Con la reforma de la Rambla avanzando según calendario y con el horizonte de finalización de obras de cara a febrero de 2027, en la recta final del actual mandato, el Ayuntamiento de Barcelona ha presentado este lunes la hoja de ruta para las terrazas, que implica declarar este paseo como Zona de Excelencia de Terrazas, una nueva línea política que prevé uniformizarlas en cuanto al mobiliario conforme a un nuevo libro de estilo que limitará también otros usos actuales, como la exposición de carteles y pizarras en medio del paseo, teniendo en cuenta que la figura del captador de clientes, “no está permitida, ni ahora ni después”, según ha recordado el concejal de Ciutat Vella, Albert Batlle, y que supone también un acuerdo con el Gremio de Restauradores para reducir las mesas en un 16%, muy por debajo de lo previsto inicialmente.
Más allá de la etiqueta que se le otorga a la nueva hoja de ruta, la de Zona de Excelencia, el fondo de la cuestión es el de haber encontrado un equilibrio entre las peticiones de los operadores de restauración y las propuestas del gobierno municipal, con unas nuevas terrazas que retrocederán hasta los alcorques liberando hasta un 33% de espacio de paseo en el marco de las propuestas presentadas el diciembre pasado. Ahora bien, una de las claves es el número final de mesas previstas entre el total de 24 terrazas que permanecerán en el paseo. De las 382 mesas actuales quedarán un máximo de 322, una reducción del 16%, pero teniendo en cuenta que la intención inicial del Ayuntamiento era una reducción hasta 244 mesas, es decir, del 36%.
En este contexto, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha evitado describir las actuales terrazas: “Todos sabemos cómo son”, para afirmar que, una vez acabada la reforma, “no pensamos volver atrás”. Por eso, a medida que las terrazas puedan ir regresando progresivamente de acuerdo con el avance de las obras, estas “ya ocuparán la nueva ordenación”, con elementos uniformes donde se evitarán imágenes habituales hasta la actualidad, como podrían ser los grandes vasos con bebidas alcohólicas como reclamo, los carteles en medio del paseo y los mismos captadores de clientes, apuntando que “estos elementos son incompatibles con un modelo cuidado y acordado de cómo debe ser estéticamente el futuro modelo de terrazas de la Rambla”.
Paleta de colores y diseños uniformes
En este sentido, el Ayuntamiento ha trabajado conjuntamente con Amics de la Rambla, el Gremio de Restauradores y el FAD, en la elaboración de un libro de estilo que incluye la uniformización de los elementos de mobiliario, como mesas, sillas y sombrillas, que incluyen modelos y paletas de colores restringidas, aunque se permitirá que cada establecimiento pueda diferenciarse con elementos como los cojines de las sillas. Este libro de estilo no está completado y aún se trabaja para definir otros elementos como paravientos, muebles auxiliares y pizarras.
