Xavi Coral, sobre el envejecimiento: "Una vez te has quedado calvo ya no te haces más viejo"

Xavi Coral ha resumido con humor una de esas pequeñas paradojas del envejecimiento que muchas personas reconocen enseguida: llega un momento en el que ciertos cambios físicos dejan de sorprender. “Una vez te has quedado calvo ya no te haces más viejo”, ha explicado, una frase que juega con la idea de que la pérdida de cabello puede convertirse en una especie de frontera visual. A partir de ahí, según su reflexión, el paso del tiempo parece notarse de otra manera.

La frase tiene más de ironía que de ciencia, pero funciona porque conecta con una percepción bastante común. Hay personas que sienten que determinados cambios físicos son mucho más evidentes que otros: perder pelo, tener canas o empezar a necesitar gafas puede provocar una sensación de envejecimiento repentino. Después, cuando esos rasgos ya forman parte de la propia imagen, cada nuevo cumpleaños puede resultar menos impactante.

El espejo se acostumbra a los cambios

La percepción de la edad no siempre avanza al mismo ritmo que el calendario. Nuestro aspecto cambia poco a poco y, como nos vemos cada día, el cerebro termina normalizando esas modificaciones. Por eso, muchos cambios físicos solo se hacen realmente evidentes cuando comparamos fotografías tomadas con varios años de diferencia.

Xavi Coral TV3
Xavi Coral TV3

La calvicie encaja especialmente bien en esta idea porque puede modificar mucho la imagen de una persona durante un periodo relativamente corto. Una vez asumida, sin embargo, deja de funcionar como una novedad. El rostro continúa envejeciendo, pero la transformación resulta más gradual y menos evidente para quien se mira diariamente.

Envejecer no es contar arrugas

La observación de Coral también permite hablar de cómo cambia nuestra relación con la edad. Durante determinadas etapas existe una preocupación constante por parecer más joven, mientras que con los años muchas personas empiezan a prestar menos atención a cada señal física y a aceptar con mayor naturalidad los cambios.

Eso no significa que una persona deje literalmente de hacerse mayor después de perder el cabello. La piel, la musculatura, la visión o la energía siguen evolucionando con el tiempo. Pero la frase captura bien algo más cotidiano: cuando uno de los cambios que asociamos con hacerse mayor ya ha sucedido, los siguientes pueden vivirse con bastante menos dramatismo.

Xavi Coral convierte así una cuestión inevitable en una observación sencilla y humorística. En lugar de presentar el envejecimiento únicamente como una sucesión de pérdidas, pone el foco en la capacidad de acostumbrarnos a nuestra propia imagen. Al final, quizá esa sea la parte más reconocible de su comentario. El tiempo continúa pasando exactamente igual, pero nuestra percepción cambia. Y cuando dejamos de medir la edad únicamente por el espejo, cumplir años puede dejar de sentirse como una transformación constante.