La vida de Susanna Griso cambió cuando pudo tener en brazos a su hija adoptada de la Costa de Marfil. Fue un camino largo y tortuoso, después de 8 años de angustiante espera y contratiempos: "Son países con muchas dificultades. Por ejemplo, en mi caso. pillé una guerra civil, muchos cambios de Gobierno, todo eso te va retrasando". Y en Espejo público la presentadora catalana ha empatizado con una mujer que explicaba la desazón por no poder ir a buscar a una niña adoptada en la India por culpa de la pandemia.

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Una Griso que se ha abierto más que nunca confesando la impotencia que se siente: "Van pasando los meses, los años y dices: por Dios... Es desesperante". Finalmente, sin embargo, pudo tener a su hija en brazos.

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Un "regalo" que como la misma Griso reconocía en La otra crónica, "Es una niña muy vital, muy feliz, muy alegre". Curioso también fue comprobar cuál es la actividad que más hacen ella y su hija juntas:  "Nos tiene a todos bailando mambo en casa, porque tiene mucha energía y alegría en el cuerpo. Eso también es muy sano y viene muy bien, aunque ahora no tenga descanso". 

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