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Este es el último verano de mandato en todos los ayuntamientos de Catalunya. Vivimos en una campaña electoral permanente, pero esta se intensificará en otoño con todas las miradas puestas sobre las elecciones municipales, convocadas para el 27 de mayo del año que viene. En este contexto, con Jaume Collboni de viaje en Ucrania —donde, con Salvador Illa, se ha reunido con el presidente Volodímir Zelenski—, desde Junts per Catalunya han salido a denunciar la ausencia del alcalde en la ciudad durante el verano. El encargado de hacer este balance muy crítico con la gestión del PSC de la ciudad durante el mes de agosto ha sido el candidato del partido a las elecciones al consistorio, Jordi Martí Galbis: "Barcelona tiene alcalde, pero no tiene gobierno", ha sentenciado el candidato, que ha reprochado que mientras Collboni estaba "de vacaciones o haciéndose fotografías", la capital de Catalunya ha pasado por un agosto difícil: "Episodios graves de inseguridad, refugios climáticos cerrados, asentamientos sin respuestas y vecinos abandonados por unas obras que les han trastocado la vida". Así, el candidato de Junts ha resumido en "seis fracasos" el agosto de Jaume Collboni.

Inseguridad, bibliotecas, catalán...

Uno de los momentos más tensos en la ciudad fue el fuego en Collserola, que obligó a confinar a vecinos de barrios como Torre Baró y Ciutat Meridiana. Finalmente, los Bombers consiguieron extinguir las llamas, que quemaron casi 60 hectáreas, y no se produjeron daños humanos. En este sentido, el dirigente de Junts ha reclamado explicaciones sobre el plan de prevención y cómo pretende el ayuntamiento proteger los barrios más cercanos al pulmón verde de Barcelona, en un contexto de cambio climático. "Los incendios no se apagan con renders ni con ruedas de prensa. Se evitan con previsión, recursos y gobierno", ha resumido el candidato de Junts.

Otro de los "fracasos" que identifica Junts es la reacción del ayuntamiento al socavón provocado por las obras de la L9 del metro de Barcelona. En el verano más caluroso desde que hay registros, con valores de récord, muchos refugios climáticos de la ciudad han estado cerrados cuando la gente que no ha podido marcharse más los necesitaba. Uno de los puntos calientes en este sentido ha sido la huelga indefinida de los trabajadores de las bibliotecas, que reclaman al ayuntamiento mejoras salariales y laborales. Estos espacios eran uno de los más usados por los barceloneses para pasar las horas más calurosas del día y, en muchos casos, se los han encontrado cerrados. "Una puerta cerrada no es un refugio climático. Es una promesa incumplida". También reprochan al alcalde que haya "renunciado a defender el catalán", después de que la comisionada de lengua de su gobierno haya reconocido que no sanciona los establecimientos que incumplen la legislación lingüística.

Junts también pone el dedo en la llaga por los asentamientos irregulares que han ido proliferando en las últimas semanas, donde decenas de personas malviven en la calle. Y, entre los "fracasos" del alcalde y su equipo de gobierno en minoría, el partido presidido por Carles Puigdemont también incluye la problemática de la inseguridad en las calles, que, avisan, "no se puede normalizar": "Barcelona necesita más prevención, más presencia policial, más contundencia contra la multirreincidencia y un gobierno que no tenga miedo de decir que la seguridad es la primera libertad".