas las tiendas"

"Desde hace unos seis meses empezaron a venir indigentes, gente que se emborrachaba, tiraban cristales, horroroso, muchas ratas, muchas ratas, cada vez que lo decimos al Ayuntamiento sí, sí, sí, sí, y vuelve a ser lo mismo al día siguiente", apunta Mònica, mientras que Xavier apunta que en esta zona ha habido "problemas de todo tipo". "Si hay obras lo entendemos, pero hemos tenido problemas de suciedad, con muchas ratas, sobre todo en invierno, y últimamente tenemos un tercer problema, que es un poco más complicado, es toda la gente que viene a vivir aquí, que viene a acampar aquí".

Problemas de salubridad, higiene y seguridad

La existencia de los asentamientos irregulares ha supuesto para todos los usuarios de la zona, no solo para los deportistas, un aumento de la conflictividad y los problemas de convivencia, especialmente a causa del aumento de las tiendas: "Inicialmente, eran dos o tres tiendas, que convives con ellos y no pasa nada, pero ha ido incrementándose de una manera escandalosa". De hecho, en un pequeño recorrido se pueden contar por decenas. Sin querer entrar en las causas que conllevan la existencia de los asentamientos, los deportistas señalan que su presencia comporta "problemas de salubridad y de higiene", principalmente por los malos olores y también algún conato de fuego, pero también denuncian que algunas veces los deportistas, especialmente las mujeres, han sido increpadas, y esto "crea un pequeño problema de seguridad", apunta Xavier.

Varias corredoras en el Parc dels Voluntaris pasan junto a un asentamiento irregular. En alguna ocasión las han increpado y molestado / Foto: Montse Giralt
Detalle de lo que fue la plaza del Cobi, con un pequeño estanque y un monumento a la mascota olímpica, ahora convertido en un asentamiento irregular de personas sin hogar / Foto: Montse Giralt
Además de los asentamientos, por toda la zona hay tiendas de campaña aisladas / Foto: Montse Giralt

Mónica vivió una experiencia de estas. Según recuerda esta runner, un sábado que llegó más temprano al entrenamiento, "me sentí muy violenta cuando empezaron a meterse conmigo; yo iba corriendo, escapé un poco y lo pasé muy mal". La situación, además, puede empeorar de cara al invierno, cuando ya es de noche a primera hora de la tarde: "La oscuridad siempre envalentona a algunos y acobarda a otros, esto no lo podemos evitar", apunta Xavier, que añade que "por la noche, no sabremos qué pasará". Preventivamente, este grupo de deportistas ha tenido que modificar sus recorridos: "Hemos tenido que tomar la decisión de no pasar por determinados lugares".

Quejas sin respuesta

Los mismos corredores aseguran que ya han elevado sus quejas al Ayuntamiento de Barcelona por la vía de una instancia, refiriendo toda esta problemática, además de quejarse sobre el terreno cuando ven patrullas de la Guàrdia Urbana, aunque, según los runners, los policías locales "se lo miran y vuelven a marcharse". Para Xavier y Mónica, la solución de este problema de los asentamientos de gente sin hogar no está en sus manos, ya que deben ser los poderes públicos los que resuelvan los problemas de estos poblados, pero apuntan que "el Ayuntamiento no tiene un plan para esto".  

Un grupo de deportistas en su punto de encuentro antes de empezar el entrenamiento / Foto: Montse Giralt
'Runners' entrenando en el Parc dels Voluntaris, un espacio amplio, llano y cómodo para practicar deporte / Foto: Montse Giralt
Ejercicios de calentamiento en los porches del parque. Los corredores han tenido que variar sus recorridos para evitar episodios potencialmente peligrosos con los residentes en los asentamientos / Foto: Montse Giralt

Lo que sí lamentan es que, al menos de momento, no hayan tenido ninguna respuesta desde el Ayuntamiento, a pesar de que fuentes municipales, contactadas por ElNacional.cat, han apuntado que en el Distrito de Sant Martí, al cual pertenece la Vila Olímpica, "no les consta ninguna queja o incidente en este sentido". A la espera de esa respuesta para sus problemas y también de una solución integral, los deportistas se han tenido que resignar a modificar sus recorridos: "No nos han echado, pero como es tan violento, lo que hacemos es ir arriba y abajo para no pasar por la parte de atrás, que es donde están todas las tiendas". Además, estos runners ya piensan en una alternativa si la situación no mejora: "Tenemos un plan B, iremos a la Ciutadella, porque allí nos sentimos más seguros". Paradójicamente, correr en un espacio que nació con motivación olímpica se ha convertido en un deporte de riesgo.