Los bibliotecarios de Barcelona continúan sus protestas para conseguir mejoras laborales y en este contexto, no había mejor diada que la de Sant Jordi, Día del Libro, para hacer oír sus protestas. Y lo han hecho, además, en un nuevo espacio de Sant Jordi, el Portal de l’Àngel, que este año se estrena como sustituto temporal de la Rambla, en obras, y lo ha hecho en un ambiente bastante festivo. En todo caso, tocando a la plaza de Catalunya, un grupo de bibliotecarios ha expresado sus protestas, con una curiosidad, los concentrados llevaban caretas de Xavier Marsé, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona.
Por otro lado, la jornada de Sant Jordi vive una mañana de mucha animación en toda Barcelona, incluida la plaza de Catalunya, donde ElNAcional.cat tiene un estand para celebrar la jornada y sus diez años de existencia. En otro espacio la Rambla, se ha podido ver el inicio de la confección de una alfombra floral organizada por Amics de la Rambla, como señal de que este paseo también quiere celebrar la diada a pesar de las obras. En cuanto al resto de la ciudad, Sant Jordi se vive también en la gran supermanzana literaria así como en todos los barrios de la ciudad, en una jornada marcada también por una meteorología amable que ha ofrecido un día primaveral.
La jornada comenzó, de hecho, el miércoles por la tarde, cuando en el pregón de Sant Jordi, la escritora escocesa Ali Smith advirtió, precisamente, de los riesgos que afrontan las bibliotecas en todo el mundo. Desde el Saló de Cent del Ayuntamiento, la autora reivindicó los libros como herramienta de resistencia y como espacio de encuentro colectivo, recordando su poder transformador. “Los libros son tan poderosos que hacen enfadar a los tiranos”, afirmó, en un discurso en el que también ha apelado a la lectura como respuesta ante la polarización global. “Si nos sentimos impotentes en este mundo que querrían algunos líderes mundiales, abramos un libro”, defendió.
En su discurso, Smith puso el acento en el auge de la censura y las presiones sobre las bibliotecas públicas en todo el mundo. “Los tiranos y los demagogos odian todas las artes, porque son más poderosas de lo que ellos lo serán nunca”, advirtió, antes de denunciar que “desde Rusia hasta los Estados Unidos” se están produciendo intentos de control y retirada de libros. Para la autora, estos episodios son un síntoma claro: “Los ataques a las bibliotecas son siempre la prueba de que la tiranía está en marcha, de que alguien quiere controlar el relato”. En esta línea, añadió que cuando las instituciones desprecian o atacan los libros y sus profesionales, lo que se pone en cuestión es la libertad misma. Unas reivindicaciones en línea con los bibliotecarios en huelga.