Barcelona tiene una nueva habitante en sus espacios verdes: la verdeta de ojo rosado (Callophrys avis), una mariposa hasta ahora nunca registrada en la ciudad. El descubrimiento se ha hecho en el Parc del Laberint d’Horta durante un muestreo del observatorio ciudadano de mariposas urbanas uBMS, y eleva hasta 52 el número de especies de mariposas diurnas observadas en Barcelona, aproximadamente una cuarta parte de las que viven en Catalunya. El hallazgo es especialmente relevante porque no se trata de una especie cualquiera. La verdeta de ojo rosado es una mariposa muy vinculada a unas condiciones ecológicas concretas: es una especie univoltina (es decir, tiene una sola generación al año), que solo vuela entre marzo y mayo, y depende en gran medida de plantas como el madroño y la jara. Su presencia, por lo tanto, es una buena noticia para la biodiversidad urbana y un indicador de la calidad de los hábitats donde puede sobrevivir.

La Callophrys avis o mariposa verdeta de ojo rosado es conocida comúnmente como cellarossa es de la familia de los licénidos. Como características principales tiene unas alas con un reverso de color verde brillante muy característico, atravesado por una tenue línea blanca. Su rasgo distintivo es una aureola de escamas de color óxido, naranja o amarillento que rodea los ojos

Las mariposas diurnas como la verdeta de ojo rosado son consideradas uno de los mejores bioindicadores de calidad ambiental. Responden muy rápidamente a los cambios en la vegetación, el clima y la gestión de los espacios verdes. Su gran sensibilidad a los cambios en la vegetación, el clima y las condiciones ecológicas permiten obtener información muy valiosa sobre el estado de la biodiversidad urbana. En fase larvaria estas especies dependen exclusivamente de un número reducido de plantas y cuando desaparecen las plantas de las que dependen, sus poblaciones también pueden caer de manera brusca. Por eso, seguir su evolución permite conocer mejor el estado de salud de la naturaleza dentro de la ciudad. Además de su valor ecológico las mariposas tienen un papel fundamental dentro de los ecosistemas urbanos como consumidores primarios y como fuente de alimento para numerosos depredadores y parasitoides. También contribuyen a acercar a la ciudadanía al conocimiento de la naturaleza urbana gracias a su facilidad de identificación y a su elevado valor divulgativo y estético. 

El descubrimiento ha sido posible gracias al trabajo de cerca de una cuarentena de personas voluntarias que participan en el Observatorio ciudadano de mariposas urbanas uBMS (urban Butterfly Monitoring Scheme), un proyecto coordinado por el CREAF que funciona en Barcelona desde 2018 en colaboración con el Institut Municipal de Parcs i Jardins. Entre marzo y noviembre, esta red que forman una cuarentena de personas voluntarias que participan de manera activa, realiza un seguimiento semanal de las mariposas. Entre los meses de marzo y noviembre se realizan censos visuales en 29 parques y jardines para registrar qué especies hay y cómo evolucionan a lo largo del tiempo. Además del seguimiento realizado por el observatorio uBMS, Barcelona también participa en el Catalan Butterfly Monitoring Scheme (CBMS), impulsado por el Museo de Ciencias Naturales de Granollers y que lleva a cabo los seguimientos a partir de dos itinerarios en Montjuïc y en el Carmel. 

A pesar del aumento de especies vistas, los datos muestran que la biodiversidad urbana todavía está muy condicionada por las especies más adaptables: las cinco mariposas más comunes concentran el 64% de todas las observaciones. Esto indica que la ciudad continúa favoreciendo sobre todo especies generalistas, mientras que las más exigentes necesitan hábitats mejor conservados y conectados.

Las mariposas más comunes en Barcelona

 

Para revertir esta situación, Barcelona impulsa medidas de naturalización como la creación de prados y herbazales urbanos, la gestión forestal de baja intensidad en espacios como Montjuïc, els Tres Turons, Collserola o el Rec Comtal, y la implantación de refugios de biodiversidad. El objetivo es mejorar la conectividad ecológica y ofrecer mejores condiciones a especies con requerimientos más específicos, como la verdeta de ojo rosado. Los datos acumulados también evidencian el impacto del clima y de la gestión urbana. En 2020, con menos intervención en los espacios verdes durante el confinamiento y un año más lluvioso, las mariposas aumentaron notablemente. En cambio, la sequía prolongada entre 2021 y 2023 hizo disminuir sus poblaciones. Desde 2024, sin embargo, los registros apuntan a una recuperación progresiva. La presencia de la Verdeta de ojo rosado confirma que, incluso en una gran ciudad, pequeños cambios en la gestión del verde pueden abrir la puerta a más vida salvaje. Y también recuerda que las mariposas no solo aportan belleza: son una pieza clave de los ecosistemas urbanos y una herramienta muy valiosa para entender cómo respira la biodiversidad de Barcelona.