Luján Comas ha participado en centenares de podcast, entrevistas y debates sobre la muerte. Es médica anestesista y ha acompañado a muchas personas en los últimos momentos de su vida. Según la doctora, la persona se relaja cuando piensa que la muerte no existe. Comas ha trabajado como médico especialista en Anestesiología y Reanimación durante 32 años en el Hospital Vall d’Hebrón en Barcelona. Allí ha presenciado muchas experiencias cercanas a la muerte.

 

La doctora Comas ha observado que cuando son niños ven la muerte de otra forma, ellos creen en un más allá donde todo está bien. Sin embargo, a medida que el niño crece y llega a la adolescencia va perdiendo esa concepción. De hecho, “con los niños nunca tienes que hacer terapia de duelo o acompañamiento. Para ellos es muy fácil enfrentarse a la muerte. La ausencia de creencia permite que no estén predispuestos a nada, y sólo necesitan ver a los mayores bien para sentirse también bien”.

El 18% de las personas que sobreviven a una parada cardiaca aseguran haber tenido una ECM, experiencias cercanas a la muerte. Se trata de pacientes que, durante el tiempo de duración de un coma o de muerte clínica, en el que supuestamente desaparecen todas las señales externas de vida, incluida la conciencia, son capaces de narrar luego sus sensaciones y percepciones, aunque no se registre actividad cerebral alguna.

En los últimos estudios sobre este asunto se descartan factores externos que pudiesen provocarla. “Se ha comprobado que cuando el cerebro, que es uno de los organismos más sensibles, deja de funcionar, mueren las neuronas y no tiene oxígeno, algunas personas en coma son capaces de tener sensaciones, percibirse a sí mismas como un ser completo que ve, escucha y siente”, explica Comas.

Todas las personas que han sufrido una ECM hacen un cambio en su vida 

Según la doctora, se repiten ciertos patrones en todas las personas. “Todos coinciden en describir una sensación de paz increíble, de amor incondicional y en la que nadie te juzga. Difícilmente quieren volver, pero es como si se viesen obligados a hacerlo porque tienen algo pendiente”. Por otra parte, añade la médico anestesista, “todos cambian sus vidas después tener una ECM, modifican su escala de valores, afrontan la vida de una manera radicalmente diferente y pierden el miedo a la muerte”. “Se arrepienten de lo que han hecho”, dice.

Es fundamental perder el miedo a la muerte para afrontar la vida. Ella también acompaña a las personas en el duelo. “Lo que yo propongo es aprender a vivir con la muerte en el día a día. Se trata de poner las cosas en situación, aprender a vivir el aquí y el ahora, un cambio de enfoque que es una herramienta muy útil para la trascendencia”. 

“Somos los peores jueces de nosotros mismos y nos culpabilizamos mucho. Si sabemos perdonarnos, y perdonar también a los que nos han hecho algún tipo de daño, evitaremos arrastrar sufrimientos que se vuelven insoportables. Esto le sucede a mucha gente hasta el punto de que en pacientes a los que no les mitiga el dolor ni la morfina, se recuperan mediante la meditación que consisten en pedir perdón, perdonándonos a nosotros mismos y a los demás”.

Luján Comas