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La intención del Ayuntamiento de Barcelona de prepararse para un aumento de temperaturas en los años que vienen a causa del cambio climático y de establecer protocolos para el caso de que se llegue a los 50 grados de temperatura ha tomado forma este jueves con la constitución de un grupo de trabajo multidisciplinar que, bajo el nombre de 'Barcelona a 50 °C', ha empezado a preparar las condiciones para llevar a cabo dos simulacros para escenificar la respuesta de la ciudad a esta temperatura extrema. El primer simulacro, en febrero de 2027, será de despacho, con la intención de establecer las guías de los protocolos que se pondrán a prueba en un segundo simulacro, en septiembre también de 2027, esta vez sobre el terreno.

De hecho, el gobierno municipal ya anunció en junio de 2025 la intención de hacer este simulacro, basándose en uno similar que tuvo lugar en París en octubre de 2023, y en noviembre, también del año pasado, se concretó que el simulacro tendría lugar a principios de 2027, aunque finalmente se desdoblará en dos, uno de laboratorio y uno de calle. En la definición de la respuesta de la ciudad a esta previsión de temperaturas extremas en el futuro han participado más de treinta entidades, instituciones y administraciones, entre las cuales hay desde los cuerpos de seguridad y prevención de Barcelona hasta los servicios sociales, centros hospitalarios, empresas energéticas, sindicatos, gremios, universidades y también Transports Metropolitans de Barcelona.

En la presentación de este proyecto 'Barcelona a 50 °C', el alcalde, Jaume Collboni, ha apuntado que el objetivo es el de "preparar la ciudad para cuando llegue el día que tengamos 50 grados de temperatura en la ciudad", apuntando que Barcelona "ya es una ciudad de 40 grados", después de los últimos récords registrados en el Observatori Fabra en la pasada ola de calor. "Tenemos la obligación como ciudad de prepararnos", ha apuntado Collboni, ante un "cambio de paradigma tan profundo y brutal". "Es mejor prepararnos", ha señalado el alcalde, apuntando que la intención es "seguir trabajando en evitar aquello que contribuya a causar la subida de temperaturas". "Contribuir a evitar las causas y prepararnos para afrontar las consecuencias" es, en esencia, la razón de ser de este programa 'Barcelona a 50 °C'.

En todo caso, la previsión actual y a falta de mayor concreción, es la de llevar a cabo durante el mes de febrero lo que se ha definido como un "simulacro de despacho", centrado en la toma de decisiones y la coordinación entre servicios municipales y actores de ciudad, una previa que servirá para establecer los ejes y las guías para desarrollar, en otoño de 2027, un simulacro operativo sobre el terreno, que recreará los efectos de un episodio extremo de calor para observar y evaluar la respuesta real de los servicios implicados y para ensayar todos los protocolos.