Los trabajadores de las bibliotecas de Barcelona y de la red provincial se han manifestado este sábado para denunciar la situación laboral que aseguran que sufren y exigir mejoras urgentes. La protesta ha recorrido el centro de la ciudad con críticas a unas “plantillas bajo mínimos” y coincide con la puesta en marcha de una huelga indefinida que se repetirá cada sábado. El paro ha tenido impacto directo en el servicio, con el cierre de instalaciones como la biblioteca Montserrat Abelló, en Les Corts, o la Vapor Vell, en Sants-Montjuïc, hecho que ha cogido por sorpresa a algunos usuarios. Según el delegado de la CGT en el comité de empresa del Consorci de Biblioteques de Barcelona, Pau Solsona, la convocatoria ha tenido un seguimiento muy amplio.
El sindicato asegura que la huelga ha sido "secundada por 36 de las 40 bibliotecas de la ciudad", una cifra que consideran un éxito y que evidencia el malestar generalizado del sector. Solsona ha destacado que la movilización responde a una acumulación de agravios, con especial énfasis en los “horarios abusivos”, que define como incompatibles con la conciliación personal. También ha denunciado una “falta de reconocimiento” de la labor de los profesionales y unas condiciones que, según dice, acaban repercutiendo tanto en la salud de los trabajadores como en la calidad del servicio que se ofrece a la ciudadanía.
Entre las críticas más duras está el rechazo al convenio aprobado el pasado febrero, que los trabajadores consideran perjudicial. Según el colectivo, este acuerdo ha comportado "una pérdida evidente de poder adquisitivo". El conflicto se ha ido intensificando a lo largo de la semana, con diversas acciones previas: un paro parcial el lunes en la biblioteca de Sarrià – J.V. Foix; una protesta el martes ante la sede del distrito de Sants-Montjuïc y una concentración el día de Sant Jordi en el Portal de l’Àngel. A pesar de esta escalada, los trabajadores lamentan que la administración no haya ofrecido ninguna respuesta efectiva, solo “reuniones que no acaban en nada”.
En este contexto, los representantes sindicales apuntan directamente al Consorcio de Bibliotecas, el Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación como responsables de desbloquear la situación. Solsona ha asegurado que “la pelota está en su tejado”, reclamando “que propongan soluciones y dejen de ignorar las plantillas en lucha”. Mientras tanto, los trabajadores mantienen la presión con la huelga indefinida de los sábados y no descartan nuevas acciones si el conflicto no se resuelve. La convocatoria se extiende más allá de la ciudad de Barcelona. En el caso de la red de la Diputación, están llamadas a secundarla unas 280 bibliotecas. En la capital catalana, la movilización cuenta también con el apoyo de la Intersindical y afecta a 41 equipamientos.